Interlink Headline News Nº 4934 del Domingo 3 de Agosto de 2008
EDITORIAL RECEPCION, PUNTUACION, IRRADIACION, INTERSECCION Primera Parte de Dos
Leer, además de un placer, es un deber, ¿pero cómo implantarlo sin sucumbir en el intento?
Unos amigos que tengo están obsesionados con la lectura, mejor dicho con su ausencia. Convencidos del estado calamitoso en que está el sistema educativo insisten en que hay privilegiar el modelo mimético, en el cual el texto y el docente son los repositorios incuestionados del conocimiento y el saber vs el enfoque transformador en donde el docente es solo un coach, cuya función es potenciar algunas cualidades/competencias del alumno (distinción retomada por Philip Jackson en The Practic Teaching, revisando dualismos ya conocidos por los griegos), empeñandose consiguientemente en despertar la llama de la lectura a como sea.
Saben que distribuyendo a mansalva libros, lo único que se logra es equipar a veces bibliotecas, pero difícilmente se cree por su mera existencia lectores. Ahora imaginan que volviendo obligatoria la lectura de libros elegidos por los propios docentes, u aportados por los alumnos, conseguirán despertar la chispa divina que es lograr que el mundo sobre el papel que esta encodificado en los libros vuelva a convertirse en nuevos mundos en la cabeza de los párvulos.
La tarea no es fácil de lograr, y esperemos que los especialistas que la están alentando, basados en affordances varios como ser la presencia física de escritores, el poder evocador de las historias que esos vates itinerantes pueden lograr -en algunos casos, en las cabecitas infantiles-, la clara desesperación que todos experimentamos al saber que chico que no lee es un potencial delincuente o paria social, y el incuestionable hecho de que, en un mundo de símbolos y operaciones abstractas crecientes, quien no posea capacidades de representaciones múltiples y escalonadas (que van mucho mas alla de la lectura y que en muchos casos solo se logran a través de los videojeugos y la simulación computacional), no podrá aspirar a forma parte del cognitariado, ni tendrá protagonismo alguno en la sociedad del capitalismo cognitivo, nos hacen desearle a nuestros amigos el mayor de lo éxitos.
Del tiempo de la lectura al tiempo de una lectura
Pero aquí no seguiremos por ese andarivel, sino por uno mucho mas egoísta, cual es la deriva de las lecturas personales cuando uno ha logrado agenciarse de esas potestades mayestáticas cuales son leer en múltiples niveles, leer críticamente, leer creativamente, leer enrevesadamente, leer contra los autores, leer propositivamente, leer entre lineas, leer entre autores, leer contras los autores y cosas por el estilo.
No solo se trata de poderes de la mente muy interesantes sino que se ejercitan de múltiples modalidades en múltiples ocasiones. Y para quienes estamos entrenados en estas lides dos lugares de ejercicio multimodal de estos poderes tienen un campo de cita privilegiado: las bibliotecas (ajenas y propias cuando estas cuentan con 10.000 volúmenes como es mi caso) y las librerías (cuanto mas grandes y englobantes o globales, mejores.
Esos dos caldos meméticos son los ambientes mas exquisitos que se puede encontrar para ejercer estos poderes en múltiples direcciones y dimensiones, para plantear(se) nuevas conexiones, para arribar a lo que Frans Johansson en su libro h (Deusto, 2005) ha llamado la Intersección, ese momento en que se cruzan los cables, en que se infectan las mentes, en el que el aja eurekico emerge, en el que se nos prende (o apaga) una lamparita y a partir del cual nada (o casi nada) es igual.
Para mi esa intersección se da desde que mi instinto de cazador memetico encuentra una nueva presa, o desde que la nueva presa se convierte en mi predador. Desde el momento en que una pila de papel encuadernado se despasteuriza y se convierta en un nuevo (o viejo pero querido) autor/libro, en una nueva idea (que a veces no logra desarrollarse a lo largo de 500 paginas), en un neologismo o en una neodisciplina, en la invitación a una nueva lectura.
Tiempo de cocción, tiempo de delectación
Quienes se quejan de que Google filtra poco, o de que las respuestas positivas a nuestros requiebros son infinitas, deberían echarse mucho mas la culpa a si mismos por su incapacidad de gestionar un sistema de filtros, por no saber pedir, en vez de quejarse tanto por no saber recibir.
Cada vez que entro en una librería y después de revolver/revolotear un poco descarto de plano -literalmente- a centenares o miles de libros cada vez que reviso una sección, desarmo una pila, buceo en algún estante, o pispeo de reojo en los vecinos mientras miro el actual. Y…
Y la heladera finalmente no llegó. Y trabajar a lo loco no estaba en el mood. Pero el perrito la pasó barbaro y terminamos tomando el te en la casa de Tati que es también otra fiesta. Rumiando un poco y preparandonos

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