Interlink Headline News Nº 5254 del Viernes 19 de Junio de 2009
EDITORIAL LAS ENTREVISTAS DE/PARA NATIVOS DIGITALES. Por Federico Kukso. Post original (17.06.2009)
“Esperamos a los bárbaros” Filósofo de las nuevas tecnologías, dice que estamos ante un cambio civilizatorio y que hay jóvenes que ya comen “conocimientos digitales”.

De Facebook a Twitter, del exceso visual de Flickr al último video-hit en YouTube: la web es un continente ya no del todo nuevo cruzado por fuerzas inasibles que van más allá de los artefactos, las computadoras, los gadgets y los superteléfonos. Alejandro Piscitelli las conoce bien. Desde hace más de 20 años, este filósofo y sociólogo y hasta 2008 gerente del portal educativo Educ.ar las busca, las caza y las examina en una cruzada no tan centrada en saber sino en entender: qué cambia y qué no en esta época marcada por una transformación de la ecología mediática, cómo internet al naturalizarse genera nuevas formas perceptivas y quiénes son y cómo piensan las nuevas generaciones cuyo primer contacto con el mundo lo hacen a través de cuatro pantallas, la del cine, la televisión, la computadora y el celular.
Así lo hizo en sus libros Post-televisión: Ecología de los medios en la era de internet, La generación Nasdaq, Ciberculturas 2.0 e Internet. Imprenta del siglo XXI. Y lo hace ahora en su reciente Nativos digitales: dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación (Santillana, 2009), una obra mosaico, hipertextual, en la que cada nota al pie abre la puerta a otro tema y donde sus 50 páginas de bibliografía funcionan como lentes amplificadoras de ideas-virus, aquellas que Richard Dawkins llamó “memes”.
“Los chicos que hoy tienen entre 5 y 15 años son la primera generación que creció inmersa en computadoras, videojuegos y celulares, respirando aquel oxígeno tecnocultural bombeado desde internet”, arranca este investigador cibercultural, profesor titular del Taller de Procesamiento de Datos de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
“Son lo que el estadounidense Marc Prensky y otros más llamamos desde 2001 nativos digitales, individuos que se apropiaron de las herramientas tecnológicas como medio de goce, de expresión, de socialización y con las que desarrollan una nueva sensibilidad”.
Tal vez el nombre sea lo de menos. Al fin y al cabo, a aquellos nacidos desde mediados de los 80 hasta acá se les impuso todo tipo de etiquetas para distinguirlos del resto de la humanidad (los inmigrantes digitales): los millennials, la generación Y, la generación Einstein. Importan, más bien, sus nuevas capacidades cognitivas. Como dice Piscitelli: “Esta generación difiere de la otra en sus funciones intelectuales, habilidades cognitivas, inteligencias múltiples. Prefiere el universo gráfico al textual, lo hipertextual a la linealidad, el juego al trabajo serio y obliga a rediseñar las estrategias educativas”.
Como lo advirtió alguna vez la antropóloga Margaret Mead, es la época de las culturas posfigurativas, en la que por primera vez en la historia los adultos aprenden de los chicos. “Un nativo digital tiene una dieta cognitiva distinta de la de un inmigrante”, sigue Piscitelli (http://www.filosofitis.com.ar), autodenominado “mediador tecnológico intergeneracional”.
“Como decía Ludwig Feuerbach, somos lo que comemos. Si yo como videojuegos, mi dieta y capacidades serán distintas de las de aquellos que no los consumen. Si yo como internet, seré diferente de aquellos que comen sólo libros y papel, los inmigrantes digitales, personas generalmente entre 35 y 55 años para los que lo digital es una segunda lengua y que hablan una especie de idioma en vías de extinción”.
El mundo virtual y el mundo real, dice el español Francis Pisani en el prólogo del libro, no son opuestos, son capas de la misma realidad. La tan mentada brecha tecnológica existe y el uso naturalizado de Wikipedia, YouTube, MySpace, Facebook, blogs, MSN, Gmail y Twitter supone un nuevo tipo de socialización, formación, formas de pensar y ver el mundo, pese a la persistencia de una mirada tecnofóbica de aquellos que dicen que el chat arruina el lenguaje, que los videojuegos incitan a la violencia.
Piscitelli se ubica en la vereda de enfrente y apunta a los pedagogos: “Los nativos digitales conforman una nueva elite tecnocognitiva que exige atención y comprensión, que quiere aprender cosas nuevas y a la que hay que enseñarle cosas viejas de un modo nuevo. El tema de fondo es la existencia de un cambio civilizatorio, una resignificación de qué es la cultura. Nos sentimos como cuando los bárbaros tomaron Roma, los estamos esperando”. Como si fuera el fin. Aunque, en realidad, no es más que un nuevo principio.

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