Cables y noticias
La explosión informática, la revolución de las comunicaciones globales y la enorme velocidad con la que llegan las noticias aturden con mensajes contradictorios a la humanidad, que, entre perpleja y candorosa, procesa toda la información en forma no muy analítica que digamos.
Así, lo que antes estaba circunscripto a cables de agencias no muy accesibles a la masa popular hoy entra en cualquier computadora, Blackberry (o lo que sea utilizable como mensajero) y cualquiera se entera de teorías, estadísticas y predicciones de todo tipo.
El calendario maya, por ejemplo, anunciando el fin del mundo para el 2012 (¡qué poco falta, por Dios!) nos hace pensar a los argentinos que las elecciones del 2011 no serán un problema tan grave pues por un año que nos quedaría de vida no vale la pena preocuparse, y, además, en el film 2012 la catástrofe comienza por la Argentina… ¿Irá por orden alfabético? Las profecías de Nostradamus viven obsesionando a los agoreros y, en realidad, son tan herméticas, generales y confusas que han servido para justificar desde hace siglos las guerras y los enfrentamientos religiosos y políticos que han ido esparciendo la desgracia sobre el sufrido planeta Tierra.
También están las estadísticas que afirman que tomar vino, comer chocolate y hacer ejercicio físico alargan la vida (no se aclara si debe hacerse todo en un mismo día y sin solución de continuidad; o sea, tomarse un litro de vino, tragar una barra de chocolate blanco y salir corriendo a dar veinte vueltas al Obelisco).
Los “descubrimientos” de alimentos que pasan a ser fuente de vida después de haber sido combatidos y desaconsejados por décadas y décadas. El aceite de oliva y no el de maíz, la manteca y no la margarina, el pescado en lugar de la carne y, como dijo la Presidenta, el cerdo y no el Viagra.
También podemos enterarnos, no sin cierto estupor, de que la magnífica Machu Picchu quedó intacta porque los desagües diseñados por los incas funcionaron mejor que los construidos por sociedades supuestamente civilizadas. O sea que aquello de “culturas primitivas” debería ser revisado, una vez más.
Nos enteramos de que la mayor cantidad de niños asesinos no está en el conurbano bonaerense, sino en Inglaterra, seguida muy de cerca por Alemania; que las masacres estudiantiles más espantosas tienen lugar en Estados Unidos, no del Brasil, sino de Norteamérica, y que el índice de desempleo más alto está en la hasta hace no mucho próspera España.
Si seguimos apretando botones podemos informarnos acerca de las declaraciones de obispos italianos contestándole al signore Berlusconi que la delincuencia no es privativa de los extranjeros indocumentados, sino que grandes cantidades de italianos de pura cepa ostentan prontuarios frondosos por crímenes aberrantes, empezando por la mafia, institución nacional que desde hace siglos enturbia la bella región del Sur con guerras incesantes que incluyen asesinatos en plena calle y a la luz del día.
Junto con datos verídicos y análisis responsables brotan informaciones truchas y declaraciones tergiversadas o sacadas de contexto, pero, burla burlando, podemos acceder a realidades de las que en un pasado no muy lejano no teníamos ni la mas mínima noción. Es muy recomendable no dar crédito serio a informaciones y e-mails que pueden no ser auténticos o estar manipulados por grupos de personas que quieren gozar de sus quince minutos de fama aunque esta fama sea anónima y no reditúe celebridad real, pero también sería bueno que todo aquel que tenga acceso a la televisión internacional sintonice esos canales y vea y oiga con atención lo que pasa en Francia, Italia, España, Alemania, Chile, EE.UU. o México… Tanto como para comprobar que “en todas partes se cuecen habas”, y algunas son tanto o más amargas e incomprensibles que las nuestras.
Por Enrique Pinti

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