Interlink Headline News Nº 4671 del miércoles 14 de Noviembre de 2007
EDITORIAL INSTRUMENTOS CONCEPTUALES PARA PENSAR EL CONSUMO DE TECNOLOGIAS
En los últimos meses fueron publicados o distribuidos en nuestro país tres libros fundamentales para entender las complejas y contradictorias relaciones que hay entre cultura y economía, entre consumo y producción, entre apropiación tecno-cultural y visión política y diseño del futuro.
Se trata de las obras de Sobre lo Nuevo (Pre-textos, 2005) de Boris Groys, Vida de consumo(Paidos, 2007) de Zygmunt Bauman y La cultura del nuevo capitalismo (Anagrama, 2006) de Richard Sennett . Si bien las tres obras tienen trasfondos muy diferentes, fueron elaboradas en contextos socioculturales muy disímiles y corresponden a tres trayectorias intelectuales muy diferenciadas, lo que las tres comparten son análisis lúcidos y despiadados, conceptos novedosos y bien encaminados y la obvia capacidad de salirse de la trampa de las teorías enmohecidas y de la retórica vacía o la bravata pedagógica.
La de Sennett en particular, especialmente en su capítulo 3 Política del Consumo hace un brillante análisis de las pasiones que se autoconsumen en la modernidad, las ubica en las figuras del compromiso activo con la imaginación (inventarse y creerse diferencias alli donde estas son mínimas o nimias), pero sobretodo en la estimulación mediante la potencia que tiene su carácter paradigmático en el iPhone, un reproductor de MP3 que en su versión mas reciente puede almacenar la friolera de 160 Gb de Música o el equivalente de 45.000 canciones -es decir cerca de 5.000 CD.
Para Sennet lo que alguien compra cuando se agencia de un portento tal, no es música para escuchar sino toda la música posible del mundo en el caso de que deseara escucharla. Y lo mismo podría decirse de las fotografías o de los textos, o de los videos o de cualquier símbolo accesible en la esfera del consumo.
La obra de Sennett es un estudio detallado de los conflictos que supone el consumo y está permanentemente atravesada por la pregunta de si la pasión de consumir es otra variante de la libertad y si bien en su periplo oscila en contestarla a veces afirmativamente y finalmente en forma negativa, los instrumentos que brinda para este recorrido son indispensables cuando se trata para los docentes de entender la pasión de consumir de los chicos – también de la suya propia.
En un momento en donde se ventila una ley para prohibir el uso de aparatos reproductores de MP3 en las escuelas, cuando los tests de evaluación en comprensión dicen que los resultados son mejores en ciencias sociales que en matemáticas o lengua, cuando oscilamos permanentemente entre prohibir y tolerar, entre consumir o ser consumidos, estas lineas de lectura son mas que apropiadas frente a una noticia que conmovió la intersección de todas estas preocupaciones cual fue la aparición hace 4 meses atrás de la primera computadora personal con una interfaz táctil, nos referimos al iPhone.
Si bien este aparato es aun carísimo (cuesta 400 dólares en USA) y solo preanuncia lo que serán próximamente un nuevo tipo de computadoras (y no se encontrará todavía por un rato con los bajos costo utilizados en los proyectos 1 a 1 de uso de laptops baratas en las aulas bajo el esquema de saturación), nos parece de interés para los docentes y el público en general hacer una primera evaluación de porque creemos que el iPhone (como el iPod en su momento) merece una discusión conceptual, de cómo puede afectar patrones de consumo, aun en países como el nuestro, y de qué elementos deben ser tenidos en cuenta para analizar la introducción de nuevas tecnologías en sociedades fracturadas y dualizadas como la nuestra.

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