Interlink Headline News nº 4837 del Lunes 28 de abril
EDITORIAL PRESENTACION DE ‘GOOGLEAME; LA SEGUNDA MISION DE ESTADOS UNIDOS’ Editora invitada Maria Guadalupe López
Si de criticar a Google se trata, la filósofa francesa Bárbara Cassin es una ferviente crítica del popular y controvertido buscador.
Al menos esa fué la impresión que me causó en las casi dos horas y cuarto de presentación de su libro “Googléame: La segunda misión de Estados Unidos“, el pasado viernes en la recientemente inaugurada Feria del Libro.
Cassin utilizó a la filosofía como puente para desglosar el mundo Google, centrándose en el análisis de las características técnicas del buscador, y fundamentalmente en el discurso de sus creadores, Larry Page y Sergey Brin.
“Internet no es Google, aunque a veces lo parezca”, dijo Cassin al iniciar su discurso, haciendo hincapié en el contraste de la “ética democrática” de Internet, frente a la supuesta “democracia virtual” promovida por Google.
Lo que al parecer decidió a la investigadora a escribir el libro fueron los dos lemas elegidos por Google: “Nuestra misión es organizar toda la información del mundo” y “No seas malvado” (don’t be evil, en inglés). Precisamente, la “misión” que propone el primer lema es la idea que le permitió a Cassin vincular a Google con Bush y titular su libro, en tanto ambos dicen promover la democracia, asegurar el derecho a la información y al saber, mientras que detrás de ese discurso está la apropiación de información de miles de personas. “Se trata de una mascarada etica y universalista” que esconde más o menos concientemente un negocio de millones de dólares.
Por otra parte, la investigadora vinculó el lema ‘no seas malvado’ con la ‘guerra del Bien contra el Mal’ promovida por Bush, al ver en las prácticas discursivas del gigante de Internet una apelación “moralista” del bien que conduce a esta idea de “fines comerciales legítimos”, bien cercanos a la ética protestante (más bien hacemos, más dinero ganamos, en relación al Pagerank).
Pero fundamentalmente a Cassin le preocupan las prácticas de Google vinculadas al primer lema, es decir, a la recopilación y organización de toda la información del mundo, en lo que ella ve una misión de universalización ética y cultural. Los riesgos y la amenaza que ello implica fueron ejemplificados con el caso de China, en el que Google habría cedido al gobierno perfiles de sus usuarios en ese país, y censurado páginas con contenidos contrarios al régimen.
Contra el Dios de la web
Haciendo uso de la tradicional sospecha y duda metódica de la filosofía, Cassin sospecha de la ideología del Dios de la web, cuestionando centralmente la noción de democracia implícita en el algoritmo de Google y tan mentada por sus creadores. Google se presenta como el “campeón de la democracia cultural”, que posibilita el acceso generalizado a la información, pero, en palabras de Cassin, “en verdad no es democrático”. Para Google, un clic, un enlace, es un voto, pero allí “no hay nada público”, “no hay construcción de la democracia”, “la democracia de Google está vacía de democracia”. También, en términos de la autora, está vacío de “cultura” ya que cultura no es lo mismo que “información”, y más aún, la calidad de la información a la que Google nos permite acceder es “relativa”, y “no fiable”. El ejemplo (obligado) que citó la investigadora fué la “Wikipedia”. Para mi sorpresa, la gran mayoría de los presentes escucharon y asintieron con la cabeza.
Intervenciones
En la sala J.L. Borges no había más de 15 personas y muy poco tiempo para preguntas. El primero que se despachó contra la investigadora fué un ingeniero en sistemas que “adora” y “alaba” la velocidad del “mejor” motor de búsquedas inventado hasta ahora, y que le reprochó la “odiosa” comparación de los “ingeniosos muchachos” de Google con el “estúpido” de Bush.
Las preguntas que siguieron no sumaron mucho a la discusión: ¿Ud. cree que todas estas prácticas de Google están cambiando la cultura y el lenguaje de la gente?, o algo por el estilo, a lo que obviamente Cassin respondió sí, en relación a la gran cantidad de información en inglés que hay disponible en la web.
No hubo más tiempo para preguntas, “tenemos que cerrar la sala”, dijo por lo bajo un organizador.
Tendremos que leer el libro, ahondar en estas tesis y, fundamentalmente en los fundamentos filosóficos de Cassin para continuar complejizando la discusión, que viene bien interesante.

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