Palabras
Hace unos años, en un poblado indígena en el Amazonas, le pregunté a un nativo qué pensaba él sobre la felicidad. El hombre se levantó y me pidió que lo siguiera. Nos adentramos un trecho en la selva, hasta que de pronto me señaló un lugar donde infinidad de ranas de colores saltaban y croaban alrededor de una fuente termal natural enclavada en un paraje de intensos tonos verdes. A medida que los vapores se elevaban y los rayos del sol los atravesaban, las gotas de agua adquirían un color tornasolado que se iba perdiendo en las distantes copas de los árboles. No dijo nada, sólo extendió la mano como ofreciéndome un regalo. Después de contemplar durante un rato aquel maravilloso rincón, regresamos al poblado en el más profundo silencio. No había mucho que añadir; su respuesta había sido más que elocuente: “Eso que me preguntó, ahí lo tiene”.
Debemos reconocer que a veces el lenguaje sobra. “Cuando tocamos lo esencial, el núcleo de la existencia, es mejor callar”, afirmaba el filósofo Wittgenstein. Esa sabiduría silenciosa puede generar en el que la vive un verdadero terremoto psicológico. Su propuesta es maravillosamente sencilla: “Ve y observa”. Sólo eso, nada más. Experiencia pura. Si fuéramos honestos, internamente coherentes, nuestro comportamiento hablaría por nosotros. A veces, una acción o una observación irrefutable valen más que cien explicaciones.
La verborrea siempre ha sido sospechosa, aunque a veces nos seduzca. No digo que debamos rendir culto al mutismo y a la falta de expresión, lo que sostengo es que no deberíamos sacrificar qué decimos, por cómo lo decimos. ¿Cómo practicar el silencio inteligente? Debemos empezar modestamente, intentar durante unos días decir sólo lo justo y lo que merece la pena ser dicho. Hay que concentrarse en lo esencial y poner la palabra al servicio de la racionalidad y la sensatez. Pensar antes de hablar aunque sacrifiquemos un poco la espontaneidad. Una de las consecuencias de hablar menos es que los otros nos escucharán más atentamente.
Publicamos un fragmento de El camino de los sabios. Filosofía para la vida cotidiana, el último libro del psicólogo italiano Walter Riso.

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