Palabras
Antes de ser librero, el jeque Ahmed no tenía otra ocupación que participar en las ceremonias religiosas llamadas zikrs, que consisten en la repetición oral de los nombres y atributos de Dios. Pertenecía entonces a la orden de los derviches sadiyeh, famosos por devorar serpientes vivas, y se dice que fue uno de los devoradores, pero que no se atuvo a manjares de digestión tan fácil. Una noche, durante una reunión de derviches de la orden, en la que su jeque estaba presente, Ahmed cayó en un frenesí religioso, tomó una pan talla de vidrio que rodeaba a un candelero puesto en el suelo y se comió un pedazo considerable. El jeque y los demás derviches, mirándolo asombrados, lo reprendieron por haber infringido las reglas de la orden ya que comer vidrio no era uno de los milagros que le estaban permitidos, y lo expulsaron inmediatamente. Ingresó entonces en la orden de los ahmediyeh y como ellos tampoco comían vidrio resolvió no volver a hacerlo. Sin embargo, poco después de una reunión cayó de nuevo en un frenesí y, precipitándose sobre la araña, sacó una de las lamparitas de vidrio y se comió la mitad, tragando asimismo el aceite y el agua que contenía. Lo llevaron ante su jeque, para que éste lo juzgara, pero como juró que jamás volvería a comer vidrio, ni lo castigaron ni lo expulsaron. A pesar de su juramento, no tardó en ceder a la tentación y comió una lámpara. Otro derviche quiso imitarlo, pero se atragantó con un pedazo grande de vidrio, entre el paladar y la lengua, y a Ahmed le costó mucho sacárselo.
Edward William Lane (1801-1876) residió en Egipto por razones de salud. Es autor de varios libros, entre ellos, una versión de Las mil y una noches. Publicamos un relato de su Maneras y costumbres de los egipcios modernos (1836), incluida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en sus Cuentos breves y extraordinarios.

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