Interlink Headline News Nº 5313 del Lunes 17 de Agosto de 2009

EDITORIAL ALEJANDRO PISCITELLI EL LONELY PLANET DE LAS CIBERCULTURAS. Editorialista invitado Hugo Pardo. Post original Segunda y última Parte
2. Rechazo el ambiente autolimitador de la periferia educativa de los países del Tercer Mundo. Una excusa habitual es: “no hacemos porque no tenemos condiciones”. Pero siempre hay condiciones propicias de donde partir. El inmovilismo es un loop infinito de ineficiencia. En el último número de Stanford Social Innovation Review hay una cita que me parece genial:
“The biggest obstacle to reducing poverty is not low-income communities’ lack of capacity, but society’s stereotype they are unable to help themselves.”
Piscitelli afirma: “hacer primero, luego preguntarse” y allí está precisamente la clave. Volviendo a la universidad marca blanca, mi experiencia en la universidad argentina (Latinoamérica quizás tenga los mismos parámetros, pero no tengo experiencia para hablar de ello) me indica que se habla mucho, se teoriza mucho y se hace poco. La investigación y la publicación en journals es un nicho demasiado pequeño en el ambiente de la educación superior y es prácticamente inexistente en las ciencias sociales.
3. Piscitelli analiza que “el siglo XXI es el de las culturas post-figurativas (..) donde los adultos aprenden de los niños y viceversa (…) en ese mundo hipercomplejo, los chicos están obligados a pensar como grandes: analizando redes sociales complejas, administrando recursos, siguiendo narrativas entrelazadas sutiles, reconociendo patrones de largo alcance (…). Y los grandes como chicos, multiplicando preguntas, arriesgando hipótesis, rompiendo moldes, descreyendo de conocimientos y conceptos fosilizados.”. Creo que siempre fue así. Quizás no debamos pensar que vivimos un período educativo “más revolucionario” que otros en la historia. El ser humano suele sobreestimar la importancia de los nuevos inventos y transformaciones (las que sufre en carne propia) y desestimar las transformaciones previas con los que vivimos toda la vida, porque al estar dadas originalmente en nuestro primer aprendizaje, hace que no veamos tanto sus anteriores promesas como sus debilidades. Bob Seidensticker (2006) es muy crítico el supuesto mito del cambio tecnológico afirmando que nos comportamos como niños ante el nuevo juguete y olvidamos el juguete que nos fascinaba cuando nos lo regalaron en el cumpleaños anterior. Siempre estamos fascinados con el próximo nuevo artilugio tecnológico y el cambio que trae.
Videojuegos y cultura televisiva o cómo repensar la investigación de dichos formatos (Everything is bad is good for you).
Un capítulo excelente sobre los videojuegos y su evolución análitica y bibliográfica. Ideal para lectores (como yo) que no tenemos un know how profundo en el tema. Piscitelli señala que la discusión sobre los videojuegos tuvo tres fases: “Primero se lo desacreditó frente a la cultura del libro. Cuando creció la industria, el mundo académico comenzó a tomarle cariño y lo transformó en una forma de sus narrativas. Ahora se fue mucho más a fondo reivindicando la “especificidad” del formato.” Un capítulo sobre la cultura televisiva, de la mano del análisis de las series americanas muy en la línea de Johnson (2005): “Series hipercomplejas, cerebros hiper-estimulados. (…) TV: Cognición diversifica y compleja. (…) Gran presión sobre las capacidades cognitivas de los ciudadanos”. Me fascina esta cita: “Los medios han perdido estatura moral y capacidad de liderazgo ético pero han ganado en realismo y en crudeza, mostrándonos el mundo tal cual es (…) Los medios no tienen porque ser el faro de la moral burguesa.”
Sobre la evolución de las redes sociales.
Piscitelli va más allá de lo que Cristóbal Cobo y yo analizamos en Planeta Web 2.0 y trabaja la desaparición de la barrera entre experiencias “virtuales” y “reales” considerando que “las redes ya no están conectadas por el lazo social per se sino por ligazones sociotécnicas (…) Las redes no son físicas ni espaciales.” Experiencia real y virtual ya son “casi” lo mismo y a diferencia de lo que vivimos en la etapa preWeb construimos las redes según nuestros propios intereses, sin tener demasiado en cuenta la barrera física o de los grados de separación. ¿Quién puede afirmar a esta altura del consumo de las redes sociales que los amigos de Facebook no son amigos? Si la amistad está dada por el tiempo que dedicamos a cultivar una relación, puede que en muchos casos ocupemos más tiempo en estos amigos virtuales que en los reales.
Volviendo al debate entre la sabiduría de las multitudes o el culto a lo amateur, Piscitelli escribe: “Una gran tensión atraviesa la cultura contemporánea a partir de la oposición creciente entre expertos y legos, entre especialistas y autoformados, entre acreditados y voluntaristas que acudiendo a herramientas cada vez más sofisticadas y sobre todo a redes sociales niveladoras, de pronto están en iguales condiciones que los expertos para generar conocimiento, anticipar tendencias, embocar predicciones, o en general “saber”.”
Hago un stop en la reseña para invitarlos a leer el libro. A posteriori de la edición del libro, Alejandro Piscitelli ha sido entrevistado por varios medios. Destaco la entrevista en el periódico argentino Página 12 y la presentación en la Feria del Libro de Buenos Aires.

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