Interlink Headline News Nº 5816 del Domingo 2 de Enero de 2011
EDITORIAL THE GREAT PACIFIC GARBAGE PATCH. VOLVIENDO A LA SUSTENTABILIDAD. CRITICA DEL HIPERCONSUMO Primera Parte de Varias
No vemos la paja en el ojo propio solo vigas en los ajenos
Algo raro está ocurriendo en nuestros análisis y diagnósticos. No importa mucho si provienen del rincón de las tecnofílicos o los tecnofóbicos. Si vienen empapados en formaciones científicas o humanistas o en ambas, ocasionalmente.
Pasa el tiempo, algunos datos profundos son sistemáticamente ignorados, nos llenamos la boca y las neuronas de/con comentarios enderezados a un supuesto cambio radical de paradigma, Detectamos con cierta fineza algunos cambios en tendencias y expectativas pero le erramos fiero a pear de ciertos datos mas o menos a la vista (como ocurre con la Carta Robada de Edgar Allan Poe).
En una interesante charla que nos regalara Andres Schuschny esta semana en el Auditorio de Conectar Igualdad el orador insistía en que los tres síntomas mas evidentes de un cambio epocal estan dados por:
- 1 la irrupción de una tecnología emergente,
- 2 cambios en las instituciones y
- Cambios en los valores o visiones del mundo.
Nada mas certero, nada mas convincente, nada de lo que no estemos convencidos no de ahora sino desde hace años sino décadas. Como la tecnologías tardan décadas es hacer sentir su poder disruptor, como los cambios en las instituciones se vienen venir junto a crisis cada vez mas repetitivas e incandescentes, como lo que pensamos están en ebullición al menos desde la década del 60 ¿como no podríamos/deberíamos estar de acuerdo con Andrés?
Percibir sin actuar es como actuar sin percibir. En ambos casos un sonoro fracaso
Y sin embargo hay algo (mucho) que nos hace ruido en esta tripleta. Porque tecnologías emergentes surgen permanentemente. Porque cambios institucionales dramáticos los hemos tenido sin parar en los 500 años de hegemonía de Gutenberg y del capitalismo en sus distintas variantes. Porque amenazas al paradigma dominante (proclamando la necesidad d esu cambio) las estamos sintiendo desde que el paradigma newtoniano y mecanicista se puso en funcionamiento hace casi medio milenio.
Tratemos pues de descascarar un poco algo de lo hecho y dicho en los últimos años buscando identificar algún síntoma, algún indicador que vaya mas alla de los maniqueísmos y de los deseos y que nos indique algún punto de fulcrum que debería ser atacado en serio si queremos que todo lo que dice Andrés salga del plano del diagáostico y se convierta en una guía para la acción.
Inesperadamente, sin buscarlo como siempre ocurre en estas dinamicas, encontramos un punto de sensibilidad extrema -para apalancar- que obviamente no tiene nada de nuevo ni de inesperado. Algo que sobrevolamos ya a fines de los años 60 y los años 70. Que confluyó iniciáticamente en los escritos memorables de Rachel Carson como Primavera silenciosa (1962), que contribuyó a la puesta en marcha de la moderna conciencia ambiental.
Un indicador muy ligado a los primeros informes del Club de Roma, pasando por Marylin Ferguson y su anticipo de estas cuestiones en La conspiración de Acuario. Anclando en obras cuasi desconocidas como las de Nicolás Georgescu-Roengen, o propuestas memorables pero nada operacionales como fueron en su momento las tesis de de Michael Rothschild en Bionomics o las de Paul Omerod .
El plástico convertido en una maldiciòn
Pero vayamos a las cosas mismas. Actualmente hay 46.000 pedacitos de plástico por km2 en los océanos, que matan a 1 millón de aves y a 100.000 mamíferos acuáticos por año.
Perdida en el Oceano Pacifico existe un área denominada zona de las calmas ecuatoriales devenida un enorme monumento accidental con el doble del tamaño de Francia, unos 1.3 millones de km2, -una medida no obtrusiva en términos sociológicos-. Invisible a la detección satelital, por eso no se la conoció hasta 1997 cuando Charles Moore se topó con ella inesperadamente. El Great Pacific Garbage Patch no es una masa solida sino una sopa marina formada principalmente por desechos plásticos.
El descubrimiento fue tan accidental como nada accidentales son los mecanismos que generaron este desastre ecológico, pero sobretodo que permitieron la creación de un indicador natural de una civilización descarriada. Porque Moore decidió atravesar el North Pacific Subtropical Gyre un atajo sistemáticamente evitado por los navegantes por falta de vientos. Una zona de alta presión que atrae residuos provenientes del sudeste asiático y América del norte. 50 años atrás esos residuos eran biodegradables, hoy el 90% es plástico
Durante de 7 días ininterrumpidos de navegación, el Catamaran de Moore flotó desconcertadamente sobre esos desechos plásticos. Mas que descubrimiento fue una desagradable constatación. Moore volvió 2 años mas tarde con redes finas y lo que encontró fue aun mas shockeante. Hasta 10 metros debajo del agua había partículas plásticas en una concentración 6 veces superior al plankton
Moore se desjubiló, convirtió a su grupo de monitoreo ambiental en la Algalita Marine Research Foundation e inició un trabajo de análisis que ya lleva mas de 10 años con resultados desconcertantes.
Pero de eso nos ocuparemos en el tiempo ocioso que nos deje enero porque ya debemos sumergirnos en el ultimo libro de nuestra tríptico sobre tecnoeducacion. La próxima saga será sobre economía política de la inacción disparada por la hiperproduccion y el hiperconsumo. Bye hasta mañana AP Feliz 2011.

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