Interlink Headline News 5065 del Sábado 12 de Diciembre de 2008
EDITORIAL ETNOGRAFIA DE FACEBOOK. IRREDUCIENDO EL SOFTWARE SOCIAL CUANDO LA ARQUITECTURA ES LA RETORICA DE LA RED Segunda Parte de Varias
Arquitecturas que son destino
Bogost insiste que la arquitectura de Facebook ni siquiera permite discriminar entre los tres tipos de amistad que Aristóteles distinguía: a saber la basada en la virtud, en la utilidad y/o en el placer. Peor aun, no permite identificar en qué momento un tipo de amistad se convierta en otro. Mas grosero aún le parece el dictum que el sistema asume de la amistad como un úkase digital (el mundo se divide en un antes y un después de que alguien nos concede generosamente su amistad o viceversa), y no en un continuum que requiere previamente del tiempo para madurar, yendo en una u otra dirección de su eje. ¿O ocaso las amistades muchas veces no se terminan?, ¿Qué pasa cuando nos enemistamos con alguien?, muy poca gente sabe como desembarazarse de un ex-amigo y muchos no se animan a hacerlo.
La ontologia de la temporalidad de Facebook, que solo concibe al tiempo como un presente perpetuo genera en ocasiones (especialmente cuando uno añade su status emocional), un cambio lingüístico que no se corresponde a ningún estado en el mundo real. La actualización del perfil muchas veces determina un cambio en el status de la relación que genera muchos equívocos (gente que se alegra de uniones y se lamenta de separaciones siendo que estas no ocurrieron en el presente), y muestra una de las caras mas curiosos de la arquitectura emocional generada por el código, sin corresponderse a ningén estado actual en el mundo real.
Privacidad, amistad y algo mas
Hace rato que las discusiones acerca de la privacidad de Facebook vienen sonando mal. Danah Boyd una de las expertas en el tema lo comentó hace un par de años en detalle en Facebook’s “Privacy Trainwreck”: Exposure, Invasion, and Drama. El propio Marck Zuckerberg admitió haberse equivocado varias veces, no reconociendo demasiado explícitamente que la mayoría de las veces esas limitaciones de la privacidad tuvieron motivaciones estrictamente comerciales. Especialmente en relación a la menos “gracioso” de sus elucubraciones, cual fue Beacon, una parte del sistema de publicidad de Facebook que envia datos desde sitios externos a Facebook, con el objetivo de promover publicidad a medida y permitiendo que los usuarios compartan sus actividades con amigos, lanzado en November del 2007 con 44 partners incluyendo sitios tan variados como Blockbuster, NYTimes o Sony.
De todo modos, quizáslo mas significativo de la cuestión es la incapacidad (o deseo de los diseñadores) de que el sistema sea sutil en estos rasgos, que permita mostrar que tipo de información quiero revelar o no, y la (in)capacidad que los usuarios tenemos (no mucha parece) en sintonizar a medida la revelación de nuestros perfiles.
Aquí hay dos lecturas posibles. Hay quienes insisten en que Facebook es una plataforma de contactos light a costo mínimo. Puede ser que la relación que tengamos con la gente sea mucho mas superficial de lo que llamaríamos amistad en la vida real, pero tenemos acceso a cierta faceta de su cotidiano sin tener que preocuparnos mucho por cuanto y como saberlo. Para Bogost en cambio la información que da Facebook dice poco y nada acerca de la variación, la riqueza, los gustos o los tipos de interacciones que las personas tienen con su mundo vital, y si tan solo acerca de los usos (y los abusos) o los desusos que los usuarios hacen de las herramientas (la arquitectura) segun él comercialmente orientadas del sistema.
