net.art
Un poema-manifiesto con tipografía en movimiento que se lee al ritmo de un groove-jazz hipnótico; una serie de figuras geométricas cuyo comportamiento es en parte aleatorio y en parte determinado por los movimientos del mouse; una obra conceptual basada en los fotogramas del film La batalla de Argelia (1965), de Gillo Pontecorvo son algunas de las obras de net.art que se encuentran en la página web de la londinense Tate Gallery.
Por Carlos Guyot
De la Redacción de LA NACION
El net.art nació en los países de Europa del Este a principios de los años 90 como un movimiento crítico que compartía una visión: la obra de arte como proceso y no como objeto, y cierta intromisión perturbadora al estilo hacker, con la que se ganó la etiqueta de arte hacktivista. Está formado por una serie heterogénea de obras creadas especialmente para Internet, y por ese motivo solo puede existir allí. Aprovecha la capacidad interactiva del medio y su poder de comunicación a partir de la construcción de estructuras complejas en las que conviven textos, audios, fotos y videos. Son trabajos experimentales cuya materia pueden ser los mensajes de error de los servidores, textos de e-mails y hasta el código Ascii, uno de los lenguajes básicos de las computadoras. “El net.art no es un movimiento de programadores -explicó la net.artista moscovita Olia Lialina en la revista digital artmargins.com- y aunque hay proyectos muy diferentes entre sí, yo me concentro en hacer trabajos narrativos sobre la estética, las ideas, los héroes y las historias de la Web.” El net.art plantea las preguntas de siempre: si la obra se reinventa cada vez que el espectador (o el usuario) la mira (o la recrea), ¿cuál es el original?, ¿quién es el autor?, ¿cómo sobrevive en el tiempo? A los net.artistas estos interrogantes parecen no preocuparlos, ellos simplemente se concentran en construir su arte con una estética propia que bucea en el lenguaje de Internet. Lo que no es poco.

Bienvenido a 


Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar