Palabras
Los problemas en la vida son como el gimnasio para los músculos. La persona que concurre a un gimnasio hace una rutina que consiste en una serie de ejercicios que le pauta el entrenador o, como se denomina actualmente, el personal trainer. Este indica: Haga tantos ejercicios con esta máquina, luego realice tantos abdominales con esta otra y por último continúe con aquella haciendo tanta cantidad de pectorales. Así pasa en la vida con los problemas, son como el gimnasio que permite que se desarrollen los músculos al entrenarse en los aparatos.
Cuando uno se ejercita, al otro día siente un intenso dolor en todo el cuerpo por causa del esfuerzo realizado. Una de las teorías que explica esto es la de los microtraumatismos: en los tejidos se producen pequeños desgarros, esa ruptura genera dolor y éste indica que algo se rompió en los músculos. Pero si se realizan ejercicios para contrarrestar esa secuela del esfuerzo realizado, como estiramientos, los músculos se reestructuran y se regeneran más fortalecidos. De este modo se podrá enfrentar la misma rutina del día anterior. Entonces uno regresa al gimnasio y el entrenador aumenta las pesas para exigir más a los músculos, que vuelven a estirarse para poder adaptarse al nuevo peso. El músculo se rompe, se regenera y con esa ruptura del tejido el músculo se va afirmando cada vez más.
Este proceso siempre implica cierto dolor, porque no hay crecimiento sin sufrimiento. Pero hay personas que se especializan en esquivar los problemas. Personas que cuando tienen un conflicto en el matrimonio deciden separarse. Y piensan que si comienzan una nueva relación sentimental hallarán la solución a su problema. Sin embargo, al tiempo de iniciar un nuevo vínculo vuelven a fracasar. Porque los problemas están para enfrentarlos.
Osvaldo Carnival es pastor evangelista, docente y escritor. Acá, un fragmento de su libro El destino ¿está escrito o podemos cambiarlo?

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