Interlink Headline News nº 4863 del Sábado 24 de Mayo
EDITORIAL LA LARGA COLA. LOS NUEVOS PROSUMIDORES Y LA SAGA DE WIKIPEDIA. Cuarta parte de Varias
Lo no remunerativo como un valor trimilenarista
La pregunta no es inocente, peor tampoco la respuesta lo es. ¿Porqué alguien trabajaría incesantemente en productos de calidad sin la expectativa de un reconocimiento económico? Solo si empezamos a pensar en el trabajo en términos no remunerativos, o si al menos advertimos la existencia de múltiples economías paralelas, podemos empezar a entender el fenómeno de La Larga Cola, y muy especialmente el tremendo modelo de éxito de la Wikipedia.
Los motivos para crear son muy distintos en la cabeza que en la cola. La Larga Cola comienza casi invariablemente con un modelo monetario en la cabeza y termina con un modelo no monetario en la cola y en el medio hay de todo. En la cabeza manda el negocio tradicional, canales de distribución masivos, modelos de negocio convencionales y no tanto. Es el mundo de los profesionales y donde están la mayoría de los trabajos. Que si bien muchos gurúes alaban como la panacea, en la mayoría de los casos son tan solo tentempiés. Lo que hay que hacer para sobrevivir mejor o peor, y donde la creatividad queda en manos de Google y de las empresas para las que Ideo trabaja o fabrica.
Bien entrados en la cola, donde los costos de distribución y de producción son bajisimos (en parte gracias a los costos decrecientes y al empoderamiento creciente que permiten las tecnologías digitales) los modelos de negocio se borran progresivamente, y los motivos que se tienen para crear no resisten ninguna lógica económica.
La reputación también vale muchos dólares
En este sector se crea por los motivos mas variados e inesperados: ganas de expresarse, diversión, experimentación, investigación, critica, propuestas de alternativas, diseños utópicos, lo que sea. Si extrañamente englobamos todos estos impulsores dentro de la categoría económica es porque todos ellos esconden, a pesar de su aparente ortogonalidad con la economía, un factor común: la reputación. Como la reputación se mide en los grados de atención que concita un producto es muy fácil convertir al valor de uso en valor de cambio sirviendo la reputación para conseguir mejores trabajos, propuestas, públicos y ofertas cada vez mas lucrativas (la web esta repleta de ejemplos de iniciativas de base convertidas en éxitos de mercados, desde la publicidad reciente de Apple hasta mas de un a película de Hollywood).
Estamos frente a la cultura de la exposición así bautizada por Tim Wu de la Universidad de Columbia (que dicho sea de paso le pega con un hacha a la teoría de la larga cola The Wrong Tail How to turn a powerful idea into a dubious theory of everything.
Que alguien se anoticie de nuestra existencia es todo. Copiar no es un pecado, pero destacar las fuentes es un mandato. Google preside esta ceremonia de los encuentros y si nuestro sitio es fácilmente encontrado, en vez de enjuiciarlo alabaremos al gran buscador.
Si la curva se puebla de creadores que obedecen distintos incentivos hay tanto lugar para las majors y los dueños de la pelota como para el resto de gente como uno. Y según de que lado estemos de la cola cambiara en forma dramática nuestra idea acerca del copyright. Hoy mas que nunca Creative Commons tiene su razón de ser dada por este crecimiento exponencial de los habitantes en la cola. Mientras bien puede ocurrir que una misma persona habite los distintos universos, el de los hits y el de los nichos, como cuando autores de best-sellers regalan sus obras, o compañías consagradas ponen un libro sumamente complejo de producir on-line al 100%.
La mutación editorial
Aunque mas de uno querría ser un best-seller (y conocer las reglas de su fabricación no garantiza el logro) la verdad es que la mayoría de los escritores no lo pretenden, no lo imaginan y tampoco les interesa. Tomemos el caso del ingles que cada año genera 200.000 títulos nuevos. Menos del 10% llegan a las góndolas y los estantes de las librerías. La mayoría no se venden ni en los primeros meses ni nunca.
En el año 2004 950.000 libros de un total de 1.2 millones auditados por Nielsen BookScan vendió menos de 100 ejemplares. Otros 200.000 vendieron menos de 1.000 copias. Solo 25.000 vendieron mas de 5.000 copias. El libro estandar en USA vende apenas 500 ejemplares. Dicho en el lenguaje de Anderson el 98% de los libros son de naturaleza no-comercial, queriendolo o no.
Lo comercial exige temas de moda o cazados al viento y un estilo conversacional a años luz del académico pero también del ensayistico. La mayoría de nosotros no quiere ni gusta de ese formato. Pero aunque un libro propio se venda poco y no se gane nada, la ganancia esta en otra parte. El libro es publicidad y marketing en estado puro. Se trata de vehículos para aumentar nuestro valor en el mercado, la reputación, la demanda. Publicar y tener bajas ventas o realizar una edición del autor no tiene nada que ver con la plata, ni siquiera como antaño con el aura que brindaba el sello editorial, hoy mayoritariamente vendidos a cadenas poco interesadas en el prestigio a la calidad.
Ya hemos hecho la valija y nos quedan pocas horas en Bogotá. El cielo sigue gris y la ciudad esta vacía porque el lunes es feriado. hasta mañana donde espero encontrar a Patán en Ezeiza les digo Bye AP.

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