Interlink Headline News Nº 5304 del Sábado 8 de Agosto de 2009
EDITORIAL ENTRE PARIS Y BUENOS AIRES. ENTREVERANDOME CON UN TOCAYO QUE LA ROMPE. ALBRICIAS. Primera Parte de Varias
Regalos, autorregalos, sorpresas
Cuando uno se sexageniza, se vuelve cada día mas mañoso e intolerante o intolerable. En muchos aspectos pero sobretodo en cuanto a gustos (y muy especialmente intelectuales) se refiere. Los viejos se fosilizan, los nuevos son difíciles de admitir. Y aunque muchos nos reímos agridulcemente de la película Bucket List (Antes de partir en castellano) or things to do before one “kicks the bucket”-, seguro que cada uno tiene la suya y mejor que la cumpla antes que después.
Pasa lo mismo con los regalos. Porque es probable que nos quieran agasajar con algo lindo y útil, pero cada vez resulta mas difícil que ya no lo tengamos o que lo queramos si no lo tenemos. A menos que concentremos nuestros favoritos en categorías que en mi caso pasan por libros desentumecedores, computadoras Mac, algún gadget electrónicos y los viajes.
Pero no siempre es tan así, y muchas veces los regalos son de otro orden y magnitud. Así por ejemplo alguna invitación a un congreso donde nos encontramos con desconocidos que nos regalan nuevos mundos. O, lo que me paso en el año 2008/9 con la mudanza a una suerte de paraíso idílico en el Tigre bautizado por Wiki un gato nuevo, que el mismo barrio privado nos regaló.
O por ejemplo haber oteado hace unos días un mazacote de libro en la bella librería Prometeo de Palermo, haber olvidado el nombre, ver publicado un abstract en Pagina/12 esta semana Raros psicólogos argentinos, comentarlo con algún colega que sabe de que se trata y ahora estar sumergido en una aventura intelectual de las de antes.
Cuando no se es viudo ni de París ni de Buenos Aires, todo lo contrario
Porque el señor de marras que se llama Alejandro Dafgal es un intelectual, erudito, historiador, psicólogo y muchas mas cosas juntas, todas en su medida y armoniosamente. Y el libro que acaba de publicar Entre París y Buenos Aires. La invención del psicólogo (1942-1966), Paidos, 2009, es una obra de una calidad y calidez envidiable y harto recomendable.
Se trata de un impresionante ladrillo de 600 páginas (vendido a la nada módica cifra de $85) resultado de 12 años de trabajo del autor, de los cuales la mitad los pasó en Francia -previamente también había vivido en USA. Que viene prologado nada mas y nada menos que por Elisabeth Roudinesco -autora entre otras exquisiteces de La batalla de los cien años: historia del psicoanálisis en Francia y de una excepcional biografía sobre Jacques Lacan- quien dirigió las tesis de maestría y doctorado de Dafgal entre 1999 y 2005.
Cuenta Roudinesco que cuando Dafgal, que en ese entonces apenas chapuceaba el francés, le fue a ofrecer su corazón teórico, ella como corresponde a toda docente que sabe lo que un alumno quiere (y necesita), quiso acotarle el campo, cortar con las referencias comparativas a la recepción y la construcción del campo simultáneamente en Francia y en Argentina, y sobretodo limitar el estudio a un corpus mas acotado y convencional,.
Por suerte Roudinesco suma a sapiencia auto-ironía, y sin saberlo es una maestra edupunk, por cuanto tomó la resistencia de Dafgal a ser encosertado como un testimonio de su capacidad de abarcar mucho y apretar idem. Y sólo gracias a esta tenacidad (casi megalomaníaaca) del autor, lo que tenemos entre manos es mucho mas interesante que lo que la prosapia académica hubiese conseguido.
A la Historia y a la imaginación instituyente lo que es de cada una
Ya solo en los Agradecimientos, Prólogo e Introducción, Dagfal cita y comenta filiaciones, relaciones y conexiones con conocidos, referencias y maestros como son Hugo Vezzetti, Oscar Terán, Juan Carlos Indart, Hugo Kapplenbach. Mariano Plotkin y German García, sin citar a ninguno de los especialistas e historiadores mas puntuales del campo Psi. Territorio que se gestó a la vera de Vezzetti y que en 20 años ha producido un interesante entramado de lecturas.
La de Dagfal es efectivamente una obra recursiva hecha por un historiador profesional (Dr en Historia por la Universidad Paris VII sobre su propia profesión (Li. en Psicología por la Universidad Naiconal de La Plata). Que podría haber corrido el riesgo de combinar lo peor de ambas extracciones.
