Palabras
Uno de los mayores problemas que nos aquejan es que siempre estamos controlados e influenciados por nuestro cerebro. Nuestra inteligencia intelectual siempre quiere entender y opinar.
Cuando realmente nos entregamos a la música, este control desaparece. Si es el intelecto el que prevalece, las otras partes inteligentes, como la emoción y la intuición, quedan anuladas. Está en nosotros aprender a utilizar las inteligencias más efectivas, las que nunca engañan. El darle un descanso a la cabeza nos permite viajar hacia nuestro interior sin interferencias. Estamos muy acostumbrados a pensar en exceso y no siempre nos dejamos llevar por nuestras sensaciones. Permitir que piensen las entrañas es una experiencia que no deberíamos ignorar. Aprender a escuchar desde el corazón, desarrollar nuestra intuición, acorta los caminos hacia las decisiones correctas. Aun sin ser tan pretenciosos, si esta búsqueda nos permite ser un poco más felices por un rato, el intento tuvo su premio.
“Quien canta sus males espanta”, suele decir Marcela Pietrokovsky, pedagoga, cantante y autora de Terapia a través del canto .

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