Interlink Headline News nº 4820 del Viernes 11 de abril
EDITORIAL YA PRONTO UNA SOMBRA SERAS. “LO JURO POR MI PELLEJO. PARA MI DIOS ES MI VIEJO” (Mariano Piscitelli en el nick de su Msg en el día de la muerte de su padre, mi hermano Pepe)
Los padres no soportan la muerte de sus hijos y muchos se van con ellos. Pero claro una cosa es la ficción (que a veces copia a la realidad) y no entendemos como una madre puede haber soportado la muerte de 4 hijos, hasta que el Estado Mayor benévolo decida sacrificar a un pelotón de elite para
evitarle la muerte al quinto -como vimos hace poco en Salvando al soldado Ryan) y otra es la realidad, cercana, cotidiana, la mía propia, la de mi mama, la de mis sobrinos, la de mis hermanos, la de mi cuñada.
Hace poco menos de 4 años a mi hermano Pepe le detectaron un melanoma. Hombre deportista y amante del sol, durante décadas había estado expuesto a lo que probablemente haya sido su peor enemigo. El sol. No sirve de mucho ahora imaginarnos que esa mancha de color peligroso a lo mejor estuvo demasiado tiempo acompañándolo, y que si se hubiese extirpado a tiempo a lo mejor el estaría todavía entre nosotros. Pregunta que seguramente Pepe se repitió dolorosamente miles de veces.
Lo cierto es que a partir de su detección y diagnostico la vida de Pepe lo llevo al infierno. No solo porque la primera operación de extirpación de ganglios de su pierna fue cruenta y dolorosa, sino porque desde allí en mas la lucha contra su cáncer fue terrible e inmisericorde.
Las posibilidades de sobrevivencia eran bajísimas y aun así el y su familia imaginaron que la pelea podía (pero sobretodo tenia) que ser dada. Y Pepe la dio porque si algo tenia (y tenia muchas cosas buenas) una que destacaba era su cabezadurismo, su obcecación, con su contumacia, su concentración, su esfuerzo, sus ganas de vivir y de hacer las cosas que mas le gustaban entre las cuales descolló siempre una, su devoción infinita por sus hijos.
Cada hijo en una familia adopta un rol que tanto tiene que ver con sus ganas como con los mandatos familiares. Ser el primero, como me toco a mi, o el último como le toco a Fabián define mas fácilmente su rol en la ecología familiar. Ser la única mujer también le facilito a Adriana rasgos identitarios mas fuertes.
Los tres además pasamos por una experiencia de voluntad extranjerizante (Fabian con su estancia de 7 años en USA, Adriana con su emigración a Brasil a principios los 80 que aun se mantiene, yo con mis infinitas errancias que me encontraron ante al muerte de Pepe en San Pablo).
Los tres profesionalmente (más Adriana y yo, un poco Fabián mientras vivió en USA) también tuvimos/tenemos identidades profesionales muy fuertes.
A Pepe todo esto le costo mucho mas. Por ser el segundo, por no haber vivido nunca afuera, por haberse recibido de biólogo, pero no haber practicado la profesión más que un año o dos.
Pepe si bien viajo mucho nunca se afinco en otro lugar. Si bien estudio durísimo para recibrise, porque le costaba y lo irritaba sentirse discriminado por la Facultad, cuando se dio cuenta de que un investigador literalmente se moriría de hambre en nuestro país tiro la toalla
No el fuerte de Pepe fue otro y se construyo por oposición a todos nosotros. El terruño, la casa propia, la familia normal (con tres chicos), el negocio de mi Papa que prácticamente fue el único trabajo que tuvo en su vida, una inmensa red de amigos, una pasión por el deporte que ninguno de nosotros compartió jamás.
Hasta no hace mucho antes de la enfermedad, Pepe corría para mi asombro y admiración decenas de kilómetros, jugo incansablemente al bowling, siguió amando el buceo y la vida al aire libre y se fue gestando una identidad por oposición a nosotros con no poca dificultad y no sabemos con cuanto dolor o trabajo.
Pero si hubo una dimensión y un espacio en la que Pepe descolló como nadie -y nos sacó décadas de ventaja, como que fue el único padre de los cuatro hermanos y tuvo hijos por todos nosotros- fue en su ser padre. Siempre me llamó la atención como a medida que iban naciendo mis sobrinos, primero
Franco, después Mariano y por ultimo Javier, su relación con ellos se iba perfeccionando y alcanzaban ribetes de una maestría sin par.
Muchas veces me pregunte y le pregunte a mi mama donde Pepe había aprendido a ser tan buen padre. Jugaba con los chicos incansablemente, los cuidaba con una devoción similar como yo a mis gatos y a mis perros (y ustedes saben lo que es mi amor por esos bichos), y mas aun, los tenia permanentemente presentes y se desvivía por criarlos y arroparlos en un cariño, en una formación en valores y en un respeto por su autonomía, no exenta de autoridad, que de existir un premio Nobel para el padre seguramente el podía haber aspirado a conseguirlo.
Otro rasgo más que noble de su personalidad fue la constancia, la entrega y la dedicación al negocio de mi padre fuente de su supervivencia y de su familia. Gruñon, áspero, poco amigo de los cambios y las innovaciones organizacionales, infinitamente menos intuitivo para los negocios que el fundador mi padre, suplía sus deficiencia con un exceso de trabajo, sustituyendo lo que no sabia, ni quería o podía, aprender por trabajo, trabajo y mas trabajo.
La enfermedad fue devastadora, implacable. Habían envejecido 20 años y solo el amor desesperado que tuvo por sus hijos lo llevo a seguir viviendo después de que las terapias ya no le hicieran el más mínimo efecto. En el medio sufrió un tumor cerebral, del que se repuso heroicamente en una operación dificilísima. Menos suerte tuvo con metástasis en los intestinos que últimamente el habían tomado también el vaso y el hígado
Lo vi por última vez este lunes a la noche donde sus gemidos si bien parecían cercanos al reposo en realidad prologaban su agonía. Intento levantarse para ir al baño pero sus piernas no respondían, ni su cerebro parecía querer seguir dándole órdenes al cuerpo.
Al lado suyo una computadora proyectaba implacable la historia de su vida. Inesperadamente en la pantalla aparecieron fotos de nuestro viaje cuando el tenía 17 años y yo 20 a Acri, el pueblo de mi padre, a Roma, a Venecia, la única vez que viajamos juntos los tres.
Era muy buen mozo y tenía un porte varonil y apuesto. Esas fotos de 40 años atrás me despertaron anécdotas y emociones. La vez que casi me rompe la cabeza con un palo, el día que lo lleve como disc-jockey a una fiesta en el Hotel Alvear pero dejo colgados a los novios en la iglesia, su increíble colección de música en discos de 33 que recopilaron lo mejor del rock nacional desde sus comienzos, su bien dotada biblioteca de ciencia-ficción que era otra de sus pasiones.
Al sacar la vista de la pantalla y posarla sobre mi hermano que en posición fetal respiraba arduamente, que se despertó pero prácticamente no nos reconoció supuse que estábamos cerca del final pero no tanto. Imaginaba que lo vería algunas veces mas, este sábado por ejemplo. Aun así el miércoles a la noche en San Pablo tuve pesadillas sin fin y sufrí una súbita angustia que seguramente estaba sintonizada con sus padeceres.
Ayer a las 11 de la mañana del día 10 de Abril de 2008 mi hermano menor Jose Antonio Piscitelli, después de despedirse durante toda la noche de sus hijos y de su mujer dejó este mundo.
Como testimonio y reconocimiento su velatorio fue multitudinario y lo mismo paso con su sepelio. El Florida School nuestra alma mater fletó un colectivo en el que viajaron todos los compañeros de Mariano y en el que este mismo volvió. Un cura tonto dijo palabras inconducentes y una ceremonia corta lo dejo en compañía de mi padre fallecido en el 2001, en una combinación que nunca nadie imagino.
Como más allá de distancia y diferencias, más allá de cariños nunca desplegados o de intimidades no compartidas, el fue un buen hombre y uno de los mejores padres que jamás he conocido, su paso por esta tierra habrá tenido mas que sentido y la encarnación de su amor en mis sobrinos continuara y seguramente prolongara una relación que nunca tomo vuelo y que ahora a lo mejor si lo hará.
Chau Pepe, aunque no fuimos amigos te extrañare. Siempre admiré tu capacidad de hacer amigos y vivir con ganas. Pero sobretodo tu despliegue fabuloso de inteligencia emocional sin haber tenido que leer ni un libro al respecto. Ojalá pueda conocerte mas a través de tus chicos con quienes hoy compartí una tarde intensa e irrepetible.
Ver llegar a Franco y a Javier cuando no había nadie en la casa, abrazar a Mariano me hicieron sentir un poco mas cerca tuyo y un poco mejor persona. Que estando tan lejos hayas logrado esto me apena pero también me hace sentir mejor. Buen descanso.

Bienvenido a 

Comentarios
Ale, muchas gracias por esta reflexion a cerca del asunto. No tengo otras palabras para expresarte tanto mi alegría como mi satisfacción al leerlo. Te quiero mucho y no creo que haga falta dfecirlo, pero eso me hace sentir mejor a mí, a mis hermanos, a mi mamá y a toda la familia. Gracias pora compañarnos a tu manera esta tan triste semana de abril.
