Interlink Headline News Nº 5904 del Jueves 31 de Marzo de 2011
EDITORIAL DIAS INOLVIDABLES EN LA GRAN MANZANA Tercera parte de varias
De museos y otras yerbas neoyorquinas
En cuanto al MOMA por esos vaivenes de las visitas aprovechamos el horario gratuito sponsoreado por la empresa Target y sin sorpresa alguna vimos al museo invadido por miles de visitantes. Nos gustó mucho la exposición dedicada a las películas de Warhol 12 de las cuales se exhiben simultáneamente en una enorme sala. Tamnbien nos encanto el pabellón de diseño.
Aprovechamos para usar por primera vez las audio guías que muestran uno de los usos posibles de las curadurías y visitamos raudamente la mayor cantidad de pisos posibles. Sin olvidar los negocios, tanto el que esta en el propio museo, así como el de la vereda del frente que tienen unos objetos deliciosos incluyendo un LED que le pondríamos tanto a Wiki como a Risto de ahora en mas, para ubicarlos en sus escapadas nocturnas. Aunque al final no fue tan así, no queremos que los predadores del barrio (animales o humanos) puedan ubicarlos fácilmente
Si bien fuimos en días distintos a ambos museos (el miércoles al AMNH y el viernes al MOMA) después de estar encerrados en esas cajas inteligentes, lo que uno quiere hacer es aspirar aire mucho peor mucho aire y por eso en el primer caso caminamos lentamente contorneando el Central Park, nos detuvimos en las espectaculares torres de Time Warner con una visita ad hoc a ese emporio de la decoración de interiores que es Sonoma Williams.
Caminar esa es la ley del juego
¿Que mejor que regalarnos en una tarde soleada un café de Dean & de Luca en el Borders del espacioso edificio y después seguir la caminata bordeando la calle 59, pispeando los restaurantes y hoteles en East Central Park, zambulléndonos por fin en el negocio de Apple frente a Fao Schwartz que estaba atiborrado de gente como jamás vi antes, la mayoría adorando a la inaccesible iPad 2?
Mas tarde caminaríamos más y mas por la 5ta Avenida, hasta llegar al Rockefeller Center, y después de alguna entrada y salida del hotel por fin nos zambulliríamos avenida abajo hasta llegar a Times Square, tan renovada desde aquellas épocas de decadencia porno de los años 70 y los años 80. Luces a full, un maremágnum de turistas y locales, una vibración y una intensidad que experimente siempre desde que llegue a la gran manzana por primera vez en 1975 y que desde entonces, pese a las premoniciones de y a los anuncios de decadencia del imperio americano, no hacen mella en ese lustre y ese contagio de vitalidad y ganas de estar vivo que supone pisar Manhattan.
Entre tanto griterío y danzas de colores y ruidos nos llamo la atención el Hard Rock Café y allí nos zambullimos. No estuvo mal, como siempre todo repleto y a pesar del frio volvimos caminando a hotel después de un día manhanitto vivido a pleno.
Saint Patricks trabaja y avanza
Al día siguiente la ciudad seria bombardeada por multitudes (entran 3 millones de personas diariamente a Manhattan) ya que se celebraria la versión 250 de Saint Patricks y en el trascurso de muy pocas horas 150.000 personas desfilarían por la 5ta avenida. Nos acodamos temprano en los alrededores pero la cantidad de gente enfervorizada desde la mañana hizo imposible que viéramos gran cosa. Las muchedumbres se desesperaban por acomodarse sobre las vallas o buscaban ingresar por las laterales. Generaba impotencia estar tan cerca, saber que pasarian bandas y gaiteros mas que llamativos y no poder ver una pepa. Pero tampoco nos pareció divertido quedar atrapados en esos torbellinos de gente así que recalamos en la Aexta avenida y masticando con fruicion una exquisita bagel embadurnada con queso crema vimos desfilar a transeuntes y grupos mas que alegres mientras optábamos por un plan B.
Iríamos a tomar el barco que en el Pier83 y el rio Hudson da vueltas a la isla. Originalmente pensábamos hacer el trayecto corto pero al estar fuera de temporada la única opción era subirnos al trip de 3 horas que con suerte, si los vientos y la altura de las aguas lo permiten, hace posible circunnavegarla por entero. Y tuvimos suerte, como cada dia y minuto en el viaje porque no solo pudimos apreciar el majestuoso skyline desde todas las posiciones -algo que nunca habia hecho previamente en mis 50 viajes a NY- sino que nos toco un guía encantador, con una voz maravillosa que nos contó secretos y curiosidades sin fin sumando al disfrute de una tarde de sol bajo cubierta, con una visibilidad total y con el suave ronroneo del barco acunándonos gentilmente, un ejemplo mas de aprendizaje invisible. Indoloro, pletorico de sentido y a un costo marginal. Como deberia ser la mayor parte del aprendizaje existente.


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