Para memoriosos

A fines de 1938, entre las ceremonias concebidas para celebrar una feria industrial, las autoridades de Nueva York cavaron un pozo de 17 metros (en el distrito de Flushing Meadows) y enterraron allí una cápsula del tiempo ; más concretamente, un cilindro de metal incorruptible, de unos 30 centímetros de diámetro y de 2,30 metros de largo, diseñado por la empresa Westinghouse. Allí debía permanecer larguísimo tiempo: una placa dice que el contenido del cilindro está reservado a la contemplación de los neoyorquinos del año 6939. La cápsula contiene ejemplares de la Biblia (en cuantos idiomas fue impresa), un ejemplar de la novela Lo que el viento se llevó , textos que tratan asuntos geopolíticos, reproducciones de telas de Pablo Picasso, cartas especialmente escritas por personalidades tan relevantes como Albert Einstein y Thomas Mann y algunos enseres domésticos, como un cepillo de dientes. En su carta, Einstein advierte que en el siglo XX “las gentes de diferentes países se matan entre sí a intervalos irregulares”. Curiosamente, el cilindro fue extraído apenas 27 años después, en 1965, en el transcurso de otra feria industrial, para ser enriquecido con más datos: los referidos a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y los vinculados con el advenimiento de la energía nuclear y con el progreso astronáutico. Los periódicos de la época detallan que también se agregaron una grabación de los Beatles ( Anochecer de un día agitado ), una pieza teatral de Eugene O´Neil ( Un largo día hacia la noche ), una lata de cerveza, una cerámica que representa al Pato Donald y una tostadora eléctrica.
El nombre de la norteamericana Margaret Mitchell (1900-1949) está asociado a uno de los objetos contenidos en esa cápsula. ¿A cuál? ¿Es cierta la siguiente afirmación? Einstein, nacido en Alemania, adoptó luego otras dos nacionalidades: la suiza y la norteamericana.
Las respuestas en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1222778

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