Si la critica la hiciera Sergio Sinay (que compendió en Conectados al vacío. La soledad colectiva en la sociedad virtual, la lista completa de tonterías que cualquier analista silvestre puede hacer del los mundos virtuales, esforzándose bastante eso si para trivializarlo todo), ni siquiera nos agarraríamos de los poco pelos que nos quedan. Pero cuando la crítica la hace un diseñador y analista de los videojuegos de calibre mundial, especialista en diseñar mundanidad (haciendo cola en la seguridad aeropuertaria, desayunando, haciendo mandados en los videojuegos) e insistiendo en que es sano identificar lo que el otro hace en el día a día (y no solo los premios Nobel que eventualmente podría recibir) hay que barajar y dar de nuevo.
Cuando el mundo virtual busca comerse al real. ¿Mismo destino que Second Life?
Porque Bogost pega duro donde mas duele. Las sinopsis que nos enfrascan cada día en Facebook dicen poco y nada de quienes son nuestros amigos, de que hacen, y que los define. Al revés registra mas bien que hacen con y dentro de Facebook. Ironizando al extremo Bogoist insiste en que Facebook le recuerda al libro Soliloquy de Kenneth Goldsmith, una transcripción de todas las frases pronunciadas por el autor durante una semana. Para Bogost esto remeda al arte conceptual y poco o nada tiene que ver con la interacción social.
La referencia apunta hacia dos lados precisos. La rapidez y volatilidad con que los usuarios adoptan las aplicaciones (o widgets o gizmos) que el sistema ofrece y que a esta altura, un año y medio después de finalizado el trabajo de Bogost están en el orden de los muchos miles (de 7.000 a fines del 2007 pasaron a 33.000 a mediados del 2008 y a 52.000 hoy con 660.000 desarrolladores en las garteras).
Siendo que de aplicaciones tienen poco y nada que se trata básicamente de billboards, de superficies que permiten “pegar” imágenes, videos o sonido convirtiendo a Facebook (a diferencia de otras experiencias como la Wikipedia, o Netvives o Ning) en una de los entornos mas variados donde y como publicar, pero al mismo tiempo de los mas limitados en cuanto artefactos expresivos (especialidad de Bogost como su libro mas reciente Persuasive Games sobre videojuegos no deja de recalcar). Sin contar el escándalo de las aplicaciones espameadas detectado ya a mediados del 2007.
La critica de Bogost es interesante (aunque en un próximo post veremos si en los 18 meses que ha transcurrido desde su formulación no han sido contestados por usuarios y desorrolladores desde la misma dirección que el indica) porque mas que etiquetar al medio, al entorno, a la practica o a los usuarios pone el énfasis en la tesis omnímoda de Lessig “La arquitectura es la política de la red” amplificada para decir ahora “La arquitectura es la retórica de la red”
Desarrollo de plataformas, potenciacion de la expresividad y simplificacionitis comercial. A veces.
Hay mucho para discutir acerca de las mejoras en las aplicaciones permitidas por la plataforma de desarrollo F8. Y si bien gran numero son irrelevantes, pretenciosas, una excusa para hacer negocios baratos, hay otras que prometen y cumplen.
Para quienes como Bogost y muchos otros estamos obsesionados por las plataformas de software la inquietud es que este país formado por 130 millones de usuarios de los cuales casi 30 millones estan en USA no se convierta una vez en un erial autista de fantasmas virtuales.
Quizás el sobreénfasis de usuarios noveles azuzadas por posibilidades por en encima de su capacidad expresiva, está en la creación fatua en vez de la transición -pedida por Bogost y sobre la cual hemos insistido muchísimo en nuestros seminarios web 2.0 de la competencia al sentido.
Pero Facebook tiene mucho aun para explorar antes de pronunciar (anticipadamente y al mejor estilo ubamarxista) muertes que solo ven los denunciadores.
A punto de hacer canje de gato por perro, pero aun en Rincon de la Costa a media mañana del sabado, despues de haber comprado unos cuantos artefactos para sustituir los absurdos pendorchos de los que aun penden las lamparas, les decimos bye hasta mañana AP.


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[...] (Por Alejandro Piscitelli) [...]
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