Interlink Headline News Nº 5261 del Viernes 26 de Junio de 2009
EDITORIAL MAS QUE CORTA. APENAS UN SUSPIRO, VISITANDO PUEBLITOS EN EL SUR DE FRANCIA
Le ha pasado a tanta gente que parece una obviedad. Pero hasta que no le pasa a uno, hay algo que no sabemos de verdad. Ayer después de una gran expectativa, y mediando la generosa invitación de nuestro amigo Hugo Pardo a pernoctar en su hogar en Vic, y s hacer uso de su bello Fiat Cinquecento por las rutas de Europa, enfilamos tarde para Orlot, pasamos por una cadena volcánica y finalmente comimos una ensalada en Figueres.
No fuimos ni a Roses, ni a ninguna cala, se disiparon nuestras fantasías de que Ferrán Adriá si apiadaría de nosotros, y no nos haría ir a la cola de las 400.000 pedido pendientes de cenar en su mítico resutaurante. No paramos en Girona ni en otros miles de lugares maravillosos para visitar. Estábamos obsesionados por llegar lo mas rápido posible al sur de Francia, y poder encapsular en pocos días la mayor cantidad de experiencias posibles con variaciones de sabores, olores, pero sobretodo idiomas y costumbres.
Figueres está muy cerca de la frontera con Francia a no mas de 20 km. Pero como los que vivimos en culis mundi sabemos lo que cuesta atravesarlas en nuestros países tan supuestamente mercosureños, buscamos los papeles del coche, pusimos caras de buenos occidentales entrando al Berlín Oriental de los años setenta, vimos que estaba habilitado un solo carril y supusimos. cualquier cosa.
Porque los gendarmes franceses ni nos miraron. La ruta estaba vacía. Las fronteras dentro del firmamento Schengen ya no existen, y otra cosa será tu tía. En seguida empezamos a ver distancia y nombres de ciudades de esas que pululan en los mapas y guías turísticas. Perpignan y Carcasonne, un desvío que nos llevaría a Toulouse y a no se donde. mas adelante Beziers y Montpellier.
Todo increíblemente cerca, todo al alcance de la mano (buenos los peajes son salados debiendo pagar 7 euros cada no demasiados km.), paisajes hermosisimos, un atardecer que se prolongó hasta cerca de las 10 de la noche, y ninguna obligación y planificación, solo buscando los lugares que hay que tratar de ver antes de convertirnos en un Michael Jackson -tostado a los 50 años-, avanzamos no muy rápido, porque el cansancio de Oviedo se sentía, y porque si no hay que llegar a ningún lugar en particular ¿para que matarse?
Queríamos llegar hasta Montpellier o Beziers pero era demasiado lejos, preferimos desviarnos en Narbonne. Allí en vez de ir a la ciudad apuntamos para la playa y terminamos en un hotelito (nada que envidiar a los mas berretas de la costa argentina) el Caravelle de **, con vista al mar.
Para nuestra sorpresa había wifi gratis, los comerciantes de la zona pagan conexiones de varias horas y todos s tan tranquilo (la temporada empieza en un par de semanas) que dan gana de quedarse todo el tiempo del mundo.
Pero como el turista es un ser de culo inquieto, tal posibilidad es impensable, y solo corresponde a nuestro deambular tigreño. Así que juntando algunos mapas y papeles, ordenando bolsos donde siempre falta lo mas importante (por ejemplo la máquina de fotos que quedó en Vic), y estando en mas contacto con amigos y conocidos, que si viviéramos en Nueva York, arrancamos la segunda etapa de 5 o 6 en las que consistirán esta semana de vacaciones y paseos y les decimos bye hasta mañana AP.

Bienvenido a 


Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar