Palabras
Al sur del reino de Chu vivía un cazador que con su flauta de bambú conseguía imitar las voces de los animales del bosque. Armado de un arco, imitaba el llamado del ciervo y cuando los animales acudían los mataba con sus flechas. Repetía esta operación cotidianamente y siempre con excelentes resultados. Sin embargo, un día, al oír el llamado del ciervo, un lobo se aproximó peligrosamente y el cazador aterrorizado debió imitar rápidamente el rugido del tigre para espantarlo. El lobo huyó, pero apareció un tigre creyendo que se trataba de una hembra en celo. Presa de pánico, el cazador imitó el gruñido del oso con lo que consiguió ahuyentar al tigre. Pero el gruñido atrajo a un enorme oso negro que al ver que sólo se trataba de un hombre con una flauta de bambú, se abalanzó sobre él y lo mató.
El uso de trampas y ardides, aunque resulten exitosos en un principio, pronto encuentran su castigo porque no respetan la ley de las cosas ni los anima otro propósito que el beneficio personal. Tarde o temprano quien violenta la naturaleza sufrirá su violencia.
Guido Taviani (1938-2003), arqueólogo y orientalista, es el recopilador de Cuentos zen , obra de la que seleccionamos El cazador astuto.
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