Juguetes: hasta Lego se puso serio
Lego es a Dinamarca lo que Nokia a Finlandia, un emblema nacional y sin duda, una empresa singular. Desde que nació en 1932 de la imaginación de Ole Kirk Christiansen, un carpintero, los ladrillitos primero fueron de madera y luego, de plástico. Lego tiene su propia ciudad, Billund, a 263 kilómetros de Copenhague y sigue perteneciendo a la familia Christiansen. Factura US$ 7.000 millones, emplea a 7.800 personas y ha vendido tanto, que se calcula que cada habitante de la aldea global tiene al menos 70 ladrillitos en su poder.
Pero los juguetes son un reflejo de la época y en estos tiempos, con niños sentados largas hora frente a la tevé o la PC, Lego casi se fue al tacho. El caso es analizado por la industria del juguete. La competencia no es ahora por los precios, sino por el tiempo de los niños.
A principios de los 90, los ladrillitos de Lego dejaron de encajar. Ajustaron personal, trasladaron gran parte de su producción a Europa del Este y México y cerraron varios parques Legoland. La firma tardó varios años en investigar cómo podía resurgir, hasta que comprendió que tenía que pasar del ladrillo de plástico a los digitales. Idearon un sistema en el que comunidades de fanáticos de la marca designaron embajadores para pensar en el destino. Así se les ocurrió que se podían diseñar, por ejemplo, castillos por computadora y luego enviar los ladrillitos por correo para poder replicar la obra en la realidad. Tampoco se conformaron e inventaron divisiones como Lego Serio para incentivar la creatividad del personal, una receta que utilizan en la Argentina Natura, BBVA, y varios laboratorios. Corporaciones como Shell, Chrysler y Tetrapack suelen comenzar encuentros, bautizados como tormenta de mentes, con un pack de ladrillitos para que al armar algo, brote la originalidad.
¿Lo logran? “La mayoría de la veces”, se jacta Robert Rasmaussen, danés, y encargado del rumbo de Lego. Rasmaussen está sentado en el jardín de invierno de un hotel boutique de Palermo Viejo y luce un reloj con correa de ladrillitos. Su próximo objetivo: introducir a Lego como material didáctico en las escuelas chinas. Después de darle vueltas al asunto, cree que ésa es la verdadera tabla de salvación.
http://www.clarin.com/diario/2008/08/31/elpais/p-01750028.htm

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