Cariños, Mariano.
Si lo habras conocido vos… gracias por las palabras, las que se pueden y no se puede expresar en papel (o digital).
Franco
Luego de pensar una y otra vez con qué palabras habría de expresar lo que mi corazón dictaba, llegué a formular algo así: estoy infinitamente agradecido con la vida porque me dio la oportunidad de poder compartir tiempo con José Antonio, a quien cotidianamente llamábamos Pepo con mucho respeto y cariño. Yo solía ir a la casa todos los sábados desde quinto grado… increíble todo el tiempo que pasó, las vacaciones que compartí con la familia, los asados, los cumpleaños, las reuniones y fiestas… me hacían sentir como a un hijo más, a tal punto que en forma de chiste, Franco y Adriana suelen introducirme a los amigos y familiares como el “hermano japonesito” de la familia. Tal cual dijo Alejandro, Pepe “Jugaba con los chicos incansablemente” y yo tuve la bendición de haber podido ver con qué ternura nos trataba; a tal punto de que yo a Pepo lo veía como a un padre.
Hasta siempre Pepo, siempre intenté de demostrarte mi afecto y respeto; y agradezco todo lo que me enseñaste y cómo enriqueciste mi vida.
Parece mentira, nose si es una pesadilla o qué. Quiza algunas veces se nos vinieron la posibilidad de perderte, pero nunca nos imaginamos (por lo menos yo) esta horrible sensación de la pérdida de una gran persona. Quiza es raro escuchar esto de mí, pero lo poco que compartí con vos y tu hermosa familia, puedo decirte o me hubiera gustado decirte,tantas cosas.
Gracias por hacer feliz a tantas personas, por haber traído al mundo a tus hijos a quienes quiero demasiado, como tambien a tu esposa, por tu constante generosidad para siempre recibirnos en tu casa o en cualquier lugar, por tu gran bondad en todo momento, por tu alegría a pesar de todo, por tu perseverancia durante tu cruel enfermedad que te condujo a un lugar muy lejano de nosotros, por ser tan pero tan sociable, que no hay nadie que puede discutir eso, y por todo lo demas que es imposible escribirlo.
Espero reecontrarme alguna vez, en ese lugar tan especial que te trajo paz y alivio después de tanto sufrimiento, para poder decirte lo mucho que sos para tantas personas que lloraron por vos en tu Adiós. Te queremos muchísimo, y hasta siempre.
Hablar de Pepe, seguramente es muy fácil, yo no fui su amiga, no hemos compartido demasiados cosas, si muchos años por nuestros hijos, y una relación con Adriana fundada en el cariño y en el respeto.
Pero en alguna cena compartida, algún café o alguna charla, la calidez de Pepe siempre me sorprendio.
Ante la sorpresa de ese viernes de abril, donde el dejo a tantos que amaba , fue para uno de los mas momentos mas sentidos y conmovedores que he vivido. Pero al mismo tiempo, una profunda admiración expresada en tanto cariño se resperiba ese día. Mucha genta estaba presente, inavadida en lágrimas y en silencio, la entereza de Adri, Franco y su ternura, Mariano y Javier , tres hijos que despedian a un gran papá y luego las palabras de Adriana profundas y expresada en una declaración unica de amor, llena de agradecimiento y de aprendizaje, para luego con un aplauso fuerte, cerrado y merecido, y nos quebro a todos, empezamos a despedirlo. Pepe esta en el mejor lugar, y vivira por siempre en el recuerdo de todos los que han tenido el placer de conocerlo.
Que Dios lo bendiga
Marcela Preiti.
Nos conocimos poco aunque nuestros hijos, amigos y compañeros de colegio, se quieren como hermanos. Amante de la música, especialmente la de los 60’s que acompañaron nuestra adolescencia, me pareció siempre una persona sana, vibrante y sumamente afectuoso. Gracias a su temple y el amor de quienes lo rodeaban, superó las expectativas de sobrevida a tan tremendo mal que, en general, es mucho más fulminante. Desde el comienzo de su calvario, no puedo más que reconocer su férrea voluntad por vencer al enemigo implacable, el amor por sus seres queridos y la fortaleza de Adriana, su compañera de vida, incondicional amiga y enfermera, y madre ejemplar.Vaya esta reflexión para sus seres queridos como una expresión de quien acompañó discretamente a la familia durante estos 4 años de expectativas y que siempre lo recordará con afecto y admiración. Y a Mariano, Franco y Javier, saben que cuentan con nosotros y que siempre estaré dispuesto a escucharlos cuando necesiten una opinión, un consejo o simplemente, sentarnos a oir música.
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