Interlink Headline News Nº 4964 del Martes 2 de Septiembre de 2008
MICK JAGGER MAESTRO EN EL ARTE DE LA ATEOLOGIA. Tercera y ultima parte
Medio siglo de vivir a pleno y estar para contarlo
El grupo tiene un no se que de dinámica interna donde Jagger se lleva las palmas, Richards es el ogro malo y Watts y Wood funcionan de comparsa pero tambien se sostienen por peso propio.
Después de haber compartido casi medio siglo de giras y locuras, después de haberlo probado todo y de haber exagerada como ninguno, el grupo se monta en roles intercambiables, en desafíos permanentes, en juegos de susticuiones y sobretodo en la potencia imparable de Jarrett para el canto y de Richards para la locura sin fin.
No casualmente Richards se cayó de un cocotero en Fiji en el 2006, obligando a postergar durante meses una de las giras maratónicas y monumentales del grupo. No casualmente mientras que Jarrett habla de un pasado de drogas como estadio superado, Richards se vanagloria de seguir utilizándolas sin parar, solo que ahora bajo el formato benevolente de la medicación.
Pero detrás de sus comentarios burlones podemos imaginarnos un consumo intermitente y domesticado. No casualmente su adiccion a la heroína estuvo por destrozarlo varias veces y de vuelta de tanto riesgo se ha convertido en la figura casi única de un riff humano.
Fausto Jagger y Mefistófeles Richards
Jesus Ruiz Mantilla en su magnifica nota de tapa de marzo del 2008 en el EPS Semanal, los bautizó acertadamente como Fausto Jagger, el eterno insatisfecho, el cerebro que todo lo controla, y su compañero Mefistófeles Richards que actúa como una conciencia intranquila, provocadora y leal.
Mezcla de caradurez y de provocación permanente, cada tanto Richards dispara munición gruesa contra Jagger acusándolo graciosamente de ser un desviado hacia el pop mientras que el seria el único que mantendría viva la cara mas ácida y hard del rock satánico.
Pero mas que su complementariedad. mas que su deseo de ser números 1, mas que su contraste permanente e insistente, lo que hace de estos dos juntos un núcleo duro sin parangón en la historia del rock, es haber musicalizado al Fausto de Goethe llogrando un transposición estética que tiene pocos parangones en la historia.
Si para muchos los versos satánicos de Goethe hoy son difícilmente digeribles, darse una vuelta, o ser volteados por Satisfactiom, Paint it Black o como ya dijimos Symphony for the Devil, cumplen acabadamente con la misión del alemán.
Como suele suceder en estos casos la potencia pura necesita de reveladores. La energía indomesticable necesita de algún cable a tierra interpretante, las ganas de llevarse todo por delante necesitan de alguna caricia y de alguna mediación.
Scorsese just did it
Es lo que ha logrado Scorsese con esta película que como estructura narrativa es de una pedantería y de un aburrimiento sin fin. Un recital de rock filmado. Pero dado que quienes potencian el recital son nada mas y nada menos que nuestras majestades satánicas, Scorsese a su modo, reflota lo que Godartd hizo hace millones de años.
En ambos casos se trata de interpretar la potencia y el efecto de sus mensajes, la laceración fde letras corrosivas contra una sociedad pacata, que después de una apertura limitada y expectante en los 60/70, involucionó hasta la majadería y el lameculismo que vemos hoy. Alla, acá, en todas partes.
El canon de los Stones no es ni el Kant del imperativo categórico, ni la Biblia edulcorada antes de que Lutero la mancillase. Sin seguramente haber leído jamas a Onfray, y desconociendo el esfuerzo que el genial francés viene haciendo desde hace una década para escribir tratados de ateologia ,y reivindicar a los filósofos hedonistas de todas las épocas como recién comprobamos en La sabiduría de la antigüedad y El cristianismo hedonista.
Mick Jagger es Aquiles, Richards es hijo de Epicuro y ambos de Nietszche. Los dos nacieron en 1943 en Dartford, Kent, de familias ricas, se conocieron a los 4 años, pero no volvieron a verse sino 21 años mas tarde para encender la llama de lo que hoy siguen siendo los Rolling Stones. Jagger hasta lleg a estudiar en la London School de Economics de donde fue aparentemente expulsado por arrasar la librería con una moto.
La rabia es rebelión contra la injusticia.
Charlie Watts los acompaña desde entonces, Ron Wood llegó en 1975, en el medio murió Brian Jones en 1969 y Ian Stewart en 1985. Bill Wyman el bajista planto bandera en 1993. Mientras la banda no deja de tocar y ostenta en sus nutridas alforjas 55 albumes, 22 vueltas al mundo.
Lo llamativo, lo sorprendente, lo incomprensible es, como estos tipos pueden seguir tocando a los 60, igual o mejor que a los 30. Porque en vez de jubilarse quieren jubilar a su audiencia, buscando siempre generaciones nuevas que los adoren y los viven.
Pero tanta maravilla es también parte de la pelicula que, a la vez que registra el mito, lo vuelve a escribir. La reacción de los cuatro Stones frente a su fijación en imágenes varía entre la admiración y el desentendimiento, pero lo cierto es que medio siglo de electricidad compartida con decenas o centenares de millones de personas no podrían haber sido mejor encapsuladas que en este tour de force de Scorsese, que recurrió a 2 horas y 18 camaras para lograr este sueño.
Scorsese y los Stones comparten una rabia indomesticable. Porque puede ser que la energía se evapore, pero hay cosas imantadas a estos genios que no desaparecera nunca. Porque la rabia es curiosidad, es rebelión contra la injusticia.
Si están deprimidos, o dudan mucho de la realidad o razonabilidad de este mundo, vayan a ver Shine a Light. Si están pasando por un raro brote de felicidad y mesura, y creen haberse reconciliado con los peores rasgos del ser argentino, vayan a verla igual. Los Stones son vida pura. Esta película es adrenalina en imágenes. Cuando la educación nos adormece, cuando el marketing no se cree ni a si mismo, cuando las entrevistas solo exudan manierismos y retórica insípida, Shine a Light nos enchufa al torrente de la vida, nos conecta con el Dionisios latente, brilla con luz propia y nos contagia, a pesar de nosotros mismos, lo mejor de nosotros mismos.
Larga viva a Los Stones. Larga vida a Scorsese.

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