Interlink Headline News Nº 5348 del Lunes 21 de Septiembre de 2009
EDITORIAL ALEJANDRO PISCITELLI Y UN CAMBIO DE EPOCA. Entrevista a cargo de Cecilia Escudero Post originalPrimera Parte de Dos
El filósofo habla en su libro, Nativos digitales, acerca de la relación de los jóvenes con las nuevas tecnologías mediáticas

La divisoria es confusa y provoca intrigas. ¿Dónde está cada uno? ¿Quiénes son los peces en el agua de este mundo altamente tecnificado? Los nacidos a partir de la década del ochenta, podrían aspirar, pero, con seguridad, son los del noventa. El antiguo esquema de civilización y barbarie, vuelve, una vez más, para señalarlos: ellos son “los bárbaros” de esta época, los nativos digitales.
Alejandro Piscitelli, no utiliza este término para denostarlos. Profesor universitario, filósofo, especializado en medios y tecnología y con una serie de publicaciones, siempre polémicas, remite a lo que considera un “cambio epocal”, una suerte de compuerta evolutiva fogoneada por el advenimiento de la compleja ecología mediática actual.
Con todo, al margen de las diferencias de accesos sociales imperantes, el tercer milenio ya se caracteriza por el despunte de estos “nuevos bárbaros”: “Generaciones con capacidades, intereses, manejo de la tecnología y valoración de la formación y de la información totalmente ortogonales respecto de las preexistentes”.
En uno de los múltiples ejes que recorre en su último libro Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación, Piscitelli señala que estas generaciones “no son los sujetos para los cuales el sistema educativo fue diseñado durante siglos”.
Además, en el trasfondo de estas discusiones, el ex gerente general del portal educativo de la nación educ.ar arremete, a lo largo del libro, contra aquellas voces “tecnofóbicas”, defensores de un “mundo culto e hiperletrado”, acérrimos críticos de la digitalización de la cultura.
¿Quiénes y cómo son los “nativos digitales”?
Es una noción bastante controvertible, controversial. Para Marc Prensky, quien acuñó el término, éste ya es viejo. Ahora, él está hablando de sabiduría digital. Pero, al margen de lo polémica o precisa que pueda ser, esta noción hace referencia a una dieta cognitiva, a un consumo plural, a habilidades para apropiar, modificar, operar y coproducir la información. Cuando decimos nativos, más específicamente estamos pensando en la gente que tiene, actualmente, entre quince y veinte años.
¿Qué otras cosas los definen?
Tienen otra velocidad, otro tipo de diálogo con la tecnología. Es la gente para la cual Internet, los celulares, las computadoras, son el oxígeno que respiran. Y para ellos, nada de eso es una tecnología, como sí lo es para los adultos, es decir, para los inmigrantes digitales. Por el contrario, para los nativos son formas de ser en el mundo, o como dice Scott Lash son “formas tecnológicas de vida”. Sólo que muchas veces se cita esto para criticarlos. Algunos hablan de la intimidad como espectáculo, se cuestionan los reallitys, la pornografía, como una cultura del narcisismo o del exhibicionismo.
¿Y usted qué opina al respecto?
Todo ese tipo de categorías, que revelan una tremenda incomprensión, son muy genéricas. Se podrían aplicar a cualquier época. Me pregunto: ¿por qué se piensa que una persona que está mucho tiempo metida en Internet está alienada y no una que lee todo el día? O también, ¿se está alienado si se ve todo el día televisión en un contexto en el que las series de televisión son cada vez más sofisticadas? Entonces, lo que se está dando es una guerra cultural. Esto, a su vez, ya está pensado. Lo que estamos viendo es una confrontación, la de siempre, la generacional, la lucha contra los padres, o los viejos contra los jóvenes. Esto ya está visto. Asimismo, en esos casos, se aplicaba más a temas que tenían que ver con la subjetividad, no estaba referido, más generalmente, a un movimiento social.
Usted se refiere a una mutación, un cambio de época…
Ahora es una guerra generacional por la apropiación del poder simbólico, que es mucho más interesante que verlo como una revuelta contra el padre. Se trata de un reciclaje del derecho a opinar y del derecho a argumentar. Esta suerte de enfrentamiento entre nativos e inmigrantes digitales corre en paralelo con otras divisorias como, por ejemplo, pantalla versus papel, amateurs versus expertos, alumnos versus docentes, académicos versus fans. Lo que esta polémica tiene de absurdo y de estéril es que no se tendrían que ver a ciertas divisorias como oposiciones cuando en realidad se tratan de síntesis. Por ejemplo, se podría no decir más consumidor, por un lado, y productor, por el otro, sino “prosumidor”. De hecho es lo que está pasando.

Bienvenido a






Comentarios