Las preposiciones matrimoniales
Hoy día, toca debatir el postergado tema de los apellidos de las señoras para que en los matrimonios no exista discriminación de géneros. El “de” indica pertenencia -objetarán algunos-; mejor sería, como se ha propuesto, la “y” que significa unión; podríamos pensar que la “y” es conjunción copulativa, lo cual sería signo de algo implícito que podría no caer bien a algunos puritanos. Alguien propuso la preposición “con”, por ejemplo: Julia Fernández con Rodríguez, en lugar de “y” o “de”, buena opción.
No obstante, ¿por qué escatimar preposiciones o discriminarlas, habiendo otras? Podría usarse “tras”, y decirse “Julia Fernández tras Rodríguez”, como ocurre muchas veces, o “sobre” o “bajo”, como se imaginan algunos inspirados; también “hacia”, pensando, con ilusión, en alguna cita conyugal; o “sin”: “Julia Fernández sin Rodríguez”, que sería muy útil para los divorcios, que son los más y significaría la independencia, a no dudar, y una distinguida fórmula de presentación social.
Nada de esto resulta del todo imparcial y sigue siendo injusto. Mejor poner algo de los dos y decir, supongamos, “Julia Fernandríguez” o “Carlos Rodrinández” para que estas mismas líneas no despierten suspicacias. Difícil es, empero, que las autoridades puedan resolver con preposiciones gramaticales la cuestión que han suscitado las proposiciones matrimoniales.
Alejandro Sicardi.
http://www.clarin.com/suplementos/cartas/2010/02/18/CartasAlPais.htm#2053123

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