El almuerzo gratis más grande
De niño, cierta vez, se puso a nevar mientras con mi padre hacíamos cola para comprar combustible destinado a la calefacción en una estación de servicio. Eran tiempos inmemorialmente previos a Internet, de manera que las leyendas urbanas –como novias que hacen dedo en autopistas vacías de tanta noche– se transmitían boca a boca. O negación mediática a negación mediática. Una que recuerdo decía que no había que tener plantas en las habitaciones en las que se dormía: el aire, más si estaba cerrada, no alcanzaría para dar abasto al ecosistema formado por un niño + una planta + más una eventual mariposa nocturna (o araña de jardín).
Pasó un tiempo hasta que pude hacer las conexiones del thriller conformado entre las plantas acusadas de vampiras del oxígeno, la nieve menguante y los combustibles. Como suele ocurrir, la sospechosa era inocente y el culpable quien sembraba pistas falsas. Precisamente hoy, los abogados de la sospechosa inicial presentaron una prueba demoledora: a nivel planetario, sólo los bosques tropicales absorben un quinto de todo el CO2 (dióxido de carbono) liberado por la quemazón de combustibles fósiles. El Dr. Simon Lewis, miembro de la Royal Society e investigador de la Universidad de Leeds, dio a conocer un trabajo de seguimiento de 40 años sobre el tema. “Los bosques tropicales están absorbiendo cerca del 18% del CO2 que agregamos a la atmósfera cada año”, con lo cual, aclara, “están demorando la tasa del cambio climático”.
Hablamos de 4.800 millones de toneladas anuales. Pero ¿qué significa eso? “Estamos recibiendo un subsidio gratis de la naturaleza”, dice Lewis. Es decir, un proceso natural que minusvalorábamos modera una externalidad negativa de nuestro sistema económico. El trabajo confirmó lo que hasta hoy era sólo una sospecha: los árboles de estas selvas crecen más y más rápido en las últimas décadas (0,6 toneladas más por año/hectárea en estos momentos). Se trata de un regalo, menos caído del cielo que venido de aquellos seres que nos parecen inferiores simplemente porque no se mueven.Y es un regalo grande. Monumental. “Para tener una idea del precio de esta ‘captura de carbono’, la remoción de alrededor de 5 mil millones de toneladas de dióxido de carbono por parte de los bosques tropicales, basado en precios realistas por tonelada de carbono, debería ser valuada en alrededor de US$ 18.400 millones. Se trata de un argumento importante a favor de conservar los bosques tropicales”, arguye Lewis. Para quienes consideren que no es tanto dinero (la fortuna de Bill Gates oscila alrededor de los US$ 65 mil millones) hay que decir que esos 18.400 millones son anuales y representan sólo uno de los servicios que nos prestan las selvas (moderar las inundaciones, conservar y distribuir mejor el agua, regular el clima, proveer antibióticos, sostener industrias turísticas, son sólo algunas de las otras).
Puesto otro modo: estamos acostumbrados a que la nieve y las noches frescas sean gratis, pero no es así. Hasta ahora alguien muy amable ha estado pagando esa cuenta por nosotros. Cuando no lo haga más, lo que hasta ahora ha sido una “externalidad negativa” prácticamente invisible en sus efectos sobre la creación de riqueza, se convertirá en un costo real para toda la economía planetaria humana. Y no sabemos si nuestra organización económica posee recursos para pagarla.

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