Interlink Headline News Nº 5395 del Sábado 7 de Noviembre de 2009
EDITORIAL TESOROS SIN FIN. DE PORQUE SIRVE ACUMULAR LIBROS QUE PARECE QUE NUNCA LEEREMOS Primera parte de Dos o Tres
Bibliotecas sin fin
Grandes chicos, conocidos y desconocidos siempre me hacen la misma pregunta. ¿Leíste todos esos libros que atesoras en tus infinitas bibliotecas en Rincón de Milberg? Que con nuestra mudanza del pasado año se incrementaron en forma exponencial, y que aun así siguen albergando a unos cuantos intrusos en placares y altillos, en pasillos y aledaños, sin que osemos siquiera clasificarlos y ordenarlos para poder reencontrarlos como se debe.
Por eso es casi imposible hallar los libros que estoy seguro que atesoro, por eso cuando hago las bibliografías de mis nuevos libros me remito a Amazon y Google hasta para las citas, y por eso siempre es una sorpresa recorrer anaqueles y encontrar perlas, maravillas olvidadas, exquisiteces de las que solo llegue a merodear algún capitulo o la contratapa con el suficiente interés como para comprarlo.
En este sentido los viajes son una maravillosa excusa para recuperar libros perdidos o guardados hasta mejor ocasión. Y si el viaje es corto, o presagia compra de nuevos materiales la selección tienen que ser todavía mas cuidadosa, para compensar trabajo con placer, aproximaciones directas con algún material de obligatorio recorrido para la presentación del día. Buscando siempre alternar entre la narración y la explicación entre los datos y el colorido, entre las propuestas y las apuestas.
Eligiendo comida para la mente
Igual a veces me equivoco y el libro elegido no combina ni congenia con el humor o el amor de turno, con los intereses que por algún motivo se me despertaron de pronto, o me hicieron equivocar ya sea en al compra original o en la mas reciente selección de material a bordo.
Pero por suerte ello no ocurrió en el viaje relámpago a Medellín de 20 horas, donde lleve 4 o 5 títulos, pude leer la mayoría de ellos, y me encontré con una sorpresa mayúscula, cual fue deglutir prácticamente de un solo bocado un género que me fascina como son las conversaciones. En este caso las que mantuvo en 2002 el gran compositor y director de orquesta contemporáneo Pierre Boulez con una musicóloga, pianista y profesora del Conservatorio Nacional de fuste como es Cecile Gilly. El libro se titula mas que justamente La escritura del gesto y si bien es chiquito y apenas pasa del centenar y medio de páginas, es de una riqueza y de una exquisitez rara vez encontrables en volúmenes mas pretenciosos y generalmente fallidos.
Porque la que pregunta sabe de que está hablando y conoce al entrevistado de per a pa. Y porque el entrevistado es un personaje clave de la música contemporánea pero lo que dice, a veces excesivamente técnico y exageradamente musicológico, además tiene implicancias para nuestros devaneos cotidianos, dice mucho acerca del experimento que estamos haciendo en el Proyecto Facebook.
E inesperadamente nos sirve no solo para entender la extraordinaria carrera de Boulez, sino el rol de la música y su falta de articulación con la ciencia, la importancia de la interpretación y la orquestación como parte integral del diseño de la experiencia musical; y sobretodo la maravillosa y refinada escucha que Boulez tiene acerca de lo contemporáneo, de como promoverlo, de como encastrarlo con lo tradicional, complementarlo, en una dialéctica que Boris Groys amaría y que nosotros no pudimos sino encontrar como francamente desentumecedora.
Miranda hacia atrás sin nostalgia y con mucho para decir
La modestia como Boulez reconstruye su carrera es admirable. Mirando en retrospectiva sus inicios musicales en 1946/56, y su autocrítica permanente, descolla empero que el primer desafío que encaró como director de orquesta, segun el francamente muy lejos de poder cumplirlo airoso, terminó en un glorioso empate. Porque su versión de El mandarín maravilloso de Bela Bartok fue encarado con riesgo y con furia, y si bien técnicamente habrá dejado mucho que desear, el haber sabido no achicarse frente al desafio, haberse animado a complementar su carrera incipiente de compositor con la para el en ese enconces mucho mas difícil como director de orquesta, sitúan el tono del libro, nos atrapan con fuerza y nos invitan a recorrerlo con ganas y fruición.
Boulez era nuevo en lo suyo, pero su determinación siempre pudo mas que sus dudas. La primer ópera que dirigió en París fue Wozzeck y exigió que fuera cantada en alemán porque para él el fraseo, la entonación, la conjugación, la imbricación de la música con la letra siempre merecen un cuidado supremo.
Es fantástico el paralelismo que establece en todo el libro entre componer y dirigir y si bien da ejemplos y contraejemplos de músicos que no hicieron o hacen ambas cosas con la misma elegancia y dedicación, para él ambas tareas son las dos caras de una moneda única, que en su caso particular como inventor y difusor de la música contemporánea se convirtieron en un desafío muy especial.
Boulez reconoce la influencia fundamental que en el tuvieron Wagner y Mahler y toda su historia como director de orquesta está muy ligada a sus sucesivas apariciones en Bayreuth, y el manejo cada vez mas sutil de los tempi de la musica wagneriana lo templaron en la interpretación de una manera muy particular.
Hace 24 horas estábamos esperando en Panamá el avión para ir a Medellín, y ahora estamos haciendo lo propio esperando el que nos devolverá a Bue. La estancia en Medellín fue intensa y rica y se abrieron nuevas perspectivas que ojalá fructifiquen en nuevos viajes contactos y poductos. E la nave va.
Referencias
Le Marteau sans Maître per voce e sei esecutori da poesie di René Char
Fantástica glosa de la obra a cargo de Miguel Montes

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