Interlink Headline News Nº 5643 del Martes 13 de Julio de 2010
EDITORIAL LA CONVERSION DIGITAL COMO PROCESO CIVILIZATORIO. Segunda y ultima Parte

¿La cultura digital se autodisuelve?
Hay una dimensión autocontradictoria en la cultura digital, que a la vez que erosiona a la cultura letrada se vuelve explícita y alienta regulaciones gubernamentales con mayor o menos grado de éxito. El rasgo distintivo de la identidad digital es su polifonía, que por un lado la hace difícilmente controlable y por otro lado relativiza las críticas a la uniformización tecnologizante
No solo el saber y la identidad vienen cuestionados por la cultura digital. Lo mismo le ocurre a la credibilidad y a la legitimidad. Sin caer en las tentaciones de repetir como loros a Jacques Ellul y a Martín Heidegger, y siguiendo en nuestro análisis lecturas transversales provistas por Clay Shirky, Alessandro Baricco, Scott Lash o Manuel Castells -todos ellos englobados según nosotros en el tecnorrealismo- queda claro que la cultura digital:
- privilegia el uso
- antepone la presencial al análisis
- prefiere la localización a la sustancia
- valora mas la visibilidad que la pertinencia
No deja de ser interesante que la fuerza motora que bautiza y corrobora estas referencias esté anclada en un imperativo económico orientado hacia lo estadísticamente vasto, culminando en algunos casos en la problemática de lo posthumano que no trataremos aca.
En cambio nos interesa cerrar esta introducción con un rodeo acerca de la amenaza que la noción de inteligencia artificial o de inteligencia digital que los críticos cuestionan nuevamente como variante uniformizadora, en realidad se nutre de un cuestionamiento no menos urticante proveniente de la identificación entre inteligencia, persona física e identidad cultural letrada.
The Shallows vs the Cognitive Surplus
Porque el fabuloso debate que en este momento tiene como sparrings principales a Nicholas Carr (con Andrew Keen como escudero) por un lado -su ultima obra es The Shallows. What Internet is doing to our brains, 2010 y Clay Shirky Cognitive Surplus. Creativity and generosity in a connected age, 2010 por el otro (con Alessandro Baricco como escudero) reaviva las impresiones y reverberaciones que genero hace medio siglo atrás la aparición de dos obras maravillosas de Michel Foucault a saber Las Palabras y las cosas en 1966 y El orden del discurso en 1970.
Si bien quien mejor describió esta problemática aplicandola a Internet fue el filosofo norteamericano Herbert Dreyfus en su desconocido pero vital Acerca de Internet (Pensamiento en Accion), 2001, Milad Doueihi con su doble referencia nos recuerda lo reciente que es la fusión entre autoría literaria, actos discursivos y representaciones jurídicas e institucionales.
La evolución y el status del individuo esta íntimamente ligada a la figura del autor, a su historia y relaciones con la cultura impresa tanto en sus soportes materiales como imaginarios o simbólicos. Lo mismo sucede con la inteligencia humana. No es casual que en el momento que emerge la problemática de la Cuarta discontinuidad (Mazlisch) y la posibilidad de una alianza inédita entre inteligencia humana/maquinal como nunca antes, también el autor (como el hombre foucaultiano) “estaría por borrarse, como en los límites del mar un rostro de arena.”.
No importa mucho para nuestros fines en el seminario si la mirada que mejor atrapa esta discursividad/encarnación futura es la cauta de Luc Steels y sus Angeles Digitales o si la mas desbordante (delirante?) de Ray Kuzsweil acerca del advenimiento a corto plazo de la singularidad “el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena.”
Superficialidad vs Poliocularismo
Volviendo al corazón del seminario lo que está en discusión es hasta que punto el libro impreso sirvió para centrar nuestra atención, promoviendo un pensamiento creativo y profundo. Mientras que Internet promovería el empleo rápido y distractivo de múltiples fuentes con una ética de la velocidad y la eficiencia, de producción optimizada y consumo que integraría lo peor de la época industrial con lo peor de la nuestra
Si nos interesa tanto el enfoque de Doueihi es porque a la vez que se ensarza en conversaciones detalladas y profundas con las tecnologías emergentes, al mismo tiempo hace tandem con lecturas retroprogresivas y nos ayuda a pensar los desvaríos de la cultura digital con su difícil tensión entre arquitecturas del control y arquitecturas de la participación en términos semejantes a los que vivimos en la era del advenimiento de la imprenta, cuando tuvo lugar el anterior Proceso Civilizatorio, que nos convirtió en los cerebros lectores que aun somos, posponiendo al cuerpo, a lo heterogéneo y sobretodoa lo polifónico.
Que precio deberemos pagar (porque siempre que entramos en un nuevo régimen discursivo pagamos con el abandono de viejos hábitos y como vemos en este caso incluso de ontologías de la profundidad) por entrar en estas nuevas conversaciones es precisamente el viaje que tenemos por delante y que nos ayudará a recuperar lo vigente de lo viejo pero tambien a abrazar irreductiblemente lo prometedor de lo nuevo.

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