Palabras
Estuve en Ruanda durante un breve tiempo después del genocidio y la gran pregunta era: “¿Adónde vamos de aquí en más?” Era obvio que la respuesta era que esos pequeños grupos sobrevivientes de tutsis y hutus, grupos de seis o siete personas, se reunieran para contar lo que habían vivido y las esperanzas que tenían. Por eso es esencial que judíos y palestinos hablen juntos sobre lo que han vivido y están viviendo, su dolor, su ira y su depresión. Hablemos del dolor de la guerra, del dolor de perder un hijo o un padre. Hablemos porque si no podemos hablar, entonces el dolor comienza a hervir en nuestro interior.
A menudo, cuando nos han lastimado o bien caemos en depresión o en la violencia, nos encerramos en la furia y la tristeza o queremos venganza. Sin embargo, a veces, las personas deciden que “esto no puede continuar. Debemos hacer algo. Debemos aprender a compartir y construir espacios”.
Es importante descubrir lo que significa escuchar a otros, comprenderlos, comprender cómo funciona la gente. No es fácil ver cómo funciona otro ser humano. No sirve decirle a la gente lo que tiene que hacer. Debemos descubrir cómo entrar en la historia del otro para que exista diálogo y confianza mutua. Eso es el comienzo. Pero queda todavía un largo camino y cada uno de nosotros tiene su propio camino en el viaje hacia la paz.
Intentemos comprendernos unos a otros. Cuéntame tu historia, la historia de tu dolor, de tus fracasos, que yo te contaré mi historia y en alguna parte habrá un encuentro. El perdón es un largo camino. Se basa en el conocimiento de que cada persona es importante, de que cada persona es preciosa, de que cada persona puede cambiar, de que yo puedo cambiar y tú puedes cambiar.
En los viejos tiempos, solíamos decir: “Si tú cambias, te amaré”. Ahora estamos empezando a decir: “Si te amo, cambiarás, cambiarás y yo también cambiaré”. Si descubres que alguien realmente te ama, realmente te aprecia, te comprende, te escucha, entonces comenzarás a cambiar. Saldrás de detrás de las barreras del miedo que has construido alrededor de tu corazón.
Jean Vanier, nació en Ginebra en 1928. En 1942 ingresó en la marina, carrera que abandonó en 1950 para estudiar Filosofía y Teología. En 1964 compró una casa en ruinas cerca de París donde albergó a dos personas con deficiencia mental. Así nacieron las comunidades de El Arca, movimiento que acoge a personas discapacitadas sin hogar. Hoy existen más de 100 comunidades en todo el mundo. Vanier escribió más de 20 libros sobre la vida comunitaria. Aquí, un fragmento de Al encuentro del otro.

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