Interlink Headline News Nº 4748 del Miércoles 30 de Enero

EDITORIAL EL ETERNO RETORNO DE LA IMPUDICIA Y LA GARANTIA CIENTIFICISTA
Cuando vivía en Kentucky ya hace casi 30 años visitaba entusiasmado una gigantesca librería en un mall cercano. Claro comparada con las Barnes & Noble de Nueva York era un desquicio, pero después de todo no estaba tan mal. En ese época no había ni Amazon ni Google, los libros llegaban a uno a paso de como tortuga. Había que moverse mucho para conseguir algo bueno.
Y ya fuera alli o en alguno de los muchos viajes que hacía a las ciudades tentadoras como NY, Chicago o Washington por esa época me encontré con un ladrillo que trataba de demostrar que todo lo que se había dicho acerca de Freud especialmente del otro lado del Atlántico, estaba mal muy mal.
En Freud. Biólogo de la Mente. Mas alla de la leyenda psicoanalítica el autor hurgó en las fuentes como ninguno, adjudicó a Wilhelm Fliess la mas relevante de las influencias sobre el Dr.Sigmund e insistió hasta el hartazgo en que la mejor obra de Freud estaba ligada a la Psicología para neurólogos de 1895. Dicho cortito el reduccionismo biologista de Sulloway no tiene desperdicio. Y su hipótesis adyacente no es menos hilarante. Según él Freud lacanizado o psicoanálitico tradicional que todos consumimos en el tercer milenio no es sino el invento del movimiento psicoanálitico que necesitó de Sigmund para llegar hasta donde (no) debía llegar.
Lo cierto es que la obra piso fuerte, generó un revuelo infernal, ayudó a certificar la supuesta falta de cientificidad del Freud -al menos siguiendo los canones nageliano-popperianos- que convencionalmente se consume aquí, y reforzó el clima cultural norteamericano de siempre afín al conductismo y fóbico ante toda hipótesis inmaterial.
Por ello no es de extrañar que su obra mas reciente también atizara discrepancias y moviera el avispero nuevamente al postular un carácter atado a un orden serial de nacimiento
La denominada Birth order theory, teoría del orden de nacimiento se remonta a finales del siglo XIX -la formuló Francis Galton, primo de Darwin, en 1874-,y acaba de recibir el espaldarazo (¿hasta cuando?) de un estudio de la Universidad de Oslo y el Instituto de Salud Ocupacional de la capital noruega, que, en colaboración con el servicio médico del Ejército de ese país, analizaron los niveles de inteligencia de cerca de 250.000 reclutas de 18 y 19 años.
Las conclusiones, publicadas por la revista Science, no dejaban lugar a dudas: el primogénito tiene un cociente intelectual (CI) 2,3 puntos por encima del segundo, y éste aventaja en 1,1 puntos al tercero.
Según sea uno primogénito, hijo mediano o pequeño -el hijo único mezcla rasgos de los extremos-, así será su carácter. A grandes rasgos, en el reparto el primero se lleva el conservadurismo, el respeto a las expectativas y los valores paternos y el perfeccionismo. El mediano, en terreno de nadie, tarda en decidir qué quiere hacer con su vida -frente al mayor, que la encarrila muy pronto- y desarrolla más relaciones con iguales que jerárquicas. El benjamín, por su parte, es la bohemia y el riesgo; divertido y encantador, puede ser también más débil que los otros.
Como bien ironiza M.Antonia Sanchez Vallejo en El Pais la teoría podría tener los días contados si persiste la tendencia al hijo único. O casi: 1,3 hijos por mujer en España. Porque ¿hay lugar para los decimales en la Birth order theory?
Una vez vaya y pase pero dos y al hilo muestran la hilacha ¿no? Ahora que la polémica cientificismo vs cualitativismo encarna nuevamente entre nosotros, gracias al pretexto que dieron las declaraciones del Ministro Barañao, no viene de mas volver a esas cajas negras abiertas con tan poco esfuerzo cuando personajes como Sulloway (y la prensa haciéndole eco) quisieron cerrarlas de un modo definitivo, y como de costumbre, infructuoso.
Fuente El Pais del 5 diciembre del 2007
Nota original Frank J. Sulloway Birth Order and Intelligence Science 22 June 2007: Vol. 316. no. 5832, pp. 1711 – 1712 (solo disponible bajo suscripción)
Aportes de Frank Sulloway autobautizado padre moderno de la teoria (autor de una monumental biografía sobre Freud que leimos a principios de los años 80 -Freud biologist of the mins- bien determinista) quien sostiene que en su obra Born To Rebel : Birth Order, Family Dynamics, and Creative Lives legitimó definitivamente el tema.
Meri Wallace es la autora de Birth Order Blues: How Parents Can Help their Children Meet the Challenges of their Birth Order que imagina como remediar ese orden, bastante menos férreo de como Sulloway lo pinta en su ladrillo de 700 páginas.

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