Interlink Headline News Nº 5147 del Miércoles 4 de Marzo de 2009
EDiTORIAL EL HILO DE ALEJANDRO… Editorialista invitado Francis Pisani. Prólogo del libro Nativos Digitales Segunda y última parte
Un reto para todos. A los chicos les toca “pensar como grandes”, entender lo que son las redes sociales y cómo funcionan, sus múltiples complejidades. También tienen que descubrir cómo se relaciona la capa física con la digital. Los grandes, por su parte, se ven obligados a descubrir las sutilezas de las narrativas transmedias, a multiplicar las preguntas, a suspender su creencia en los conceptos y conocimientos dentro de los que se formaron y que tanto les ha costado dominar. Tienen, sobre todo, que “enseñar lo viejo con ojos nuevos”, entender que el contenido que quieren transmitir cuenta menos hoy que la experiencia vivida que sólo se puede compartir.
Con referencias y ejemplos Piscitelli muestra el valor de los videojuegos (“lo bueno de lo malo”). Invita a pensar “con” y no “sobre ellos”. Muestra cómo la trama de Los Sopranos y de 24 solicita de los jóvenes dimensiones cognitivas poco desarrolladas por sus predecesores. Desmonta la rivalidad entre narrativa e interactividad. Saluda debidamente a Henry Jenkins, autor del fundamental de Convergence Culture, pero me atrevería a afirmar que lo enriquece con una dimensión histórica que no aparece en el libro del americano y lo sitúa en una problemática de fondo.
Los maestros deben ser artistas de la comunicación, deben seducir, mediar, resolver conflictos pero también -provocación fértil del siempre sesentayochero Piscitelli- crearlos.
“La educación debe convertirse en industria del deseo si quiere ser industria del conocimiento.”
“La disyunción es clara”, nos explica, “o los inmigrantes digitales aprenden a enseñar distinto, o los nativos digitales deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a las que predominaban dos décadas o más atrás.”
Difícil. Pero no tenemos por qué desesperar. Me gusta la imagen escogida por Alejandro, según la cual para nosotros equivale a una segunda lengua aprendida algo tarde, mientras que para ellos es una lengua materna aprendida desde la cuna. Por lo menos hay esperanza de una lengua común. Es cuestión de aprender, de practicar.
La divisoria existe, pero más que temerla, Piscitelli se esmera en deconstruirla y hasta en rediseñarla.
De la enseãnza de los chicos por los grandes (¿y viceversa?) pasa al grave problema del analfabetismo digital en el cual ve, con toda razón, un “obstáculo para el desarrollo cultural y social de la humanidad”.
Con maestros, con nuestros pares o solos, tenemos que formarnos todos, adquirir esta “literacía digital” (Alejandro prefiere “alfabetización”) hecha a partir del uso de las herramientas propias, de prácticas y de culturas de la capa virtual y de su interacción con la física.
Es urgente por supuesto y de ella nos da los principales elementos convirtiendo el libro en su segunda mitad, en un manual indispensable para entender y para avanzar.
No hay puerta que deje sin abrir, tema sin profundizar. Ofrece explicaciones sólidas sobre redes sociales, complejidad, la capacidad de organizarse sin organización, amenazas contra la privacidad, la emergencia de propiedades nuevas. Es, además, un paseo reflexivo, documentado y provocador por algunos de los temas más relevantes de la web, de sus problemáticas más importantes. De manera nunca previsible plantea cuestiones no obvias. En vez de afirmar, como muchos, que la masividad mata la calidad, prefiere preguntar “¿qué tipo de calidad ha sido generada por el mercado?” Más que “sermonear con/a la crisis” propone “vivir del lado de la oportunidad.”
Piscitelli siempre sorprende y no hay mejor método pedagógico. Alimenta nuestra reflexión con su oficio de filósofo, su larga experiencia de pionero de las TIC y la incomparable experiencia adqurida al frente de Educ.ar. Hijo de Gilles Deleuze, Piscitelli reconoce en Henry Jenkins, Clay Shirky y Steven Johnson los maestros hoy más útiles.
Empecé hablando del hilo seguido por Alejandro para llevarnos de la mano en las intrincadas relaciones entre lo digital y lo físico, entre el futuro y el presente, el hilo de la formación, de la enseñanza, de la tensión entre nativos e inmigrantes. Pero a medida que avanza, suelta más hilos, abre más puertas, ofrece más caminos de reflexión que nos permiten adentrarnos en más mundos.
Todos tenemos algo que ganar en la lectura de “Nativos digitales”. Los chicos podrán entender mejor la historia del futuro, y los grandes su presente.


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