Vivir es responder
Señor Sinay
Creo que es hora de prestarles más atención a esos momentos lindos que dejamos de lado. Salir de esa burbuja de tensiones, de soberbia, que sin darnos cuenta influye en nosotros y que descargamos donde nada que ver tiene. Siento que debo cambiar, más que nada en lo físico, no me siento satisfecha de mí. A veces me privo de cosas por ese tema, pero tengo la esperanza de que esto vaya a cambiar, hay cosas peores en la vida a las que prestarles atención, eso lo sé, pero me dejo llevar mucho por la sociedad que nos juzga.
Marisol García
El tema de llevar una vida intencional y deseada resulta inquietante y clave para todo individuo. Animarse a llevar a la acción lo que somos en potencia me resulta movilizador. Animarnos a ser lo que muchas veces pretendemos que otros crean de nosotros es motivador. La introspección es clave en toda etapa, a cualquier edad. Conocernos a nosotros mismos para descubrir quiénes somos y en quiénes queremos convertirnos es un requisito para luchar contra la cultura del dejarse llevar. Este asunto concierne a cada individuo personalmente. No podemos privarnos de pensar qué queremos y deseamos. No tenemos que resignarnos con lo que hemos recibido gratuitamente de la vida, nuestro entorno, nuestra familia. Podemos ser sin parecer, podemos trabajar desarrollando nuestra vocación, podemos trabajar en lo que nos gusta, podemos, siempre podemos acercanos a nuestro ideal.
Ulises Paradiso
Una clásica frase del pensador francés Jean Paul Sartre (1905-1980) dice: ?Lo importante no es lo que han hecho de mí sino lo que hago yo mismo con lo que han hecho de mí?. Un profundo espíritu existencialista impregna estas palabras. Hablan de la responsabilidad y, también, de la libertad. Desde esta óptica la responsabilidad empieza por uno mismo, por hacerse cargo de la propia vida, y la libertad es hija de ella. En la medida en que respondemos por nuestras elecciones y nuestras acciones, en cuanto no culpamos a otros por las consecuencias de nuestras conductas ni esperamos que sean ellos los que se hagan cargo de nuestras vidas, nos confirmamos como seres libres. Cuando no es así, quedamos atrapados en la cadena de responsabilidades delegadas en otros o en culpas disparadas hacia destinatarios confusos o abstractos.
Nuestros lectores Marisol y Ulises hablan, desde sus inquietudes, de la responsabilidad aplicada a la existencia. Ella pone el acento en la esperanza de recuperar y ejercer el poder delegado en la mirada ajena. El propone la transformación y actualización consciente de los atributos que forman parte de nuestro bagaje vital. Estos testimonios pueden conectarse, a su vez, con la definición de vida y de Hombre (entendido como ser humano) que proponía el médico y filósofo Viktor Frankl (1905-1997) y que sintetizaba su ideario. Decía Frankl: ?Ser Hombre es ser cuestionado. Vivir es dar una respuesta?.
¿Cómo entender esto? En cada situación de la vida (y la vida no es más que un encadenamiento ininterrumpido de situaciones) somos interpelados, se nos presenta un cuestionamiento. Si podemos entenderlo así ya no veremos la vida como una sucesión de escenas que carecen de ilación y de sentido. Por el contrario, la conciencia despierta y atenta sobre lo que vamos viviendo nos guiará en las respuestas a aquellas interpelaciones. A esto apuntan las palabras ?vivir es responder?. Hablan de una respuesta consciente, no guiada por el automatismo, por el condicionamiento ni por el simple instinto. Nuestras acciones, elecciones y decisiones estarán tuteladas por la voluntad de sentido, la voluntad de descubrir el para qué detrás de situaciones que pueden asomar como absurdas. Así se puede entender a qué se refería Frankl cuando decía que la conciencia es nuestro órgano de sentido. La suma de respuestas responsables dirá cuál es el sentido de la vida única e intransferible que a cada uno nos ha sido dada. Vivir es, entonces, la continua decisión acerca de qué hacer con lo que hicieron de mí.

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