Interlink Headline News Nº 4933 del Sábado 2 de Agosto de 2008
EDITORIAL PRIMERAS IMPRESIONES DE LA VIDA SECLUIDA
El frío espanta a mas de uno
Y el gas pudo mas que nosotros. Mejor dicho su ausencia. Así que después de interminables disputas, desavenencias varias y una cascada de desencuentros debidos a la mudanza interminable de casi 12 horas, finalmente no pudimos trasnochar en la nueva casa, en el nuevo barrio, en el nuevo Tigre, en el Rincón de Milberg a escasos 3 km del Nordelta, un paraíso soñado, aunque no por el futbolista Traverso que vio desvalijada su casa en uno de los barrios cerrados mas exclusivos del conurbano.
La vida es así, asimétrica y desbocada. Para muchos llegar a un barrio cerrado es una condena o un despropósito. Algo que se debe hacer a los 30/35 años cuando se tiene chicos chicos y se quiere vivir lejos del mundanal ruido. Por ello no es de extrañar que en las decenas de casas que bordean la nuestra, lo único que se ve son chicos de 5 años, perritos huesudos (¿esbeltos?), gente mas o menos bien o parvenu, y coches de mediana cilindrada con chapas G, y H.
La casa había estado cerrada un par de meses y todo cuesta entonces mas. Desde prender el termotanque, cuando ni siquiera sabíamos que había que acercarle un fósforo, hasta resetear cada una de las estufas, porque son muchos ambientes y el frío arrecia, y las máquinas siempre nos ganan. Después de casi 40 años vuelvo a vivir en una casa y la diferencia se nota en todo.
Volver a vivir, que no necesriamente es malo
En los espacios, en el jardín, en los terrenos comunes al fondo donde el perrito pudo corretear hoy a gusto innumerables veces. En los paseos diurnos y nocturnos que podemos dar. En la escasa distancia que nos separa de un modo de vida, pero mas que nada de una temporalidad tan distinta a la urbana. Que es mi norte y que es mi oxigeno, pero que extrañamente en este momento tan especial de fin de ciclo laboral, se combina con un cambio exponencial en el manejo de mi biblioteca (vuelta inútil por la falta de espacio y por la imposibilidad de navegarla visualmente en el centro), y de mis tiempos que seguramente incidirán en la productividad intelectual, y sobretodo me permitirá cancelar las deudas que tengo conmigo mismo en términos de redacción de libros y opúsculos, de conferencias y presentaciones, y sobretodo de reorganización de mi deriva memética en los próximos años.
La mudanza me despertó sensaciones dormidas. Desde irritación en las manos, y cambio de la tensión muscular, pero sobretodo inversión de switch del modo mental al modo corporal. Algo que no hacía desde hace añares, y que cambia en forma radical nuestra capacidad de sentir, pero sobretodo de pensar a partir de esta reubicación temporo-espacial.
Me vuelve a pasar aquí algo parecido a lo que me pasó con mi encuentro con la computadora hace casi tres décadas, pero en sentido inverso. Después de haberme dejado absorber durante décadas por el mundo de las abstracciones (de la filosofía hasta las metamatemáticas, de la biología molecular a la teoría de los grafos, de la econometría hasta la cliometría y la lista temática sigue y sigue) empezar a trabajar con las máquinas a principios de los 80 me tiró un cable a tierra, me permitió entrar en el mundo de las concreciones (vía las simulaciones) y sobretodo me llevo a revalorizar las interpretaciones de los modelos por la vía del “¿qué hubiese pasado si?”
Las mudanzas como cambios paradigmáticos
Lo de la mudanza operó en forma parecida. Después de meses de especulaciones y escenarios, después de la parálisis que implicó la guerra con el campo, después de haber impartido decenas de charlas y conferencias, cada vez mas convencido de la importancia e irreducción de los nativos digitales/generacion Einstein a cánones convencionales o tradicionales, movilizar mas de 100 cajas, lidiar con problemas de orden práctico muchos días seguidos, tener que resolver sobre la marcha desde el ajuste de una bombita hasta como hacer funcionar cualquier cosa con alambre, implicó una reversión a estado práctico de interrogantes ancestrales y de problemas que rara vez salen armaditos de los manuales.
A veces la mente mas excelsa se ahoga en los problemas mas triviales viceversa. No por nada hace varias décadas cuando HP imaginaba que todo se podía simular en una computadora incluía en sus aprendizajes infantiles y juveniles muchas tarea con moldes de plastilina y masilla, muchas operaciones prácticas -además de las lógico-formales.
Mudarse, además de los simbolismos y desplazamientos afectivos que supone, sobretodo si a es a un lugar tan diferente del cotidiano, como es habitar el mismo centro de la civilización post-industrial, una zona agraciada de Palermo y en la misma dirección durante 17 años que se cumplen a fin de mes, pone en movimiento recuerdos y emociones, analogías infantiles en mi caso, y modos de movernos en el mundo que tienen mucho que enseñarnos acerca de la alta reflexión y las ciberculturas que nos invadirán sin fin.
Además casualmente o causalmente, que a veces es lo mismo , en el Carrefour de San Fernando donde compramos la heladera (que junto con el gas, la luz, el termotanque, internet y cablevision son el ABC que hace posible que haya confort equivalente entre la ciudad y la periferia) estaba en oferta el libro de Frans Johansson El efecto Medici. Percepciones rompedoras en la intersección de ideas, conceptos y culturas (Deusto, 2005) a precio de remate a $12 (menos de 3 euros), cuando en Europa cuesta 20. Ven que en este mundo aun quedan gangas. Y sino habrá que inventarlas.
Recién despierto, después de pasar la primer noche helada en Rincón de Tigre y con Patán mas feliz que nunca, ya que tiene jardín propio para hacer sus ejercicios matinales, les decimos bye hasta mañana AP.

Bienvenido a 

Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar