Interlink Headline News Nº 5092 del Jueves 8 de Enero
EDITORIAL DE LA RETICULACION A LAS PISCIFACTORIAS. LOS LINKS NO SON INTERACCIONES EPPUR… FACEBOOK SE MUEVE
Quien no es programador, es un analfabeto digital
Estos días estamos viendo violentas e interesantes confrontaciones acerca de los usos sociales de las redes. Que oscilan entre el fanatismo y la ingenuidad de quienes las poseen o las usan para vender fruta de distinta calidad, hasta quienes las ven como un reencarnación del panoptica benthaniano/foucaltiano. Y en el medio una gama de usos mas o menos liberatorios
En la última reunión de cátedra con Mario hablábamos del gran déficit que padecemos como internautas o internetólogos. Dado que vivir en red es básicamente padecer (u ofrecer) arquitecturas. Quien no tiene habilidades de programación (es mi caso y el de la mayoría de los cientistas sociales, filósofos, humanistas, investigadores de todo tipo, pontificadores y vendedores de combustibles espirituales o de aceites curalotodo a excepción es claro de Carlos Reynoso) es un analfabeto digital de nuevo cuño.
Cuanto menos conocimientos de programación tenemos, mayor es la dependencia que desarrollanos con los programadores, las empresas que los contratan o ellos mismos convertidos en empresas unipersonales, de los vivos que no quieren avivar giles y que terminan generando un emporio/imperio como es Facebook.
Si no queremos ser presas del negocio del grande de turno que en definitiva no cambia mucho respecto del formato tradicional (venderle almas a los anunciantes) deberíamos ser capaces de generar nuestras propias aplicaciones (por ejemplo weblogs en servidopres propios en contraposición a las “falsas” redes sociales). ¿Tanto?
Dejen Facebook, salgan de Gmail.
A ello convoca en estos días David de Ugarte en ¿Redes sociales o redes de control social? un post mitad acriminoso, mitad “te lo dije, ahora no llores sobre la leche derramada” .
El mismo sigue y orienta la dirección de los comentarios hipercríticos en contra de las redes sociales, como mecanismos (abiertos o encubiertos) de control social, a los que aludimos la semana pasada de Diego Levis, de Daniel Krichman y de Mariana Affronti, y que se verán reforzados día a día con los resultados de la etnografía de Facebook que emprendimos hace menos de un mes, y que están mas que bien inventariados en el diario de a bordo de los muchos males (y cada vez menos bienes) que generarían macrositios como Facebook.
Ojo no es que haya que ser un rocket scientist para tener un servidor propio, aunque si haya que tener competencias que desconocemos para customizar nuestros CGI´s, para optimizar nuestro XML, o para escribir aplicaciones en o fuera de Facebook, que permitan articular lo que queramos.
Asi que nos parece interesante aprender a programar como modo de liberarnos de desconocimientos, insuficiencias o manipulaciones. Pero de allí a promocionar el discurso conspiracionista neo-frankfurtiano hay un largo trecho que no pensamos recorrer
Confrontaciones que no ayudan. Vanguardias que no nos seducen
Pronunciarnos en una direccibn (las redes sociales son un espejismo inventado por el capitalismo de ficción para apoderarse de nuestra plusvalía cognitiva que nosotros regalamos candidamente) u otra dirección (las redes sociales son el combustible virtual de la revolución cognitivo/social), sin hacer el trabajo el concepto (para el cual estamos diseñando el Proyecto Facebook) sería además de temerario, caer en la tentación barata del verbalismo argentino o español (¿hay alguna diferencia?).
Por ello necesitamos hacer trabajo de campo, usar las propias redes y ver hasta que punto sirven o nos sirven. Desconfiar de adhesiones furibundas, pero no menos de cuestionamientos supuestamente libertarios, pero que son tan ideológicos como la ideología criticada.
En el camino de establecer nuestras hipótesis de trabajo acabamos de encontrarnos con un interesante trabajo de Bernardo Huberman, Daniel Romero y Fang WuSocial Networks that Matter: Twitter under the microscope que pone un poco de paños fríos sobre las fantasías utópicas de quecon las redes sociales se come, se educa, se trabaja y se es feliz, pero que al mismo tiempo nos hace tomar con pinzas los pronósticos apocalípticos de quienes las ven como la última encarnación maléfica del capitalismo de distracción o de ficción. Agravado por que en este caso nadie nos pone un revolver en la cabeza para creer que podemos ser felices, útiles y productivos (lúdicamente) en su seno.
Redes nominales y redes reales
Las tesis de Huberman et al son empero irritantes. Sostienen que es un espejismo suponer que las redes sociales online pueden considerarse como un modelo adecuado de propagación de ideas, de formación de lazos sociales y en marketing viral.
Su duda no es conceptual sino empírica, no es impresionista sino casuística. Un link entre dos personas no suponen interacción (efectiva) entre ambos. En el interesante trabajo que realizaron sobre una enorme base de usuarios de Twitter quedo en claro que los links declarados no tenían relevancia alguna desde el punto de vista interaccional
Así las cosas debemos volver a viejas distinciones como latente/manifiesto para identificar la red realmente existente de la red declaradamente existente. Algo que solo se puede lograr mediante estudios empíricos,. modelos relacionales, análisis de redes mas profundos y sobretodo poniendo entre paréntesis demasiado prejuicios y emociones que afloran instantáneamente cuando de estos temas se trata.
Obviamente una cosa es Twitter y otra muy distinta Facebook. Los resultados de Huberman no se aplican pari passu a Facebook y deberemos ver donde están las diferencias. Sin embargo hay aquí una veta muy rica para explorar
Antes de declarar difuntas a las redes masivas (tlldándolas de pseudorredes y abogando el regreso esclarecido a “mi propio weblog”) , o de proclamar que ya es tiempo de migrar, cuando muchos aun ni llegaron al destino testimonia cierto elitismo arduino, y cierta ingenuidad en cuanto a la posibilidad de vivir en los márgenes que no nos atrae y tampoco nos parece una opción política progresista ni iluminada.
Referencias
Diego Levis Facebook: Un fabuloso mecanismo de control social.
David de Ugarte ¿Redes sociales o redes de control social?
Bernardo Huberman et al Social Networks that Matter: Twitter under the microscope
Martin Varsavsky Haciendose amigo de los hijos
Facebook: Un fabuloso mecanismo de control social. Tópico del Proyecto Facebook

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