Interlink Headline News Nº 5108 del Sábado 24 de Enero
EDITORIAL BEATRIZ SARLO Y EL CHICO DE LA BICICLETA
Una mujer que actúa y piensa.. comme il faut
Para mi gusto Beatriz Sarlo es una de las intelectuales mas lúcidas de la Argentina. Muchos no lo creen así, especialmente los intelectuales orgánicos del gobierno, y en particular su ala mas vociferante como son los redactores de Carta Abierta.
Justamente desde el gobierno y desde esos aleros, a Beatriz le endilgan una caravana de epítetos y de descalificaciones que siempre remiten a lo mismo: gorilismo, progresismo vacuo, izquierdismo abstracto (a años luz de la alquimia lingüística del actual jefe de Gabinete que convirtió al progresismo en practicidad), incapacidad de procesar las verdades reveladas del peronismo (empezando por el sanbenito de ser “el hecho maldito del país burgués“), oportunista y ahora hasta ser la vocera (inconsciente, o deliberada poco importa la diferencia) de la patria chacarera.
A muchos les desafina que Beatriz escriba columnas (muchas veces anodinas, eso lo digo yo -una especie deJosé Pablo Feinman al reves, en el modo fiaca cuando no se les ocurre que decir pero la periodicidad de los semanarios los arrincona- en la revista Viva de Clarin los domingos. A muchos les preocupa que en un mano a mano con la mas granada intelligenstia K (en este caso el director de la Biblioteca Nacional) El discurso y el método, Beatriz vapulee inclementemente a Horacio Gonzalez, quien juega con demasiadas chicanas, y a quien se le hincha el pecho con su primer cargo oficial en su historia de militante de la causa peronista.
¿De que lado están la independencia y el compromiso?
La citada entrevista incrementó los decibeles de la animadversión de Beatriz contra del gobierno, que se testimonió desde los inicios de la administración K. En esa oportunidad -y de paso dándole con el caño a la revista Ñ, Beatriz insistía en que los diarios no leen las revistas donde escriben los intelectuales.
También agregaba que no siempre la polémica entre intelectuales tiene la forma de la polémica que el periodismo necesita como explosiones de una idea.Y obviamente ella cargaba con la mochila a cuestas de haber cerrado solo un par de meses antes, el mas reciente de los experimentos argentinos de “pensar(nos)” cual fue la estela fulgurante de “Punto de Vista“, que entre 1978 y 2008 congregó a la mas fina intelligentsia “progresista nacional” (claro muchas veces patentemente antiperonista), para terminar deglutida por la enrarecida politica local y por las internas divisivas de los intelectuales.
La difícil convivencia del peronismo con los Otros (bye bye Transversalismo, bienvenidos intendentes del conurbano)
Beatriz allí dejaba sentado un precedente interesante, cual era saber que hay un otro afuera que no piensa como nosotros, y que preside gran parte de otro frustrado debate, esta vez internacional, cual es el de la interculturalidad y el multiculturalismo
Horacio con la ampulosidad que lo caracteriza, nada ingenuamente cito los debates Sartre vs Camus, como un buen antecedente del suyo con Sarlo, o del campo contra los gorilas del diario La Nación como su encarnación actual. Pero seguirlo a Horacio es difícil y aburrido. Como son difíciles (pero sobre todo insubstanciales) y aburridas las sucesivas Cartas Abiertas. Mucho mas fácil es leer a la tribuna de doctrina de La Nación con las endechas periodísticas de Botana, Aguinis y Kovadloff, con las que tampoco coincidimos en nada. Pero al menos son claras y distintas como pedía el ínclito Rene Descartes.
En cambio Horacio, además de generar frases gloriosas e irresponsables, como “golpismo sin sujeto y destituyente“) vive engolado en la retórica de los 60 y los 70, y encima cree que está pensando política progresista (sobretodo porque defiende ultristamente a cierta retórica del segundo gobierno K). ¿En toda esta ensalada donde queda Beatriz, y porque la convocamos hoy a estas augustas columnas de tecnología y aumento de la inteligencia que generalmente tapizan estas editoriales?
Mas allá de Carta Abierta vs La Nación
La charla Beatriz/Horacio fue larga y tensa. Beatriz se dijo insultada por la frase de Kichner, “volvieron los comandos civiles“. Horacio estaba fascinando por la pericia del ex-presidente por relativizar las palabras, y poner a la política en entredicho al hacer -como quiere Humtpy Humtpy en Alicia en el país de las maravillas- que las palabras digan lo que su (acumulación) de poder le permite.
Beatriz consideraba -y por eso hoy mas de 6 meses mas tarde de esta charla volvemos a ella y a su nota El chico de la bicicleta, publicada ayer en La Nación- que los índices del IndeK son no solo falsos sino inverosímiles. Frente a esto Horacio callaba al igual que cuando Sarlo le puso en dedo en la llaga, insistiendo en los actos destituyente que terminaron de borrar del mapa al (des)-gobierno oprobioso de De La Rúa en el malhadado fin del 2001.
Pero mas allá de chicanas y disidencias, Horacio no le puede quitar a Beatriz su historia de fina analista, sus alineamientos políticos a lo largo de 40 años, su trabajo minucioso en Eudeba, su revalorización de la realidad como un cantero de contradicciones y argamasas para desterrar el presente y pedir mas.
¿Dos inteletcuales a la altura de que tiempos?
Eso es lo que hizo Beatriz en obras memorables como “El imperio de los sentimientos”; “La imaginación técnica, sueños modernos de la cultura argentina”; “Instantáneas: Medios, ciudad y costumbres en el fin de siglo”; “Tiempo pasado” y muchas otras obras de este fuste.
Horacio no es tampoco ningún manco intelectual. Sus numerosas obras, su participación en la mítica revista Envido, sus aportes a las cátedras nacionales, sus viajes en tren a Temperley buscando reinventar la docencia anoréxica y desdentada, también merece reconocimiento eterno. ¿Qué decir de su aporte invalorable a El Ojo Mocho y obras como su último texto “Perón. Reflejos de una vida“., que son también exquisitas.
Pero Horacio defiende lo indefendible. Hace la apología de la bestia negra el señor Guillermo K Moreno (que acaba de ser radiografiado en el brulote de Diego Cabot y Francisco Olivera El buen salvaje (Sudamericana).
Pensemos lo que queramos, amonestemos a quien menos nos guste, y sigamos lapidando espantapájaros. A veces Beatriz es tan Kill Bill como Uma Thurman. Su nota de ayer es mordaz, implacable y finalmente dolorosa. Y alli Beatriz tiene mucho que decir. Juzguenla ustedes mismos.
Felizmente instalado en Rincón de la Costa desde hace 3 semanas, con esporádicos viajes al centro y habiendo almorzado ayer en el MALBA con Alejandro Prince, les digo bye hasta mañana AP.
Referencias
Diálogo entre Beatriz Sarlo y Horacio Ginzález El discurso y el método
Beatriz Sarlo El chico de la bicicleta
Diego Cabot y Francisco OliveraEl buen salvaje (Sudamericana), 2008.


Bienvenido a






Comentarios