Interlink Headline News Nº 4752 del Domingo 3 de Febrero
EDITORIAL OTRA QUE LOS MIL KILOMETROS DE LOUISVILLE A WASHINGTON. CASI 30 AÑOS DESPUES
Manejar nunca fue una de mis debilidades. Manejar largas distancias casi por
el contrario podrÃa decirse que es una de mis fobias. Cada vez que imagino
salir de Buenos Aires en coche el lÃmite son los 400 km que nos separan de
la costa. Muy a disgusto los franqueé hace 2 semanas santas cuando nos fuimos
con Patán a Necochea y nos comimos 8 horas entre esperas y otros
inconvenientes.
Ir a Córdoba manejando me parecÃa un soponcio, llegar hasta Mendoza como
hace reiteradas veces Heloisa en solo un dÃa, es algo totalmente fuera de mis
intereses y posibilidades, pero sobretodo ganas. Y mas alla la inundación.
Cuando vivia en Kentucky a principios de los años 80 debia hacer
maratones insoportables de 12 horas o mas yendo de Louisville a Washingon
DC, y no las repetiria por nada del mundo
Por eso cuando hace un par de meses imaginamos con Flopi quedarnos en su casa una
semana viajando en coche para que ella pudiera irse a al cordillera y nosotros usar Playa
Unión como base de operaciones para visitar la PenÃnsula de Valdez, y de paso
cuidar y jugar a los hermanitos Bateson y Satélite, la perspectiva me
parecÃa tentadora pero al mismo tiempo muy poco realista.
Hacer -dado que apenas nos quedarÃamos una semana en la Costa- 1400km en un
dia parecÃa una Odisea muy extravagante. De todos modos las ganas de Taty y
el entusiasmo incombustible de Toddy pudieron mas y haciendo de tripas
corazón, puse el despertador a las 5 de la mañana y me imagine que contarÃa
mojones como otros cuenta ovejitas y que con una suerte muy grande (y sobretodo la
velocidad que la agrega Toddy a estos deambulares) podrÃamos llegar en unas
14 horas.
Por supuesto salimos una hora y media mas tarde de lo previsto, la salida de
Buenos Aires fue como siempre complicada, los tramos de autopista fueron tan
efÃmeros como la baja inflación y encima desconfiaba del auto que si bien
apenas tiene 80.000 km ya cumplió sus 8 de servicio.
Después estaban los otros caminos, las rutas, el señalamiento, los camiones
que habrÃa que pasar y esos incordios tan nacionales como que en largos
tramos no hay estaciones de servicio, el apoyo el automovilista es casi
nulo, los paradores del ACA parecen todos made in 1950, a lo mejor habrÃa
falta de nafta en el Sur y los mil y unas excusas que no servirÃan de nada.
Si, algo de todo eso ocurrió, aunque en dosis tan mÃnimas que solo sirven
para la anécdota simpática. Efectivamente autopistas hay pocas y nada,
aunque nos sorprendió una que recorre de Olavarria a Azul. Si hay varios
peajes, pero son todos irrisorios y no creemos hacer gastado mas de $10 para
pagarlos a todos.
No los caminos no están en mal estado. Estan casi todos en excelente estado.
Y si bien la señalización es magra con un poco de ingenio, que a los
argentinos nos sobra es posible suplirla. Por eso aunque nos perdimos 2 o 3
veces eso no nos costo mas de 5 minutos en cada caso porque a los pocos km
ya habÃamos retomado el sendero.
Originalmente pensábamos venir estrictamente por la ruta 3, pero Google sabe
mas y algún viajero empedernido nos corrigió la traza y vinimos por rutas
internas menos transitadas, en excelente estado y que nos ahorraron unos
cuantos minutos. Lamentablemente algo le cayo pésimo a Toddy en el camino y
asi se redujo su manejo a unos 400 km del total de 1400 lo que si nos hizo
perder un par de horas porque ella sabe como meter pata.
Finalmente después de casi 16 infinitas horas -los últimos minutos me
hicieron acordar a mi regreso a Nueva York en micro desde Los Angeles
después de 72 horas de culo sentado, de los cuales las ultimas horas las
hice todas parado- y cuando el sol ya se habÃa escapado incluso de la corrección
horaria, entramos Playa Unión, nos perdimos en la costa y después de algún
seguimiento telefónico finalmente llegamos a la calle Vivaldi y a la 8ta
fila en donde Flopi y su mama nos esperaban con una cena de pelÃcula.
Comimos exquisito, tomamos Ãdem, charlamos hasta los codos y ya de madrugada
nos desplomamos todos contentos de la travesÃa mostrando como siempre que el
no invierte un poco no gana. Ahora nos esperan una semana entera
de paseos y “egging” (neologismo que denota acertadamente el hacer huevo
criollo) y un retorno que seguramente será en dos etapas, porque repetir las
hazañas solo sirve para quitarles valor al original.
Con algunas ideas y bastante trabajo para hacer les digo bye hasta mañana
desde Playa Unión, Rawson, provincia de Chubut.

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