Interlink Headline News Nº 4870 del Sabado 31 de Mayo de 2008

EDITORIAL EL PODER DE ORGANIZAR SIN ORGANIZACIONES Segunda Parte de Varias, me parece que unas cuantas esta vez.
La Mermaid Parade de Coney Island
Shirky ilustra su tesis de la baja de los costos de coordinación con un ejemplo fantástico, pero que bien podría ser cualquier otro. La Mermaid Parade de Coney Island que hasta Junio de 2005 era apenas una extravagancia local de un grupo de fanáticos, que gustaba encontrarse para disfrazarse, tomarse fotos mutuamente y como cualquier colectivo acotado satisfacerse con el juego.
La secuencia era clara y distinta. Tomar(se) fotos, Compartir(las) y… verlas algún día juntos o separados. Antes de la existencia de Flickr no había que agregar mucho mas. Lo curioso es que la existencia de Flickr no presupone ninguno de los condicionales que imaginamos necesarios para convertir a ese evento (o a cualquier otro igualmente intrascendente) en un objetivo explícito y voluntario propio del sitio.
Porque ni Flickr tiene una política editorial que permite singularizar a este u otro evento como merecedor de operaciones de compartir. Ni mucho menos tiene acceso a los manifestantes que terminarán formando parte del colectivo, de modo de inducirlos a compartir (digitalmente) sus fotos. Ni mucho menos puede aislar las fotos que esas decenas o centenares de participantes (de los cuales la mayoría apenas sacan una decena al mejor estilo larga cola mientras un par sacan entre 100 y 200 fotos) sacan ese día.
Lo que hace posible este fenómeno emergente es simplemente el etiquetamiento de las fotos. La combinación de usuarios, identificadores y almacenamiento en una plataforma compartida vuelve posible lo que durante décadas fue tan solo el simple acto de ver fotos (compartidas) en una plataforma de servicios. Pero al hacer posible esa operación tan puntual de etiquetamiento todo cambia.
Si hasta ahora estas comunidades virtuales eran inimaginables es porque resultaba imposible acercarse a sus integrantes prospectivos sin utilizar medios de irradiación (broadcast) masivos, caros y fundamentalmente fuera de escala (equivalentes a matar mosquitos con cañones).
La combinación de herramientas relativamente transparentes, costos de almacenamiento marginales, abaratamiento de los equipos y de los costos de la conexión, y sobretodo, un aumento brutal de la alfabetización digital especialmente en los nativos quienes son los que usan masivamente estas plataformas, ha permitido invertir la secuencia clásica.
Porque si siempre (pre-internetianamente) se trataba de juntarse primero para compartir después, el decálogo de la web 2.0 es simétrico hasta el tuétano Compartamos primero, y después (eventualmente) juntémonos.
¿Qué sucede cuando los costos de transacción colapsan?
Cuando penetramos la costra de la sorpresa y no nos perdemos fácilmente en la denuncia de estas tecnologías como Caballos de Troya de las sociedades que antes fueron disciplinarias (Foucault), después se convirtieron en de control (Deleuze), y ahora estarían trasvistiendose en un capitalismo de ficción dulce pero no menos letal, nos enfrentamos a un dato singular.
¿Qué sucede cuando los costos de transacción colapsan? ¿Qué sucede cuando ya no quedamos atrapados en la antinonia “pequeñas bajas en los costos de transacción que vuelven mas eficientes los negocios” (mayestáticos, organizadores del orden social, fabricadores de cohesión y responsables del mantenimiento de los flujos materiales en cuya ausencia no habría sociedad) y “grandes bajas en los costos de transacción que crean actividades distintas de los negocios o de las instituciones” (pero de una irrelevancia monumental como testimonia la Mermaid Parade, los eventos de Trekkies, o el encuentro de hobbistas de Coches Chevy como vimos hace un par de semana cerca de la Estación Fluvial en Rosario)?
Previo a la revolución interneteana “Tertium non datur”. No existía una alternativa a organizaciones hechas y derechas (pero profundamente egoístas y en contradicción con las libertades de los agentes que las constituyen) por un lado y las desorganizaciones, paraorganizaciones o protoorganizaciones de afinidades electivas, pero triviales, discontinuas y sin potencial de crecimiento o agregación.
Dicho mas crudamente aun. Previo a estas herramientas tecnoculturales la opción era “Acción institucional” por un lado y “ninguna acción” por el otro. Lo que emerge como terceras formas hechas posibles por estas herramientas son acciones de grupos vagamente estructurados operando sin ningún management centralizado y fuera de la zona de ganancia (Slywotzky).
Las herramientas de software social amplifican la facilidad de juntar/nos. Y nos obligan a preguntarnos y a responder a la pregunta crucial: ¿Porqué hasta ahora la acción de los grupos había estado limitada a las organizaciones formales? ¿Qué está ocurriendo actualmente que está cambiando este patrón?
Fomentando los patrones sociales de uso de las tecnologías para compartir
Herramientas comunicacionales hubo siempre, y en general con el paso del tiempo son desgastadas y privadas de su efecto generativo, libertario. Mientras la voluntad de compartir deseos y talentos y de potenciacion de los esfuerzos grupales parece ser una característica inherente a la condición humana.
Pero esta sociabilidad (grupalidad) solo fructifica cuando existen patrones sociales de uso de esas tecnologías. Y sin ser hiperbólicos nunca existieron dispositivos de asociación tan poderosos (aunque los críticos iluministas se solacen en realzar el carácter irrelevante y culturalmente vacío de la mayoría de los intercambios. Ver especialmente el trabajo fabuloso en un sentido, pero totalmente previsible en otro de Paula Sibilia La intimidad como espectáculo) como los que tenemos actualmente.
Ademas que el ensamblaje se vea facilitado no habla de convergencia sino de proliferación. Son infinitos los intentos (las startups, los mash/ups, las búsquedas) pero siguiendo la lógica de la larga Cola, es probable que solo algunas prosperen en la cabeza aunque ello no quita la riqueza de intercambiar en la cola.
Llegados a este punto y antes de emprender un nuevo salto relevemos los grados diferenciados por complejidad creciente de la escalera de actividades hechas posibles por las herramientas sociales: Compartir, Cooperar y Acción colectiva (producción colaborativa asociada a responsabilidad).
En sucesivas entregas examinaremos cada una de estas modalidades, pero mas alla de los detalles queda claro que lo que hemos encontrado por debajo del horizonte de las posibilidades de Coase es un tesoro español poblado de marevedíes de oro. Y queremos quedarnos con algunos de ellos sin lugar a duda
Otra vez a 10.000m esta vez en un avioncito de Copa (Boeing 737-800) que en menos de 2 horas mas nos dejará en Panamá para treparnos a otro ídem y llegar una hora después a Medellín les decimos bye AP.

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