Interlink Headline News Navideño Nº 4712 del Martes 25 de Diciembre
EDITORIAL MENSAJE DE SALUTACION y DESPEDIDA DE LA GESTION 2003/2007. Primera Parte de Dos
Recorriendo un largo camino
Cuando asumí la dirección de Educ.ar S. E., a mediados del año 2003, la Argentina de ese entonces era tan diferente institucional, política, económica y culturalmente de la que estamos viviendo hoy, como diferentes eran los usos de las tecnologías en las aulas, diferente era la cantidad de usuarios convertidos a internet, diferentes eran las herramientas y tecnologías disponibles en los hogares y, sobre todo, muy diferente era la ecología de los medios en un mundo siempre cambiante pero acelerado y al mismo tiempo polarizado, fragmentado, dividido, confundido.
educ.ar había sido creado a mediados del año 2000 gracias a la donación de Martín Varsavsky. Por eso, cuando nosotros tomamos su conducción ya había vivido tres largos años, había sido golpeada por una historia política convulsionada, por una debacle económica sin fin y por una sensación de anomia y de disgregación del Estado que no podría haber dejado de afectar en forma particular a este enclave del Ministerio de Educación.
Cuando llegamos a educ.ar con un pequeño equipo que contaba en sus filas con Laura Serra y Patricia Pomiés –cuyos aportes están inscriptos en forma indeleble en el adn organizacional de educ.ar– sabíamos qué debíamos hacer pero no teníamos demasiado claro cómo hacerlo, manejábamos con eficiencia las herramientas digitales pero desconocíamos cómo podía ser su implementación a escala en las aulas. Y si bien traíamos en nuestras faltriqueras mucha experiencia de trabajo en organizaciones y en temas de educacion digital, desconocíamos las minucias, los engranajes, los formatos y acoples que debían darse desde una institución como ésta, para que finalmente los deseos y necesidades de los docentes fueran escuchados y pudieran convertirse en herramientas eficaces de transformación del trabajo en el aula, y al mismo tiempo capaces de respetar los ritmos y capacidades de los alumnos, los que –nativos digitales en su mayoría– muchas veces están en disidencia con el currículo tradicional y con los formatos históricos de transmisión y aculturación.
Teníamos un objetivo: trabajar para y con los docentes en explorar los mejores usos de la tecnología en la educación.
Partimos en este difícil viaje con dos consignas: no reinventar la rueda, recuperar todo lo existente –hecho por quien fuere (público o privado, ONG e individuos), siempre que cumplieran estándares mínimos de calidad–, y potenciarlo, escalarlo y articularlo como solo se puede hacer desde la esfera estatal.
Para ello contamos con la colaboración invalorable de un puñado de funcionarios provenientes de la anterior gestión que han crecido enormemente desde el punto de vista profesional, y han sido dinamizadores clave en la actual gestión.
Nuestra segunda consigna fue generar una panoplia y variedad de instrumentos, teorías, artefactos y dispositivos que allanaran la tarea del docente, le permitieran dar saltos ágiles y tomar atajos para mejorar su labor y al mismo tiempo poder entablar conversaciones con generaciones de chicos que difieren de ellos en forma notable por su dieta cultural, por su dieta cognitiva y sobre todo por su voluntad de autoformarse como ninguna generación la tuvo antes.
En esta tarea contamos con innumerables aliados –siempre encarnados en personas concretas– que aparecen una y otra vez en el CD de cierre de gestión. Empresas y notables, trabajadores rasos y miembros del cognitariado que han conformado un conjunto de actores que está cambiando en forma decisiva cómo podemos imaginar y construir la educación en el siglo xxi.
Probamos diversos caminos, nos equivocamos unas cuantas veces, avanzamos más lentamente de lo que nos hubiese gustado, dejamos cosas en el tintero, desaprovechamos algunas oportunidades y finalmente llegamos a un resultado digno, que esperamos será mejorado durante la próxima gestión.
Y ya paso la Navidad, tranquilamente. Con algunos sinsabores propios de algunas enfermedades familiares. El tiempo pasa y aunque nos asombramos todos los días, las perdidas empiezan a ensombrecer el horizonte. Bye hasta mañana AP

Bienvenido a 

Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar