Online, ahora es el “mouse” el que dirige el museo

CIVILIZACION AFGANA Y DIGITAL. Imagen predeterminada del Museo de la Civilización afgana, una institución que existe solamente en la web: www.aFghanCultuReMuseuM.oRg
En los últimos años, el avance de los medios sociales ha dado a los usuarios de la Web la capacidad tecnológica para desempeñar un rol más activo en la conformación de las colecciones de los museos.
La apertura del Museo de la Historia de los Judíos polacos en Varsovia no está prevista hasta 2012, pero ya más de 800 usuarios de Internet en todo el mundo se registraron en el proyecto Virtual Shtetl del museo para ayudar a armar una colección de más de 30.000 fotos, videos y grabaciones de audio relacionados con la vida de 1.300 localidades con poblaciones judías antes y después de la Segunda Guerra Mundial.
Un día del verano pasado, Artur Cyruk de Podlasie, Polonia, dio con un pretal para una Torah del siglo XIX bellamente preservada. Se llevó el objeto a su casa, entró en su cuenta de Virtual Shtetl y subió una foto. En pocos días, lo habían contactado curadores deseosos de adquirir el pretal para la colección permanente del museo.
El Smithsonian American Art Museum en Washington D.C. lanzó recientemente una ambiciosa iniciativa llamada Smithsonian Commons para desarrollar tecnologías y otorgar licencias que permitirían a los visitantes descargar, compartir y remezclar la vasta colección de activos del dominio público del museo.
El nuevo director de medios del Smithsonian, describió la iniciativa como un paso adelante en la misión más amplia de la institución de pasar de “una plataforma de difusión centrada en la autoridad a una que reconozca la importancia de la creación distributiva de conocimiento”.
Existe el riesgo de estimular la mala información y las opiniones cuestionables y de erosionar la autoridad de los curadores institucionales. En ese sentido, los museos enfrentan los mismos dilemas tecnológicos que otras entidades culturales, como las universidades, las editoriales y los diarios: ¿cómo reconciliar los principios de orden institucionales con los impulsos liberadores de las redes electrónicas? “Muchos museos temen perder el control”, dijo Nina Simon, diseñadora de exposiciones de museos.
Los defensores de los nuevos medios sostienen que el aporte a la Web puede incrementar el valor del criterio de conservación.
“Los curadores están empezando a darse cuenta de que el público puede cuestionarlos”, dijo Pascale Bastide, fundadora del Museo de la Civilización Afgana con sede en París, una entidad que existirá exclusivamente en la Web, y cuyo debut se prevé para este mismo año. El museo comenzará como una colección virtual de imágenes tomadas de instituciones como el Metropolitan de Nueva York y el Louvre, pero una vez que esté montado y en funcionamiento se ampliará para incluir aportes de los usuarios, dijo Bastide. Con la esperanza de recabar imágenes originales de ciudadanos afganos, aceptará fotos tomadas o enviadas con teléfonos celulares, que en Afganistán están más difundidos que las computadoras.
En definitiva, la viabilidad de las colecciones de museo activadas por la Web podría depender de la capacidad de los curadores para manejar las tecnologías de participación sin comprometer su criterio. “Hay una diferencia entre tener poder y tener conocimiento y experiencia”, dijo Simon. “Los museos siempre tendrán conocimiento y experiencia pero tal vez estén dispuestos a compartir el poder”.
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/02/08/_-02135968.htm

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