Los autos que hicieron historia

Algunos inauguraron una categoría o cambiaron los estándares de producción de la industria. Otros, en tanto, influyeron en la vida de las personas al punto de convertirse en mitos. Un repaso por los modelos que quedaron en la tradición.
Si bien algunas versiones sugieren que Ferdinand Verbiest, miembro de las misiones jesuitas en China, construyó el primer auto a vapor a fines del siglo XVII, la historia oficial -si es que existe tal término- reserva ese lugar para el francés Nicholas-Joseph Cugnot: su modelo, también a vapor, se trataba de un triciclo de unas 4,5 toneladas, con ruedas de madera y llantas de hierro, cuyo motor estaba montado sobre los cigüeñales de las ruedas de un carro usado para transportar cañones.
Sin embargo, lo cierto es que, en 1866, el alemán Gottlieb Daimler hizo pie en la industria automotriz al fabricar el primer coche impulsado por un motor de combustión interna. Desde entonces, y siguiendo la evolución técnica, los vehículos se fueron modernizando y aparecieron modelos que quedaron en la memoria como hitos inamovibles de la tradición. Por ello, vale destacar los diez autos que cambiaron el estilo de vida de las personas o que modificaron las estrategias de los fabricantes en el largo plazo; algunos, incluso, tuvieron estrecha relación con los gobiernos. Con todo, no sólo se han convertido en leyenda, sino que continúan influyendo en el apasionante mundo de los autos.
El primero que se destaca el mítico Ford T, que revolucionó a la sociedad del siglo XX cuando fue lanzado el 1° de octubre de 1908. Por aquel entonces, Henry Ford estaba decidido a construir un coche simple, confiable y que el trabajador estadounidense promedio pudiera comprar. Su costo inicial era de US$ 850, pero la cadena de producción que Ford implantó en su fábrica de Highland Park en 1913 pudo bajarlo hasta los US$ 360. Así, las innovaciones en el proceso de fabricación cambiaron para siempre la industria y el Ford T se convertía en el modelo favorito de la sociedad trabajadora industrial. Tenía un motor de cuatro cilindros de 20 caballos, consumía un litro cada 5 km y lograba una velocidad máxima de 71 km/h. Además, incorporó el volante del lado izquierdo y adelantos técnicos: conjugaba motor, cárter y cigüeñal en una sola unidad. En su primer año de producción se fabricaron 10.660 ejemplares, batiendo todos los records de la industria. Hacia 1921 el modelo T representaba el 56,6 por ciento del total
de la producción a nivel mundial.
Sin embargo, su reinado se mantuvo hasta la aparición del Volkswagen Beetle. Fue en 1933 cuando Hitler delegó en Ferdinand Porsche -luego fundador de la prestigiosa marca de autos deportivos- la idea de desarrollar un volkswagen, es decir, un “auto para el pueblo”, tal su traducción del alemán. Fue ese primer acercamiento el que le dio el nombre a la automotriz cuyo primer vehículo fue el Beetle de 1938. El “escarabajo” alcanzó el record de mantenerse en el mercado durante 61 años y se convirtió en el más vendido, con 21,5 millones de unidades. Tenía cuatro plazas, con tracción y motor trasero, y se reprodujo en dos versiones: sedán y descapotable de dos puertas. Ambas poseían transmisión manual de cuatro velocidades, que lo disparaban hasta los 100 km/h. En México se hizo el último Beetle original en 2003 y allí se ubica la única planta en el mundo que produce su sucesor, el New Beetle. En su país de origen, el modelo se discontinuó en 1974 y su producción estuvo interrumpida durante la Segunda Guerra Mundial.
Terminada la contienda global, el Jaguar XK 120 se presentó en el Salón de Londres de 1948. En él, la automotriz se vio obligada a abandonar las siglas “SS” que llevaban sus modelos en los años de preguerra. Así, el nuevo modelo tenía un motor obra de William Heynes de 3,4 litros que lograba 160 caballos de potencia. El último XK 120 fue ensamblado en 1954, cuando sus descendientes, el XK 140 y el XK 150, se lanzaron al mercado. El XK alcanzaba una velocidad máxima de 200 km/h y aceleraba hasta los 100 km en 9,8 segundos. Hasta ese momento, era el vehículo más veloz jamás creado.
Otro clásico que acelera es el Trabant. También tras la Segunda Guerra Mundial, las plantas de Zwickau, en Alemania, fueron ocupadas por el Ejército Rojo. Así, la industria automotriz era expropiada por el Estado bajo control soviético en la agrupación VEB Automobilwerk Zwickau. En principio, se fabricaron camiones y tractores, pero unos años después, se dio paso a vehículos más “sociales”. La calidad y el lujo, que se lograba en las fábricas donde producía Audi en el período preguerra, se perdieron por completo. El acero, que resultaba un insumo escaso y caro, fue reemplazado por el duroplast, un material plástico reforzado con fibra de vidrio, lana y algodón. Así nació el Trabant en 1957, que se presentó como un vehículo esencial: se fabricaba prácticamente a mano y hasta se crearon listas de espera de 15 años para adquirirlos. Tenía un motor bicilíndrico de 500 centímetros cúbicos y brindaba entre 18 y 26 CV. La gama incluía al Trabant 500, Trabant 600, Trabant 601 y Trabant 1.1.
