Corrupción, divino tesoro
Hay quienes piensan que ciertas travesuras morales muy difundidas entre los porteños ya forman parte de su estructura genética. Bien, lo que sigue intenta rebatir cualquier tipo de infundado prejuicio sembrado injustamente por estas tierras…¡Y no lo logra!
1607: Al primer abogado, Gonzalo Sánchez Ojeda, que ejerció en Buenos Aires lo perseguía el Santo Oficio por hereje, por lo cual fue desterrado a Tucumán. En 1622 lo acusaron ya no de hereje sino de haber actuado como juez y parte en un proceso contra un escribano. Fue condenado al destierro y a pagar una multa de mil pesos de plata. Sus bienes fueron embargados y consistían en una biblioteca y dos esclavos negros. El final de su historia es que años después confesó a sus amigos que había cometido aquella falta para complacer al alcalde Juan de Vergara, sin cuya anuencia no se podía ejercer la profesión en Buenos Aires.
1615. La primer sala de juegos o garito funcionaba donde actualmente se encuentra la Librería Avila, en Adolfo Alsina y Bolívar. Sus propietarios eran nada menos que el tesorero real, Simón de Valdez, y el alcalde, Juan de Vergara, quienes además se dedicaban al contrabando. En esta casa de citas estaban las “enamoradas” apodo que en aquella época recibían las prostitutas.
1618. El primer gobernador se llamó Diego de Góngora. El año anterior se habían creado las gobernaciones de Río de la Plata, con asiento en Buenos Aires, y la del Guayrá, con cabecera en Asunción. Góngora protegió fuertemente el contrabando y permitió el arribo de barcos que comerciaban esclavos. Cuando estos hechos de corrupción -y algunos otros, cabe añadir- llegaron a oídos de Felipe III, el rey de ordenó su arresto. Góngora lo evadió: se refugió en propiedades de los jesuitas, donde falleció en 1623.
010. A todo esto, el otro día, un amigo me quería convencer de la conveniencia de poner un restaurante que se llamara “El Soborno” ambientado con recortes de diarios sobre los casos más resonantes, antiguas cabinas de Entel, caretas de los más conspicuos acusados de actos ilícitos y los platos con nombres como: IBM-Banco Nación (baby beaf), Pollo a la Mazzorín o postres bautizados, Natilla especial tipo Vico y, tragos, Jaime Flyer (una especie de Bloody Mary bien fuerte). La propuesta me pareció trasnochada, pero, ahora que lo pienso bien… Se busca socio capitalista -la ambientación se hace sola-.
*Los datos históricos fueron extraídos del libro, Las mil y una curiosidades de Buenos Aires, de Diego M. Zigiotto, editado por el Grupo Norma.
http://blogs.lanacion.com.ar/buenos-aires/placeres-simples/corrupcion-divino-tesoro/

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