Sin embargo Dafgal es un irreduccionista como he visto pocos en estas pampas. Porque no solo obró como un historiador debe hacer como rata de biblioteca (sobretodo de las familiares, las oscuras, las desconocidas), sino que también exhibe un cuidado permanente de no caer ni en reduccionismos historicistas ni psicologistas.
En ese derrotero le fue de suma ayuda la lectura inspiradora de Kurt Danzinger (1996) quien al final de su ensayo “Tres desafíos para la historia de la psicologìa“, insistía en la necesidad, que cuando uno se aboca a estos menesteres reconstruccionistas, pero no obstruccionistas, debe intentar combinar el compromiso que tienen los insiders con los conceptos de las disciplinas psi, con la distancia que mantienen los outsiders .
El libro está lleno de destellos, de insights, de articulaciones y de paneos. Menciona decenas de conocidos o celebérrimos, publica fotos sensacionales, y sobretodo retoma una obsesión intelectual argentina cual es, que si es cierto que los argentinos venimos de los barcos, sobretodo los médicos, los abogados, los intelectuales y los humanistas vinimos todos en barcos franceses.
Yendo a las fuente y descubriendo perlas sin parar
Resultan enternecedora la publicaciones de cartas o notas -invariablemente en La Nacion de las primeras décadas del siglo XX- de testimonios como José Ingenieros contando como Pierre Janet & Alfred Binet se disputaban la sucesión de la cátedra de Theodule Ribot en el College de France de Paris en 1906; o la conferencia rebosante de francofilia por los poros, que el filósofo Coriolano Alberini -sucesor de Ingenieros en la cátedra- que dictó en 1926 en la Sociedad Francesa de Filosofía
Dafgal desempolva perlas maravillosas, como el encuentro -y las discrepancias acerca de su pensamiento con el de Bergson- de Nerio Rojas, hermano de Ricardo, con Freud en Viena en 1930, o la presencia de Gregorio Bermann -uno de los nodos centrales en la invención de los psicoanalistas argentinos- en al conferencia que Jacques Lacan pronunció en 1946 en París.
El libro es denso, meticuloso, ameno, pletórico de detalles y filiaciones, rebosante de citas y de anécdotas. Todo ello al servicio de un objetivo de una actualidad única cual es examinar “la excepción psicológica argentina”, donde “el psicólogo y la psicología ocupan, en la vida cultural, un lugar incomparable con el que tienen en otras partes del mundo”, en el marco de “una posición hegemónica del psicoanálisis”.
Una de sus principles tesis como ejemplo de saber ignorante es que el psicoanálisis no se implantó por una fatalidad histórica, o por un carácter intrínseco de su doctrina, que lo transformaba en una especie de nuevo evangelio. Más bien por el contrario, el éxito de esta empresa no estaba asegurado de antemano y es por eso que resultaba necesario plantearlo como un problema histórico.
Justo en el momento en que la hegemonía del psicoanálisis está en cuestión mas que nunca, y que nuevas configuraciones vinculares exigen otras formas de tratar a los pacientes, de pensar el rol de lo psi en la cultura y abrirnos a nuevos desafíos y entreveros planteados por el hombre post-orgánico http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/08/08/_-01973947.htm.
Dos nodos clavespara entender el decurso de la psicología en la Argentina están formados por José Blejer -a quien tuve la increíble suerte de tener como docente en mi ingreso a Filosofìa y Letras en 1967, y a Oscar Massotta a quien conocí en el Primer Congreso Argentio de Semiología en 1970.
Dada su enjundia y relevancia avanzaremos en otras editoriales en otras facetas de este maravilloso poliedro interpretativo que tiene a etos referentes como clave.
Viviendo los coletazos del ingreso a la sexagenidez les digo bye hasta mañana desde Rincon de Tigre AP.
Referencias
Dagfal, Alejandro Raros psicólogos argentinos (Síntesis de la Introducciòn)
Entrevista de Carolina Duek


Bienvenido a






Comentarios
Estimado tocayo: muchas gracias por tu comentario. Me parece mucho más sentido e ilustrativo que las críticas lavadas que salieron en ADN, Ñ y Radar, escritas por gente que sólo leyó la introducción.
¡Gracias por tus palabras elogiosas y buena lectura!
Alejandro Dagfal
Muy interesante elucidación.