Un hito de la velocidad
Pero en 1964, la alemana Porsche presentaba al mundo el primer superdeportivo. El 911 debutó en el Salón del Automóvil de Frankfurt, en 1963. Fue pensado como el sustituto del 356 y, aunque el prototipo fue denominado como el 901, una demanda de Peugeot llevó a que el nombre comercial se cambiara por 911. La primera versión del modelo estaba dotada de un motor 2 litros, que alcanzaba los 128 CV. En cuanto a su diseño, la automotriz quería que perdurara en el tiempo y, por ello, sus sucesores conservan características del modelo original, como la configuración del motor y la propulsión trasera, carrocería coupé y el motor de seis cilindros. Existen cinco generaciones del 911, que fueron puestas a la venta en 1964, 1989, 1993, 1998 y 2004.
También el Ford Mustang se convirtió en leyenda. Para su creación, como si se supiera que estaba naciendo un clásico, se formó una comisión de diseño. En 1961 Lee Iacocca, entonces vicepresidente de Ford, formó el Comité Fairlane. Tras el éxito del Ford Falcon, el objetivo era crear un vehículo ligero, sencillo, económicamente accesible, con las comodidades típicas de un deportivo europeo. Varios elementos del chasis y suspensión fueron tomados de su antecesor, y otras partes de diversos modelos de la marca. El Mustang fue el primero que creó una categoría denominada Pony Cars -una especie de coupé deportiva con largos capots- y tenía un motor V8 de 271 CV.
Pero en 1980 la American Motors Corporation (AMC) revolucionó el mercado con el lanzamiento del primer crossover. La automotriz, que había nacido en 1966 y durante los “70 se dedicó a fabricar pequeños vehículos, presentó el Eagle. Se trataba de un vehículo con tracción a las cuatro ruedas con un motor de 6 cilindros en línea, 4200 centímetros cúbicos y 110 CV, acoplado a una caja automática de tres velocidades. La gama del Eagle la componían tres carrocerías: sedán de dos puertas, sedán de cuatro puertas y el wagon, de cinco. Pero la gama no tardó en ampliarse y un año después apareció el Eagle 50, que incorporaba dos nuevas carrocerías: por un lado el llamado SX4 -coupé de dos puertas- y el Kammback -una especie de pequeña ranchera, también de dos puertas-. Pero desde 1984 la gama se redujo drásticamente y en el catálogo sólo quedaron las carrocerías sedán de cuatro puertas y wagon de cinco. En 1988, último año de su fabricación, la única versión disponible era la wagon, de la que se produjeron 125.000 unidades.
Por su parte, el Jeep Cherokee fue el primer SUV de tamaño medio, que se convirtió en el preferido por las familias. Es que, cuando fue presentado en 1974, era considerado un vehículo grande, ubicado en el segmento E. Estaba disponible con carrocería de tres y cinco puertas y tres opciones de motor: 4.2, un V8 de 5,9 litros y un V8 de 6,6 litros. Años después, le siguieron tres nuevas generaciones y, con el tiempo, también evolucionó en el Grand Cherokee.
También con el foco puesto en las familias, en 1983 fue presentada la Dodge Caravan, que traía acoplado el concepto de minivan, que contaba con asientos para siete personas que podían ingresar por la puerta lateral. Chrysler había comenzado a trabajar en ella desde 1970. La Caravan fue construida sobre la plataforma del Chrysler S, con motor de 2,2 litros, cuatro cilindros y 99 caballos, y tenía caja automática de tres velocidades o manual de cinco.
Mucho más cercano a estos días, las innovaciones más importantes estuvieron, y aún están, concentradas en el desa-rrollo de motores que usen energías alternativas. Y fue el Toyota Prius el que se convirtió en el primer vehículo híbrido de producción masiva cuando, en 1997, entró en el mercado japonés. Sin embargo, tuvieron que pasar tres años más para desembarcar en otros países. Desde entonces, la automotriz nipona vendió más de 1,4 millón de Prius y es responsable del 80 por ciento de las ventas de esta tecnología en el mundo. Desde lo técnico, este modelo incorpora el Hybrid Synergy Drive, cuyo motor eléctrico se alimenta de una serie de baterías que se recargan mientras el automóvil está en movimiento. En definitiva, otro coche que ya hizo historia. // Cecilia Valleboni.
http://www.cronista.com/notas/250713–los-autos-que-hicieron-historia

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