Interlink Headline News Nº 4963 del Lunes 1 de Septiembre de 2008
EDITORIAL MICK JAGGER MAESTRO EN EL ARTE DE LA ATEOLOGIA. Segunda Parte de Tres (viene de la editorial nº. Nº 4878 del Domingo 8 de Junio de 2008
Hastiado de cantar Solo le pido a Dios, deslumbrado n veces escuchando Satisfaction
No nos habíamos olvidado del tema, pero León Gieco hizo mas llamativa la necesidad de recordarlo. Porque si él está hastiado de cantar Solo le pido a Dios, o mas bien del farabutismo que supone que tarareando la canción, encendiendo un celular y hamacarse en una grada, es quedar en paz con el mundo que se va a pique,y en cambio se emociona hasta el tuétano escuchando a Mick Jagger cantar por enésima vez Satisfaction, como si fuera la primera, aquí hay mucha madera x tallar aun, y ahí vamos.
Los Rolling Stones siguen acorralando al mundo, como vienen haciéndole sin parar desde 1962 y como ojalá lo hagan en el aniversario de su medio centenario, al desafiar las normas de la moral, la física, la metafísica, pero sobretodo las de la biología, como ningún otro actor social, político o cultural pudo hacerlo, y como bien lo constato León Gieco, quien desde que hizo esas declaraciones se convirtió, esta vez si, en mi amigo eterno.
Porque refiriéndose a Mick Jagger no tuvo empacho en declararlo inconcebible, imposible, único, fuera de toda clasificación, alguien a distancia luz de la política o de los usos políticos de la música y en cambio una fuente de adrenalina, de energía, de potencia y de comunicación como muy pocos otros músicos, actores o personajes en el mundo.
Musicalizando a Fausto, encarnando a Dorian Cray
Porque si hay algo que caracteriza a los Rolling Stones es su encarnación del mito de Fausto y de la eterna juventud. Y si hay alguien que logró recrear a este Fausto del siglo XXI son precisamente los Rolling Stones.
Scorsese no quería rodar ni backstage, ni bambalinas. No le interesaba la opinión, filosa o no, de los músicos, lo único que quería era retratar en vivo un show, que son todos los shows, poner en cámara la energía electrificante de los Stones, y de este modo regalarnos uno de los shows mas maravillosos y energéticos jamas vistos.
No sé si quienes estuvieron en River en las dos venidas de los Stones a la Argentina, o quienes participaron del récord Guiness de asistentes a un recital de Rock en 2005 en Río, sintieron algo parecido a lo que sentimos nosotros cuando vimos no una sino tres veces Shine a Light la impresionante película de Scorsese.
Lo cierto es que que los Stones son mas Stones que nunca en el escenario. Para Scorsese son puro rock and roll a una edad en donde los músicos hace rato que se jubilaron, fueron diezmados por la droga o el alcohol, o renunciaron hace rato a cambiar al mundo, o a los otros, a pura zapada y golpes de guitarra y batería.
Esa impresionante mezcla de madurez y poder, inconsútiles
Hay una mezcla de madurez y poder que nos supera, cada vez que tocan los Stones, y nos produce éxtasis, admiración y placer, morbo y envidia. A ello han contribuido las 18 cámaras que uso Scorsese y los camarógrafos únicos que concitó. Estos tipos son semidioses y sobrevivientes, ajenos a las reglas que valen para nosotros lo mortales.
Los Stones nos devuelven a la antigua Grecia, hacen la apología de lo dionisíaco y a poco que pensemos un poco sus letras, en vez de declamarlas rutinaria y automáticamente, lo que están promoviendo es una revolución moral de los 60 (hoy cuando la misma palabra revolutionibis ni siquiera tiene el valor frío y distante que le otorgaba Copernico uno de sus acuñadores).
Sus letras son duras e irreverentes, se acercan mucho mas a Kurt Weill que a Los Beatles, estos tipos siempre quisieron promover una explosión del sentido y una y otra vez cruzaron todas las fronteras de lo permitido para encarnar una moral que aun hoy suena riesgosa, y para la cual son muy pocos los preparados para tomarsela en serio.
Scorsese que los usó todo lo que su presupouesto le permitió en películas anteriores rezuma todavía hoy un admiración sin fin por una canción como Sympathy for the Devil, que le trasmite el sudor y el hedor de las calles sucias, pero que son generalmente los lugares en donde pasan las cosas.
De Marlowe a Los Stones
Si John Marlowe inventó el mito de Fausto, si Goethe lo escribió y entre nosotros Estanislao del Campo lo parodió, con los Stones el mito encarnó en cuatro monstruos impagables e imparables.
Mick Jagger que de tonto no tiene un pelo reconoció -es un extraordinario y exitoso empresario entre otras cosas- haber leído el Fausto, hace añares, y seguramente en esos versos encontró el elixir de la juventud del que los cuatro Stones vienen bebiendo incansablemente, y que hoy los muestra en recitales como éste mas vivos que nunca.
Jagger que frisa los 65 años, que exhibe orondo 7 hijos y 2 nietos, aunque seguramente firmó ese pacto con el diablo, prefiere desentenderse del tema, de la filosofía barata y de los zapatos de goma, y lo único que quiere es cantar, bailar, enloquecernos con sus piruetas, con sus labios fruncidos, su cintura de avispa y su deambular incansable por los escenarios para nuestra admiración infinita, para nuestro escarnio eterno.
Pensar que hace menos de dos días estábamos en Lima. Volvimos, fuimos a nuestra cita con la música colaborativa, lo buscamos a Patán y pasamos un día maravillosa en Rincón de la Costa. No pudimos quedarnos a dormir el domingo porque a mediodia me embarcaba rumbo a Santiago de Compostela. Y hoy 31 de agosto finalmente dejé definitivamente educ.ar habiendo recibido mi liquidación final.

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