El desafío del siglo
Producir un kilo de carne, asegura el especialista holandés Arjen Hoekstra en un reciente informe de Nature , consume la increíble cantidad de ¡15.500 litros de agua!
Aunque -con un Río de la Plata que tiene un caudal medio de 22.300 m3 por segundo- a algunos nos cuesta convencernos, la provisión de agua planteará uno de los desafíos del siglo. Ya en estos momentos hay 1200 millones de personas que carecen de un suministro adecuado, y se calcula que en 2025, con una población que avanza hacia los 9000 millones de individuos, más de la mitad de los países sufrirán escasez de agua. En 2050, lo mismo les ocurriría a las tres cuartas partes del globo.
Estos y otros temas integran la agenda de la reunión que esta semana mantienen especialistas argentinos y extranjeros convocados por el capítulo local del Club de Roma y la Universidad de San Martín en el idílico escenario de la isla Victoria, en pleno Parque Nacional Nahuel Huapi.
A pesar del buen régimen de lluvias de la pampa húmeda, y de ríos y glaciares incomparables, los argentinos no deberíamos sentirnos libres de preocupaciones: el 60% del país es árido o semiárido, y hay regiones, como Mendoza, en las que el agua debe administrarse con el máximo de los cuidados. Miguel Blesa, profesor de la Universidad de San Martín, gerente de Química de la Comisión Nacional de Energía Atómica e investigador del Conicet que participa en la reunión de Bariloche, agrega otro problema en ciernes: el de la contaminación, en todas sus formas.
Según Blesa, a pesar de que se creía que la cloración había desterrado esa amenaza, hoy se sabe que ni siquiera los países más avanzados son inmunes a nuevas formas de contaminación microbiológica. Sin embargo, en la Argentina uno de los peores problemas es el que plantea la contaminación difusa debida a agroquímicos y plaguicidas. “Hay muchas localidades en las que los niveles de nitratos en el agua para consumo humano están en el límite de lo permisible -dice Blesa-. Los detergentes generan problemas adicionales, especialmente porque no causan intoxicación aguda, sino que pueden producir disrupción del sistema endócrino o mutagénesis, con lo cual afectarían a generaciones futuras. Son sustancias que en algunos casos están en concentraciones de una parte por trillón, pero de las que no se conocen exactamente los efectos.”
Muchos piensan que el del agua es uno de los grandes desafíos que plantea el siglo. Aunque las urgencias de todos los días nos impidan verlo…
Por Nora Bär
ciencia@lanacion.com.ar

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