Palabras
Luis Angel Díaz es kinesiólogo, nació en Buenos Aires, pero estudió en el International Kinesiology College de Zurich, Suiza. Paralelamente, practicó técnicas alternativas: shiatsu, chi-kung, reiki y memoria celular. Desarrolla su actividad en Sierra Nevada, California. Publicamos un fragmento de su libro La memoria de las células .
Si nos habituamos a “sentirnos mal”, esa resonancia atraerá nuevas experiencias de dolor similares a la frecuencia original, que conducirán a más creencias y decisiones negativas, que atraerán más dolor. Así, las resonancias crean un cuadro imaginario personal, que llamamos falso yo, que cuelga frente a nosotros y nos impide ver la realidad tal cual es, como una cortina de humo que todo lo distorsiona.
Metafísicamente hablando, existen leyes universales que constantemente operan sobre nosotros. Una de ellas es conocida como ley de atracción. En virtud de esta ley, las creencias y las actitudes del pasado determinan en el presente una resonancia electromagnética que nos hace atraer “más de lo mismo”, e inconscientemente nos conduce a la repetición del mismo patrón mental o emocional. Por ejemplo, si albergo inconscientemente una resonancia de rechazo hacia mí mismo por haberme sentido rechazado cuando era niño, me convertiré en una persona artificialmente amigable, para lograr la aprobación de los demás y para evitar la posibilidad de volver a sentirme rechazado. Entonces iré por la vida diciendo sí cuando en realidad lo que quiero es decir no, me será difícil ponerles límites a los demás, con frecuencia me sentiré usado o abusado, y cargaré con resentimiento hacia los otros y hacia mí mismo, lo que a su vez va a generar más y más rechazo interior. De esa manera la resonancia crece y se retroalimenta indefinidamente.

Bienvenido a 

Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar