Palabras
Cierra los ojos y adopta una postura que sea lo más cómoda posible. Respira tres veces profundamente e intenta abandonar las preocupaciones acumuladas durante el día; sonríe. Imagina que eres una cámara filmadora y te dispones a registrar la aventura de tu cuerpo. Vas a realizar una exploración visual, desde los pies hasta la cabeza, despacio, observando cada parte de tu cuerpo a través de tu lente.
Fíjate en la forma, tamaño, y textura de cada zona que estés filmando e intenta captar la mayor cantidad posible de detalles; la longitud de tus brazos, manos, dedos, piernas y pies, qué forma tienen. Recorre toda tu parte anterior y posterior. Cuando llegues al rostro, no olvides sonreír, ¡recuerda que te estás filmando! Una vez que hayas finalizado el recorrido, concéntrate en la zona de mayor tensión e intenta obtener un primer plano de ella. Acércate todo lo que puedas y mira detenidamente, observa con atención porque esa zona es la que tienes que destacar especialmente. Trata de entender sus nervios y pídele que se relaje, que se tranquilice, que se sienta importante y muy querida. Cuando percibas que ya no está tensa, dirige la lente a tu rostro. Contempla la expresión que tiene tu cara, observa tu frente despejada, los ojos cerrados, los labios entreabiertos, sin tensión en la mandíbula. Siente el estado de armonía en el que reposa tu cuerpo, el aire que entra y sale suavemente por la nariz haciendo que todas tus células se oxigenen. Disfruta tu experiencia y, cuando quieras, respira profundamente, bosteza y estírate suavemente antes de abrir de nuevo los ojos.
Juguemos con la imaginación es el título de este ejercicio incluido por la profesora Ada Lamboy en su libro Yoga recreativo .

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