Interlink Headline News nº 4856 del Sábado 17 de Mayo
EDITORIAL DE WITTGENSTEIN FLIES A KITE, A THE CRAFTSMAN Primera Parte de Dos o Tres
Idas y vueltas en nuestras errancias librescas
Con un nuevo libro me pasó lo mismo que me pasó en su momento con History of The Pencil. A story of design and circumstance de Henry Petrovski. En viajes sucesivos, que en ese tiempo tomaban intervalos de a lo mejor un año, lo ví en los anaqueles, lo hojeé en un par de oportunidades, y aun así no me lo traje en las faltriqueras que solo admiten una decena por viaje.
Esta vez se trató de Wittgenstein Flies a Kite: A Story of Models of Wings and Models of the World de Susan Sterrett, que en el curso de dos meses ya pasó dos veces por mis manos, en ambos casos a un precio mas que reducido, y que aun así me pareció tan exótica (pero al mismo tiempo tan tentadora), que di vueltas y vueltas y otra vez la dejé en los anaqueles.
Esa obra mas que extravagente revisaba otro de los aspectos extremadamente singulares de la personalidad de Ludwig Wittgenstein (ya bastante curiosa de por si al combinar en una misma persona a un filósofo y a un lógico de fuste con un arquitecto, un maestro de escuela y un pederasta salido del closet, una de las personalidades mas avasallasten de la cultura finisecular y al mismo tiempo un atormentado singular (habrá que recuperar nuestro artículo escrito en su momento y aparecido en La Maga).
Pues bien en esta extraña obra (apenas una de las decenas que sobresalen en esas excursiones a las wunderkameras que son las librerías norteamericanas especialmente en las atiborradas mesas de saldos) se trae a colación una observación, que en mas de una ocasión Wittgenstein le habría dicho a sus amigos, según la cual los modos de representación pueden tomar su fuente de inspiración de modelos a partir de los modelos en escala. Intuición que se le habría revelado en su vida de soldado en el otoño de 1914
Otra (la enésima) cara de Ludwig Wittgenstein
Susan Sterrett imaginó que esos modelos a escala no necesariamente eran muñecos o cajitas o dibujos, sino modelos en escala de ingeniería experimental. Lo que no resulta nada descabellado si recordamos que Wittgenstein había sido un ingeniero aeronáutico antes de convertirse en uno de los discípulos mas agraciados de Bertrand Russell con quien estudiaría filosofía en Cambridge en 1911.
No es el menor de los misterios esta causalidad invertida que lo llevó a imaginar el carácter ideacional de los modelos muchos años después de haber dejado de ser ingeniero. Aunque el misterio no es tal, ya que fue recién en 1913-1914 que este método experimental de creación de modelos se convirtió en un principio de diseño general acerca de cualquier sistema simbólico capaz de representar relaciones físicas.
Y fue justamente en esa época (décadas antes de que esta problemática fuera recuperada primero por la teoría general de los sistemas, después por la cibernética, mas tarde por los autómatas celulares y últimamente por modelos computacionales distribuidos cada vez mas poderosos - revelando así las múltiples reinvenciones diacronicas de una problemática-) que “explotaron” miríadas de discusiones acerca de la similaridad en las áreas de la física, la biología y la química.
Inteligencia manual (o práctica, o encarnada o instanciada)
Si hoy nos lamentamos de esta providencial postergación en la compra, no fue porque de pronto hayamos tenido una insuperable “saudade” del gran Ludwig, sino porque acabamos de anoticiarnos de lo que seguramente será uno de los shocks meméticos mas grandes que habremos experimentado en este tumultuoso 2008 (conflicto con la república unidad de la soja de por medio) cual es la aparición de un nuevo libro de Richard Sennett.
Este intelectual apolíneo y medido, un pianista excepcional, marido de Saskia Sassen con quien cenamos amigablemente hace un par de anõs, y que nos regaló un texto clave que usamos en la Catedra de Procesamiento de Datos cual es Las Culturas del Nuevo Capitalismo, acaba de publicar una nueva obra que dará mucho de que hablar.. y de hacer durante largo tiempo.
Se trata de The Craftsman (Yale University Press,2008) que comienza precisamente con una referencia a la cara arquitectural de Wittgenstein, quien no estaba tanto interesado en “crear edificios” cuanto en presentarse a si mismo “los fundamentos de todos los edificios posibles”
En una vuelta de tuerca genial Sennett insiste en su última obra en que “hacer es pensar” (resonando su sentencia con autores y tradiciones de pensamiento/acción tan distintas como las de Jean Piaget, Donald Norman, Donald Schon, Michael Schrage, la gente de Ideo y miles mas) y la experiencia vital de Wittgenstein como arquitecto ilustra (con gratificación y al mismo tiempo decepción) los principios y alcances de esta tesis
Referencias
Fulton Suri, Jane Thoughtless Acts?: Observations on Intuitive Design
Hyde, Lewis Making It
Moggridge, Bill Designing Interactions
Sennett, Richard The Craftsman. Capítulo 1

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