Palabras
Quien se pone de puntillas no conserva el equilibrio.
Quien anda a saltos no puede mantener el paso.
Quien quiere ser brillante no alcanza la iluminación.
Quien busca aprobación no se distingue.
Quien se vanagloria no podrá ser jefe.
Para los seguidores del Tao,
todo eso son como alimentos en exceso o lujos vanos.
Perseguirlos no aporta una dicha duradera, por eso se aparta de ellos.
El hombre de bondad superior es como el agua.
La bondad del agua consiste en que a todos sirve sin conflicto.
Mora los lugares que todo hombre desprecia.
Por eso está próxima al Tao.
Sé humilde y permanecerás íntegro.
Inclínate y permanecerás erguido.
Vacíate y seguirás pleno.
Consúmete y serás renovado.
El que tiene poco recibirá.
El que tiene mucho se turbará.
Por eso el sabio abraza la unidad.
Y se convierte en modelo para el mundo.
No se exhibe y por eso se destaca.
No se afirma a sí mismo y por eso brilla.
No se vanagloria y por eso obtiene reconocimiento.
No da importancia a su persona y por eso otros lo realzan.
Y porque no compite, nadie en el mundo puede competir con él.
El antiguo proverbio “Sé humilde y permanecerás íntegro”
¿es una frase vacía?
Esa es la vía que conduce a la plenitud.
El Tao Te King es el libro fundamental del taoísmo. La tradición dice que su autor fue el sabio Lao Tse (siglo VI a.C.) que al pasar por un puesto fronterizo camino del destierro el guardia le pidió que dejase un legado de su sabiduría. Entonces, Lao Tse, sobre el lomo del búfalo que cabalgaba, escribió el Tao Te King. Aquí, fragmentos de este clásico milenario.

Bienvenido a






Comentarios