Interlink Headline News Nº 5793 del Viernes 10 de Diciembre de 2010
EDITORIAL LA AVENTURA DE LLEGAR A COLINA Y QUERER VOLVER Primera Parte de Dos
Llegando dos décadas mas tarde a Colima
La conferencia del estado de la Unión de México está compuesto por 32 gobernadores de esa bella nación. Algo parecido al CFI nuestro pero con otro formato y composición. En el caso mexicano cada gobernador (como sucede aquí en senadores y en diputados) preside una o varias comisiones de trabajo. Mario Anguiano Moreno el gobernador constitucional de Colima, un pequeño estado adyacente a Jalisco y con Manzanillo el mayor puerto mexicano del Pacífico que tramita 1.5 millones de containers anuales, que espero conocer en un próximo viaje, preside la Comisión de Ciencia y Tecnología.
Enterarme de este interés y disposición no fue la menor de mis sorpresas durante el viaje relámpago que vengo de hacer a Colima largamente postergado desde mis días en CLACSO. Los 6 grados de separación -que son muchas veces apenas 2 o 3- se aplican no solo en el presente sino también que valen para el futuro.
Porque si bien nunca había estado en Colima antes, había conocido hace mas de dos décadas atrás a un colimense trabajadora y dedicada, que se había propuesta reinventar la bibliotecología en su universidad en ese entonces. Su nombre es Lourdes Feria y nos redescubrirnos en Facebook, unos días antes de volver a encontrarnos el martes en la ciudad del gobierno en las afueras de Colima – es decir en este caso a 5 minutos del centro.
Colima pionera tecnológica
Hace ya mas de dos décadas atrás Colima había sido sede de un proyecto sumamente innovador, convirtiéndose en la primera productora de CD-Rom de América latina en pendant con una asociacion brasileña llamada Bireme que le prensó los primeros títitulos. Recuerdo haber estado con Luz en la CEPAL en Santiago y haber participado desde CLACSO en esas iniciativas que veíamos con cierta envidia e indudable admiración.
Así como despertaron el interés y la sorpresa, el ciclo de vida de los CD ROM fue relativamente corto y ya a fines de los 90 estaba prácticamente terminado -algo que quedó registrado en un capítulo de mi libro Post televisión “La caída de la casa de Voyager” de 1998-. Las características de almacenamiento ilimitado de la web, la aparición de los DVD, y mas recientemente las memorias flash dejaron chiquito su capacidad de almacenamiento, pero sobretodo sus posibilidades narrativas que eran muchas, y que fueron anuladas por el Flash, los CCS y otras tecnologías de la red.
¿Cuál no fue mi sorpresa entonces cuando llegando al aeropuerto de Guadalajara, donde me recogería el comité de bienvenida para llevarme por carretera a Colima -un interminable viaje de 2 horas y media que podríamos habernos ahorrado volando desde el DF- el primero en saludarme fue Victórico Rodríguez Reyes. Fundador de El Centro Nacional Editor de Discos Compactos (Cenedic) que había producido los primeros CD (siete títulos en 1991, diecisiete en 1992, más de treinta en 1993 y el compromiso de editar casi un Cd por semana en los siguientes años), y posteriormente secretario de administración del antepenúltimo gobernador de Colima.
En marzo de 1995 la Unesco, a través de su director, Federico Mayor Zaragoza, expidió un acuerdo concediendo a la Universidad de Colima la categoría de Centro Regional para la Producción de Discos Compactos y Tecnologías de Información y la labor de Victor y Lourdes quienes desarrollaron asimismo el Centro Universitario de Producción de Medios Didácticos, inaugurado en 1996 http://congresosdelalengua.es/zacatecas/ponencias/tecnologias/comunicaciones/rodrigue.htm quedarían entre los pioneros de las TIC en América Latina.
Una agenda digital que es poco verso y mucha acciòn.
Amigos son los amigos
Por ello el viaje a Colima estuvo teñido de anécdotas y de referencias a conocidos en común como Jesús Galindo, Jorge Gonzalez, Rossana Reguillo -con quien iba a cenar en Guadalajara pero quien finalmente no acudieron a la cita. Mientras, me iba empapando de los talles de la Agenda Digital coordinada por el propio Victorico Rodriguez, que aparentemente estaba en pleno desarrollo, y que se había iniciado hace mas de 10 años atrás, aunque había quedado latente durante casi un sexenio para ser relanzada con renovados brios en noviembre de 2009, cuando el actual gobernador tomo posesiòn.
Ustedes saben que las agendas digitales no son santos de mi devoción. Mientras estuve en educ.ar nunca quise participar de la que se estaba cocinando en la Secretaria de la Función Pública, y que después de años de deliberaciones sigue sin siquiera ser firmada, aunque la ONTI recientemente con Eduardo Thill a la cabeza parece que por fin ha tomado manos en el asunto.
Lo que nunca me gustó de las agendas digitales fue su pertenencia por vocación y declamación al paradigma de la enunciación. Esa inveterada costumbre – no solo latinoamericana pero exacerbada en estas latitudes- de decirle a los otros lo que tienen que hacer, pero no ver nunca la viga en el ojo propio.
Por eso cuando leí los ejes de la agenda digital de Colima, y sobretodo sabiendo que me la presentarían en detalle en una reunión de trabajo con cerca de 25 funcionarios que viven para/de el diseño y la implementación de agendas me preocupé un poco. No quería ser descortés, pero sabía que me metería. en un brete al denunciar las pedagogias de la enunciación y de pronto verme abrumado por ese discurso en manos de los funcionarios.
Fue lindísima la estancia de pocas horas en Dallas. Gracias al auxilio de Duncan Ogan que se tomó el día y me paseó de arriba para abajo, no solo pude terminar de cumplir con los encargos sino que descubrí dos libros nuevos fabulosos Designing Media y The Lab. Almorzamos en el fantástico Romano´s Maccaroni Grill de Addison y hasta pudimos tomar un café en un Starbucks cercano. Después me dejó en el aeropuerto en el anillo D, donde pasé un largo y provechoso rato en el Admiral´s de AA y 10 horas mas tarde aterrizaba en Ezeiza. Bye hasta mañana AP


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