AMIGO
El soldado no regresó del campo de batalla. –Pido permiso para ir a rescatarlo… Es un amigo. –Permiso denegado –replicó el oficial—. No quiero que un hombre arriesgue su vida para salvar a otro que probablemente haya muerto. El soldado partió igual, desobedeciendo las órdenes del oficial, y regresó dos horas más tarde, herido de gravedad y transportando el cuerpo sin vida de su amigo. El oficial enfureció. –Le dije que estaría muerto. Ahora perderé dos hombres. ¿Merecía la pena salir para traer un cadáver? –Claro que sí, señor. Cuando lo encontré todavía estaba vivo y pudo decirme: “Querido amigo, gracias por venir, estaba seguro de que lo harías”.
Pirulo de Página

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