Interlink Headline News nº 4847 del Jueves 8 de Mayo
EDITORIAL EL MAYO FRANCES LATE DENTRO NUESTRO 40 AÑOS MAS TARDE Segunda y ultima Parte
De la inmensa lista de pensadores y opinadores, de nostálgicos y de diseñadores del porvenir, que vivieorn/analizaron el Mayo 68 el que mas sintoniza con mi percepción de esos dias inolvidables e irrepetibles es el maravilloso y desconocido belga Raoul Vaneigem autor del Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, quien a los 74 años desmenuza los ecos y la acción a distancia del Mayo Francés, sobre todos nosotros y la describe con una acuidad que nos obliga a la paráfrasis textual
Para Vaneigem las mutaciones civilizatorias puestas a la luz por Mayo del 68 no tienen nada que envidiarle a otros reveladores (la revolución francesa, la comuna, el Frente Popular). La ruptura con los valores patriarcales fue definitiva. Desde entonces, nos hemos encaminado hacia el fin de la explotación de la naturaleza, del trabajo, del intercambio, de la depredación, de la separación del hombre de sí mismo, del sacrificio, de la culpabilidad, de la renuncia a la felicidad, del fetichismo del dinero, del poder, de la autoridad jerárquica, del menosprecio de la mujer, de la subordinación de los niños, del ascendiente intelectual, del despotismo militar y policial, de las religiones y las ideologías”,
No nos olvidemos de Marcuse
Nada de lo que pasó en Paris empezó ni terminó allí. Y hubo fermentos inetrnacionales que ayudaron a encender la chispa de esa algarada y revolución en las costumbres. Los militamntes políicos fueorn el encdendio con Dani el rojo a la cabeza pero un fulminante mayor, motor ern Berkeley y USA peor tambêwen presnete por bajo en el Paris sesentista fue el filósofo alemán Herbert Marcuse, quien quedó asociado a un concepto que en ese entonces cobró fuerza, la nueva izquierda, que intentaba superar las propuestas de la izquierda clásica a la que consideraba anacrónica y que incluyó lo subjetivo y lo psicológico dentro del marco de lo macro social, subrayando una nueva mirada.
La articulación de Freud con Marx que Marcuse trató de hacer de no fue nada simplista. Aparecen en su obra ideas fuertes como romper con lo establecido, no quedar engolosinados con lo aparentemente positivo, escotomizando su lado opresivo y apostando de un modo nítido a la diferencia. La meta de la felicidad late en sus textos, no sólo como derecho sino sobre todo como una necesidad indispensable. Decía Marcuse que en esta sociedad que se expandía sobredimensionándose la opulencia ocultaba la pasividad y el letargo.
El largo trecho entre lo dicho y lo hecho
Cuando llegué a París a principios del 69, tuve la enorme fortuna de transitar las aulas recién construidas de la Universidad de Vincennes. No conocí la Francia pre-68 pero si una de las matrices donde se incubaron todos los temas y revisiones históricas apuntadas por Vaneigem y por Marcuse.
Yo venía de una UBA militarizada, acunada en la noche de los bastones largos, con profesores desparejos, con una policía infiltrada en las aulas, con una distancia cultural y una nostalgia de una Francia creativa -todos nos acordamos aun de ese 1966 maravilloso que vio aparecer en seguidilla despampanante las obras de Althusser, Lacan, Foucault, Jacques Derrida, etc etc- y en Vincennes viví en carne propia todas las promesas del Mayo francés.
Fueron mis profesores Etienne Balibar y Alain Badiou, Serge Leclaire y Judith Miller, Michel Foucault y Luis Prieto, Henri Meschonic y Jacques Ranciere, Helene Cixous y otras luminarias por el estilo. En el medio hubo huelgas y mitines, palizas y corridas, tertulias y tenidas literarias, grupos de estudio con Saul Karsz y búsquedas geográficas y culturales sin fin.
Después volví innumerables veces a París, y cada vez que asomaba mi cabeza, 5, 10, 20 y ahora 40 años mas tarde por esas mismas calles históricas del Barrio Latino, por la Plaza Saint Michel por el Boulevard Saint Germain, siempre sentía y siento revivía el espírituo de Mayo del 68 que hoy veo reverdecer en movimientos como los creative commons y la ética hacker, la wikinomcis y la larga cola, la producción par a par y la democratización del acceso a los medios digitales.
Paradojas de la historia. Cuando la política convencional es cada día menos inteligible y mas ajena al cotidiano, el retorno del Mayo francés viene de la mano de la emancipación tecnológica, de la participación de los prosumidores, de la rebelión de los amateurs y de un humor y una alegría que fue justo el tono propio delMmayo frances.
Mas alla (o mas aca) de las ideologías y de los esloganes, mas alla de las alianzas circunstanciales con partidos y mucho mas cerca de lo movimientos. Hoy veo el Mayo francés en las columnas irreverentes de Rafael Cippoloni y en los ensayos desentumecedores de Juan José Becerra, en los planteos ácratas de Juan Freire y en la energía renovadora de Alfons Cornella
El Mayo francés quiso democratizar la imaginación y en gran medida lo logró. Nuestro desafío alineado con el, mas alla de la nostalgia y el lamento, es democratizar la innovación y en eso estamos
Referencias
Abadi, José Eduardo Una juventud en ebullición
Fuentes, Carlos Los 68. Paris-Praga-México. Buenso AIres, Debate 2005.
Pujol, Sergio A. Ecos lejanos en la Argentina del Cordobazo


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