Para memoriosos

Dice Marcello Mastroianni: “A mí me fastidia ese cuento de los actores que estudian un papel meses y meses para meterse en el personaje? Se retiran un tiempo infinito a un convento, engordan o adelgazan para estar más en situación y, acabado el trabajo, necesitan otros meses de descompresión para volver a ser ellos mismos? Yo no sé, a mí no me pasa. Yo me estudio el guión un par de días, recito mi parte y se acabó? Me acuerdo de cómo trabajaba Fellini. Era fantástico: bailaba, lloraba, reía, prestaba su voz a la enamorada, al seductor, a la puta, se tiraba al suelo? Mientras trabajabas tenías la impresión de que era un dios”. Estas declaraciones están contenidas en un libro delicioso, titulado Sí, ya me acuerdo (Ediciones B, Barcelona, 1997), que recupera los parlamentos esenciales de un homónimo film de memorias del estupendo actor italiano, rodado en Portugal pocos meses antes de su muerte. En el celuloide y en esas páginas, Mastroianni (1924-1996) evoca, en tono absolutamente campechano y en diálogos con Vittorio Gassman y Federico Fellini, los momentos más divertidos y conmovedores de su carrera artística. Hijo de modestos campesinos, debió interpretar papeles secundarios en unos veinte films, hasta que los de la segunda mitad de la década del 50 le valieron la consagración. El libro y aquel film de recuerdos ponen estas palabras en su boca: “Recuerdo la cazuelita de aluminio a la que le faltaba un asa y en la que mi madre freía los huevos? Y el terrible zumbido de los aviones norteamericanos del primer bombardeo sobre Roma? Recuerdo a Greta Garbo mirándome los zapatos y preguntando Italian shoes?”
¿En qué película Mastroianni fue dirigido por la cineasta argentina María Luisa Bemberg? Dos de estos films protagonizados por Mastroianni no fueron realizados por Fellini. ¿Cuáles? Los girasoles, Ginger y Fred, Un día muy particular.
Las respuestas en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1243111

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